Albert Rivera prometió en un acto electoral en el barrio de Chamberí, en Madrid, que atacará la subida de impuestos a las rentas altas prometidas por el Partido Socialista bajando «los tramos autonómicos en las Comunidades Autónomas. Esto lo implementará si Ciudadanos gana elecciones y entra en los gobiernos de Madrid, Murcia, Extremadura o Aragón porque así tendrán capacidad de aplicar políticas fiscales que, según el líder catalán, serán el «salvavidas naranja».

«Por cada euro de IRPF e impuestos, me comprometo a compensarlo y bajarlo con los tramos autonómicos», afirmó Rivera.

El presidente de Ciudadanos vuelve a plantear en campaña la trampa o el caramelo envenenado de las bajadas de impuestos que, en realidad, sólo afectan positivamente a las rentas más altas. Exactamente el mismo planteamiento que hace el Partido Popular.

El principal problema que tiene España es de recaudación de impuestos. En concreto, nuestro país recauda un 15% menos que la media de la Unión Europea y eso tiene como consecuencia tener unos servicios públicos precarios y faltos de los recursos que necesitan los ciudadanos. Hay que tener en cuenta que uno de los problemas que encuentra la Agencia Tributaria es una economía sumergida que supone que se dejen de recaudar más de 240.000 millones de euros, de los que un 70% corresponde a las grandes empresas y a las grandes fortunas, según un estudio de Gestha.

Cuando un político de derechas como Rivera afirma que «el dinero de los ciudadanos, en el bolsillo de los ciudadanos» lo que realmente pretende es ahogar al Estado del Bienestar y que esos servicios esenciales sean gestionados por empresas privadas, tal y como ocurre en países como Estados Unidos.

En consecuencia, cuando Rivera afirma que compensará las subidas de impuestos que aplicará a las rentas altas el Gobierno si Pedro Sánchez logra ser investido, lo que en realidad está queriendo decir que buscará que los ingresos del Estado sigan siendo bajos y dejando los servicios públicos esenciales en el mismo estado de falta de recursos que hay en la actualidad.

Es cierto que España tiene una sanidad pública que es la envidia de otros países, pero en todas las Comunidades Autónomas hay elevadas listas de espera y los profesionales sanitarios se quejan de falta de recursos humanos y de material esencial. Todo esto, además, se ha incrementado, precisamente, con los recortes de Mariano Rajoy que, de llevarse a efecto lo propuesto por Rivera, serían muy superiores porque el Estado no podría financiar correctamente el gasto sanitario.

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