El entrenador del Cádiz CF, Álvaro Cervera, en rueda de prensa. Foto: Cádiz CF

Billy el Niño torturó durante años a personas en los calabozos de la Dirección General de Seguridad por tener una opinión discordante con el Régimen franquista. Con la llegada de la democracia, la Constitución reconoció la libertad de expresión, tal y como hacen todos los regímenes democráticos del mundo.

Sin embargo, la Federación de Fútbol, presidida por Luis Rubiales, ha decidido plantear una serie de medidas restrictivas de las libertades reconocidas por la Carta Magna. A partir de este año, cualquier crítica realizada por jugadores, entrenadores o presidentes de los clubes en contra del estamento arbitral, es susceptible de conllevar una sanción que oscila entre 4 a 11 partidos de sanción. Todo un atentado al derecho a la libre expresión recogido en la Constitución Española y una nueva mordaza contra la crítica legítima a unas actuaciones incomprensibles. Un comportamiento absolutamente dictatorial.

En la última jornada de liga, en el minuto 84, el jugador del Cádiz CF Alberto Perea entraba en el área y era arrollado por Foulquier, defensa del Granada. El árbitro del partido, Javier Alberola Rojas, uno de los peores colegiados de la historia de España, no pitó nada y dejó continuar el juego. La jugada pasó por la revisión del VAR, que en ese partido era responsabilidad de otro lumbreras del arbitraje, Adrián Cordero Vega, y, sorprendentemente, se afirmó que la decisión adoptada por el árbitro de campo era correcta. Ni siquiera le instó a que acudiera al monitor a revisar lo que, en puridad, era un penalti de los que se colocan como ejemplo en los cursos de FIFA y UEFA.

En rueda de prensa, el entrenador del Cádiz, Álvaro Cervera, afirmó lo siguiente: «Lo ha visto todo el mundo, pero hay tres personas que no lo han visto. La única explicación es que no lo han querido pitar».

Una jugada tan clamorosa no es objeto de interpretación. Fue penalti y Cervera tiene razón, si Alberola Rojas no lo pitó es porque no quiso o porque los árbitros, además de ser muy malos, son tan soberbios y arrogantes que reconocen sus errores. Lo mismo se puede decir de Cordero Vega.

La reacción de la Federación, en vez de retirar la licencia a dos árbitros que han demostrado que no están capacitados para pitar en LaLiga, es la de abrir un expediente sancionador a Álvaro Cervera por decir la verdad.

Esta estrategia represora de la libertad de expresión por parte de Rubiales tiene como intención primigenia la de coartar las críticas a los árbitros y colocar una mordaza a jugadores, entrenadores y dirigentes para que acepten, sin ningún tipo de discrepancia, las decisiones arbitrales. Un juez, cuando dicta sentencia, está expuesto a las críticas. ¿Por qué un árbitro no? La cuestión es que si un estamento tiene que ser sobreprotegido, incluso conculcando derechos constitucionales, se demuestra que no están haciendo bien su trabajo.

1 Comentario

  1. El futbol es un gran negocio administrado por una mafia que va desde la Federación hasta las directivas de los respectivos club. En los palcos de los grandes equipos se realizan grandes transacciones, se sugieren leyes, etc… La identificación descabellada con las camisetas que representan a los equipos es una muestra más de como se fomenta la irracionalidad en las masas para que estas sean luego más manejables, al responder como autómatas a los dictados de los demagogos, que siempre apelan a lo más disparatado para confundirlas. No olvidemos que la mayoría de la población del planeta profesa alguna religión, y todas ellas son un conjunto de fantochadas que hasta la ciencia más elemental refuta. Como nacer un individuo de una hembra sin esta copular, y otras semejantes.

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