En las empresas madrileñas da miedo salir del armario para evitar la discriminación y los comentarios negativos de los compañeros de trabajo. Según un estudio presentado por UGT Madrid, el 53,1 % de las compañías analizadas se han observado actuaciones o comentarios despectivos o discriminatorios hacia personas LGTBI (lesbianas, gais, transexuales, bisexuales e intersexuales).

Pero todavía no se ha logrado normalizar la diversidad afectivo-sexual en la sociedad, existiendo una intimidación que limita la libertad de muchas personas. “El temor a ser víctima de discriminaciones o de acoso es la principal causa para que muchas personas trabajadoras LGTBI oculten su opción sexual y/o identidad de género, en algunos casos, incluso tomando decisiones como cambiar el nombre de su pareja o eludir hablar de su vida privada”, ha señalado Ana Sánchez de la Coba, secretaria de Igualdad de UGT Madrid, durante la presentación de los resultados de un informe sobre la situación laboral de las personas LGTBI en la Comunidad de Madrid.

La “salida del armario” en muchas empresas madrileñas puede conllevar represalias, incluso la pérdida del puesto de trabajo. Por ello, “la visibilización es un instrumento imprescindible de normalización para erradicar las discriminaciones y desigualdades que se producen en el ámbito laboral”, ha afirmado la responsable de Igualdad del sindicato.

Uno de los ejemplos que destaca el informe, es la violencia que se ejerce en los centros de trabajo contra las personas trabajadoras LGTBI. Esta discriminación es ejercida contra ellas por diferenciarse de un modelo tradicionalmente heterosexual. Si sales del armario y lo haces abiertamente, te enfrentas a burlas, acoso laboral, vejaciones, exceso de tareas, peores condiciones laborales, dificultar su promoción profesional, reconocer una categoría laboral más baja que la que realmente le corresponde, etc. Todas son expresiones de la LGTBIfobia en el empleo.

A esto tenemos que sumar aquellos comportamientos discriminatorios indirectos, que surgen como consecuencia de los valores sociales y culturales, y que siguen suponiendo una merma para la salud psicológica de las personas del colectivo LGTBI.

A pesar de que el Art.14 de la Constitución Española, que dice: “Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social”.

Este artículo se queda en papel mojado si no se le aplica la equidad, que la diversidad requiere, para poder tener las mismas oportunidades que el resto de la sociedad, reflejado en el Art.9.2 de la propia Constitución que expone: “Corresponde a los poderes públicos promover las condiciones para que la libertad y la igualdad del individuo y de los grupos en que se integra sean reales y efectivas; remover los obstáculos que impidan o dificulten su plenitud y facilitar la participación de todos los ciudadanos en la vida política, económica, cultural y social”.

Ana Sánchez de la Coba ha destacado que “debemos vigilar que la ley se haga efectiva para todos y todas las trabajadoras, por lo que es fundamental tener en cuenta la diversidad sexual cuando se negocia un convenio colectivo, bajo el amparo del Estatuto de los Trabajadores”.

Los derechos de las personas trabajadoras, como recoge nuestro ordenamiento jurídico, tienen que ser respetadas y protegidas y en caso de vulneración de estos, puesto en conocimiento de las autoridades competentes, delegados y delegadas sindicales, empresarios y autoridades públicas.

La normalización de los comentarios despectivos y de bromas hacia las personas LBTBI queda evidenciado al comprobar que un 57,8% de los y las encuestadas son conocedoras de estos hechos e incluso lo han sufrido, sin denunciarlo.

Si echamos un vistazo a las situaciones a las que se enfrentan los trabajadores y trabajadoras madrileñas, si salen del armario y lo haces abiertamente son:

Los chistes, las bromas sobre la orientación sexual, son las acciones discriminatorias más comunes hacia las personas LGTBI. La burla hacia las personas con un aspecto más o menos sexualizado, para el rol de género establecido, genera y provoca comportamientos de acoso en el entorno laboral.

El insulto se recoge en segundo lugar, con un 17% de las respuestas, el acoso moral a continuación con el 11,6%. El estudio de UGT Madrid también ha recogido, que en un 0,7 por ciento de casos ha habido violencia física hacia las personas LGTBI. Por último, en un 21% de las respuestas de los y las encuestadas señalan que ha habido otro tipo de acoso.

Esto nos muestra un panorama desolador para los trabajadores y trabajadoras del colectivo LGTBI, que no solo comparten con el resto la precariedad laboral existente, sino que, además, esto se une al acoso laboral que sufren.

Estas personas se enfrentan diariamente a los comentarios y actuaciones despectivas por parte de un 70% de los y las compañeras de trabajo. Un 10,4% son trabajadores que están a cargo de personas LGTBI y hay que sumar a estas situaciones que en un 6% de los casos las burlas y comentarios vienen de parte de personal externo del puesto de trabajo (proveedores, clientes…) 26 Análisis de la situación laboral de las personas LGTBI en la Comunidad de Madrid.

La Secretaria de Igualdad de UGT Madrid, Ana Sánchez de la Coba, ha destacado que “existen pocas denuncias de estos hechos por parte de los y las afectadas a pesar del gran número de comportamientos de acoso por razón de orientación sexual o identidad de género que sufren. En lo que a nuestro sondeo se refiriere y que hace referencia a los últimos 5 años, el 48% de nuestros delegados y delegadas encuestadas expresa que no ha habido ninguna denuncia en ese periodo de tiempo, un 2,9% asegura que ha habido al menos 1 denuncia, un 3,2% afirma que en este periodo de tiempo ha habido entre 1 y 5 denuncias y, por último, un 0,1% más de 5 denuncias. Un total de 45%, no saben si habido denuncias en su empresa en el tiempo que hemos establecido”.

Ana Sánchez de la Coba ha insistido en que “se realicen campañas de sensibilización y de normalización para extender la cultura de la diversidad”, y ha propuesto que “el riesgo psicosocial que representa el acoso se incluya como un riesgo más en los planes de prevención de riesgos laborales”.

Para la secretaria de Igualdad de UGT Madrid, “por mucho que Madrid cuente con leyes LGTBI, sirven de poco si no van acompañadas de un régimen de sanciones efectivo, que ve como requisito indispensable para denunciar y visibilizar”.

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