La Roja cayó eliminada de la Copa del Mundo –otra ex campeona que se va a casa, y sólo quedan cuatro (Brasil, Francia, Inglaterra y Uruguay)– después de dos horas sin fútbol ni suerte para la selección española. Es verdad que Rusia hizo aún menos, pero desarrolló a la perfección su juego para explotar las únicas opciones, mínimas, que tiene.

Todo lo importante lo hizo la selección rusa, porque marcó en propia puerta el gol que subió para España, metió un gol a De Gea y paró dos penaltis en el desempate, que le evitaron incluso tener que lanzar el quinto.

La selección española lo intentó durante todo el partido –más con el corazón que con la cabeza– pero fue incapaz de atravesar la férrea defensa rusa e incapaz de buscar alternativas para hacerlo. Fernando Hierro echó mano de los ‘descartes’ que había dejado en el banquillo para este partido: Iniesta, Carvajal y Aspas. Parecía que su estilo de juego tenía cabida en el partido, al ver cómo se desarrollaba. Pero ninguno dio de sí lo que podía esperarse de ellos.

Ni siquiera Isco estuvo a la altura de los partidos anteriores aunque, de largo, fue el mejor jugador de La Roja. Un abrumador porcentaje de posesión del balón que tuvo la selección española (74 por ciento) supuso sólo eso: que tenía el balón. Nada más.

La prórroga no sirvió para nada más que los noventa minutos anteriores y llegó la lotería de los penaltis, no sin miedo por los ‘antecedentes’ de De Gea. Pero en este caso, el portero no tuvo nada que ver. Koke y Aspas se encargaron de que el guardameta Igor Akinfeev no lo tuviera demasiado difícil para evitar que sus lanzamientos de penalti entraran en su portería. Rusia no tuvo ni que tirar el quinto penalti de la ronda.

Al final, La Roja se va para casa sin haber demostrado el nivel que se le supone y con un difícil futuro para una necesitada renovación de la plantilla, en la que está incluido el seleccionador. Mucho y difícil trabajo por delante.


Primer tiempo

La Roja llevó la iniciativa durante la primera mitad, aunque su juego apenas tuvo profundidad. Rusia mantuvo una buena defensa, ordenada y un tanto adelantada, aunque esperaba a que los jugadores españoles sobrepasaran el centro del campo para presionar y buscar el contraataque.

Carvajal e Iniesta parecían ser las ausencias más notables, que dejaron su sitio a Nacho y Asensio aunque, tal y como estaba jugando la selección rusa, el de Fuentealbilla hubiese tenido la posibilidad de desarrollar su juego y mostrar sus grandes dotes de creación. Esta responsabilidad la tomó Isco que, hasta el momento, ha jugado este mundial a una gran altura y está siendo, sin duda, el mejor de la selección española.

La selección española no estaba en su mejor momento de juego, pero una jugada afortunada en un momento de presión le llevó a inaugurar el marcador a los once minutos. Koke saca una falta y Sergio Ramos, en pugna con Sergei Ignashevich delante de la portería rusa, cae al suelo al tratar de llegar al balón, pero rebota en la pierna del central ruso y entra en la portería de Igor Akinfeev (1-0).

El tanto del empate llegó por un error imperdonable de Gerard Piqué

La selección rusa continúa igual que antes del gol, confiados en que un contraataque o una jugada a balón parado les permitiera tener la oportunidad de empatar. Y así fue, con alguna ocasión sobre todo de Golovin.

El tanto del empate llegó por un error imperdonable de Gerard Piqué, que saltó para intentar un despeje pero lo hizo con un brazo levantado. El balón rebotó y le dio en el brazo evitando que pudiera seguir la jugada, lo que supuso la señalización del penalti correspondiente sin que el árbitro sintiera la necesidad de consultar el VAR. Dziuba golpea por la izquierda de De Gea y marca el tanto de la igualada 1-1.

Los cambios no sirvieron

La segunda mitad fue más de lo mismo. Las esperanzas estaban en que los descartados entraran en un juego que, visto lo visto, parecía hecho para ellos. En poco más de diez minutos, Fernando Hierro dio entrada a Iniesta, Carvajal y Aspas. Las esperanzas estaban en todo lo alto.

Pero fueron una decepción. La Roja continuó igual, sin saber qué hacer ante un equipo que hizo durante dos horas el mismo juego. La selección español dispuso de algunas, muy pocas, ‘ocasiones’ de gol, un eufemismo benévolo para decir que habían conseguido acercarse a la portería de Igor Akinfeev.

España y Rusia han entrado en la Historia del Mundial 2018 al protagonizar el primer partido que necesita una prórroga y –otro dato más para la Historia– el primero que tiene que recurrir a la tanda de penaltis para decidir quién pasa a cuartos de final.

La prórroga fue más para olvidar. Nada de fútbol. Sólo nervios y emoción, hasta con una consulta al VAR –por cubrir el expediente– pero nos podíamos haber ahorrado esta prolongación de la agonía.

Sobre el terreno de juego parecían conformarse con ir a la tanda de penaltis, pero los ‘antecedentes’ de De Gea no dejaban precisamente tranquila a la parroquia de La Roja al pensar en llegar a este desempate. Pero, al final, no fue decisivo. Ya se encargaron de ello Koke y Aspas.

La selección española inició la tanda: Iniesta, gol. Smolov, gol. Piqué, gol. Ignashevich, gol. Koke, parada de Akinfeev. Golovin, gol. Ramos, gol. Cherishev, gol. Aspas, parada de Akinfeev y… la selección española para casa.

Ahora, a trabajar para el futuro.

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Periodista con 27 años de profesión a sus espaldas, ha trabajado en medios de Comunicación de Extremadura y Castilla y León, además de colaborar con prensa económica como el Cinco Días y de poner en marcha su propia agencia de Comunicación Comunica2, que se ha caracterizado por la organización de eventos nacionales e internacionales y gabinetes de Comunicación para empresas públicas y privadas. También ha dirigido campañas de Comunicación Política y asesorado a personajes públicos. Según su criterio, los principios básicos del Periodismo, sólo pueden tener como base la libertad de expresión. Algo que empresas e instituciones políticas se han ocupado de manejar en favor de sus intereses.

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