Foto: Agustín Millán.

Saharauis de toda España han llenado la calle Atocha de Madrid, para protestar ante la intención del rey de Marruecos de seguir ocupando ilegalmente el Sáhara Occidental. Y lo hace 44 años después de los ilegales acuerdos tripartitos de Madrid.

La población saharaui sufre violaciones de los Derechos Humanos, con el silencio cómplice de la Comunidad Internacional

Así, los saharauis han recordado en pleno corazón de Madrid la heroica resistencia contra la ocupación ilegal del Sáhara Occidental por Marruecos, invasión que propició España, que sigue teniendo la responsabilidad de que se descolonice el territorio. “El Estado español, en su calidad de potencia administradora, continúa siendo responsable legal y político de la situación del pueblo saharaui”.

La población saharaui, recuerda, sufre violaciones de los Derechos Humanos, con el silencio cómplice de la Comunidad Internacional: detenciones arbitrarias, juicios sin garantías con gravísimas penas de cárcel, torturas, asesinatos y deportaciones es la respuesta del régimen marroquí a la pacífica oposición del pueblo saharaui, que exige la celebración del referéndum de autodeterminación acordado entre Marruecos y el Frente Polisario en el alto el fuego de 1991.

Foto: Agustín Millán.

Según explican, Marruecos no quiere testigos y mantiene el territorio cerrado a la prensa internacional, a juristas observadores internacionales y a organizaciones de DDHH y ONG´S. Solo es posible conocer lo que pasa por el trabajo del grupo de periodistas saharauis “Équipe Média”, galardonado con el Premio Internacional de Periodismo Julio Anguita Parrado. Reporteros Sin Fronteras (RSF) denunció recientemente el silencio informativo que impone Marruecos en el Sahara Occidental en el informe “Un desierto para el periodismo”.

En el informe se recopila por primera vez testimonios de periodistas saharauis sobre el terreno, así como reporteros especializados en el tema, antiguos corresponsales europeos en Marruecos y otras fuentes verificadas.

Foto: Agustín Millán.

Se señalaba la responsabilidad de la prensa internacional, y en especial de los medios españoles y franceses, en el silencio que ha sepultado al Sáhara Occidental durante más de 40 años. Pero también a la principal razón: la persecución y constante represión de los reporteros saharauis que intentan hacer periodismo alternativo al margen de la oficialidad marroquí, muchas veces condenados a desorbitadas penas de cárcel, así como la imposibilidad de que los periodistas extranjeros accedan al territorio.

En la manifestación se ha denunciado la vergonzosa indiferencia de los diferentes gobiernos de la democracia española, cómplices con las tesis anexionistas marroquíes e indiferentes ante las violaciones de los DDHH de la indefensa población saharaui.

Para el periodista saharaui afincado en España Salamu Hamudi, “La cuestión Saharaui estaba muy presente en la agenda mediática, gracias a lo cual incluso formaba parte de programas de partidos políticos, pero de un tiempo a esta parte, apenas aparece, y si lo hace, siempre es desde una perspectiva humanitaria”.

Ante el Ministerio de Asuntos Exteriores se ha leerá un comunicado contra la represión en el Sáhara Occidental y otro por los presos políticos saharauis, con el lanzamiento de un lazo negro y verde para dar visibilidad permanente a su situación.

Marruecos se sitúa en el puesto número 135 de los 180 países y territorios que analiza la Clasificación Mundial de la Libertad de Prensa de RSF. Esta pésima posición se debe en parte al control directo o diferido de los medios por parte de la familia real o a la mano de hierro con que se trata a los periodistas de territorios “molestos”, como el Rif o el Sáhara Occidental.

Foto: Agustín Millán.

El reino alauita aprovecha los intereses económicos europeos y españoles para controlar también la información en el exterior. Para Pablo Ignacio de Dalmases, director del primer y único periódico del Sáhara Occidental, bajo administración española, “Marruecos maneja tres temas absolutamente estratégicos para España: la inmigración, la pesca y la presión en torno a Ceuta y Melilla” y, aunque califica de ‘desastrosa’ la gestión del conflicto que ha hecho España desde su retirada, “con esas tres herramientas de presión marroquíes lo tiene realmente difícil”.

Foto: Agustín Millán.

Ejercer el periodismo en el Sáhara Occidental es un acto de heroísmo. A los periodistas les esperan arrestos, detenciones arbitrarias, acosos a sus familias, calumnias, difamaciones, malos tratos, torturas, constantes entradas y salidas de la cárcel y sentencias tan abultadas, como injustas.

Stop a los periodistas extranjeros

El “agujero negro” informativo en que se ha transformado el Sáhara Occidental no solo se explica por la represión constante del régimen marroquí al periodismo en el territorio, sino también a la cada vez más sistemática política de negación de entrada de reporteros extranjeros al Sáhara y la deportación de los que consiguen acceder.

Foto: Agustín Millán.

Marruecos trata de garantizar que la información no salga, ni tampoco entre en la zona. La severidad con que el régimen marroquí trata a la prensa extranjera instalada en el país o que acude a él para informar puntualmente ha ido endureciéndose en los últimos años.

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