Cada 28 de abril, celebramos el Dia Mundial de la Seguridad y Salud en Trabajo, promovido desde el año 2003 por la Organización Internacional del trabajo (OIT) y con el objetivo de potenciar el trabajo seguro, saludable y digno, y, además, es el día en que rendimos homenaje a las víctimas de accidentes de trabajo y enfermedades profesionales.

Este año, el tema inicialmente previsto era la violencia y el acoso en el mundo del trabajo, pero dada la pandemia a la que nos estamos enfrentando en todos los rincones del planeta, finalmente se ha cambiado y la campaña se centrará en abordar el brote de enfermedades infecciosas en el trabajo, concretamente en la COVID-19.

Según la Agencia Europea para la Seguridad y la Salud en el Trabajo (EU-OSHA), los riesgos psicosociales son aquellos que están originados por una deficiente organización y gestión de las tareas y por un entorno social negativo. Los factores de riesgo psicosocial pueden afectar a la salud física, psíquica o social del trabajador.

Pensando en la situación general, vemos como este virus nos ha cambiado la vida de una forma muy radical. Nos hemos visto abocados a un confinamiento en nuestras casas, con salidas restringidas a determinadas cuestiones, sin contacto físico con nuestros amigos y familiares y en el ámbito laboral, evidentemente que también el cambio ha sido muy importante.

Aquellos que trabajan en actividades esenciales han vivido un aumento importante en la carga de trabajo y se han visto obligados a implantar en su día a día medidas y protocolos de seguridad muy estrictos, otros se han visto obligados a hacer teletrabajo, en general se ha impuesto un gran distanciamiento social y por supuesto, muchos se han visto obligados a parar. 

Con todo esto, la alerta sanitaria generada por el Coronavirus está generando un malestar psicológico en muchos trabajadores que es necesario empezar a gestionar también de forma eficaz desde el ámbito de la propia empresa:

  • Irritabilidad, ansiedad, agotamiento, depresión.
  • Dificultades de concentración, dificultades para tomar decisiones, … .
  • Adopción de hábitos nerviosos, agresividad, violencia.
  • Disminución del rendimiento
  • Etc.

Las medidas más eficaces que pueden implantar las empresas para cubrir esta situación tan excepcional son aquellas que tienen que ver con mejorar la conciliación en trabajadores que hacen teletrabajo (flexibilizar horarios fundamentalmente para que sus empleados atiendan a los niños, por ejemplo) y facilitar vacaciones o flexibilizar jornadas.

También será fundamental una buena comunicación, en lo relativo a las condiciones de trabajo, situación de la empresa, cambios, formas de evaluación del trabajo realizado… . Reducir al máximo la incertidumbre y las dudas de los trabajadores para reducir la ansiedad.

Cuando no es posible teletrabajar, ni flexibilizar horarios, la situación si cabe es más compleja y es fundamental que la empresa garantice la seguridad adoptando las medidas que sean necesarias y se encargue de tranquilizar a sus empleados con una comunicación transparente para que tengan claro que el trabajo no le expone directamente a la enfermedad del coronavirus. Además, se aconseja regular las pausas para que estas suficientes como para mitigar la fatiga e incluso ofrecer a los empleados apoyo psicológico.

Mi recomendación para los trabajadores es la siguiente:

  1. La emoción por excelencia que en estos momentos todos estamos experimentando es el MIEDO. Es una emoción adaptativa en el ser humano ya que nos da información y nos previene de posibles peligros para así evitar comportamientos que entrañen riesgo. El miedo surge por la posibilidad de contagio, propio o de nuestros seres queridos y sobre todo por la ausencia de control sobre lo que está pasando, estamos muy acostumbrados a llevar las riendas de nuestra vida y planificar al máximo nuestros días, incluso de varios meses por delante. 

Sin embargo, el coronavirus nos ha traído una gran incertidumbre respecto del futuro, incluso del más inmediato. Ningún profesional (epidemiólogo, sanitario…) puede confirmar cuanto tiempo vamos a tener que convivir con esta situación ni cuáles son las consecuencias futuras (de salud, económicas…).

Esta incertidumbre da pie en muchas ocasiones al bloqueo, a nivel personal y profesional. Y para combatirlo, en primer lugar, debemos etiquetarlo correctamente. Es decir, identifica y reconoce que tienes miedo.

  1. Comparte con tu entorno cómo te sientes (las personas con las que convives o tus compañeros de trabajo). El simple hecho de compartir nuestra preocupación hace que empiece a reducir la ansiedad.
  1. Para manejar la incertidumbre, infórmate. Sin pecar de sobreinformación, que es negativa y eligiendo siempre los medios para estar informados (fiables y objetivos).
  1. Establece rutinas diarias, esto nos va a ayudar a tener un orden mental.
  1. Reduce tu nivel de autoexigencia en el trabajo y aprovecha la flexibilidad si te la ofrecen.
  1. Practica ejercicio y/o técnicas de relajación de estrés al volver del trabajo.
  1. Céntrate en lo bueno cada día y se agradecido.
  1. Busca un aprendizaje positivo de todo lo que estás viviendo.

Desde luego que gobiernos, empleadores, trabajadores y sus organizaciones tienen por delante un gran reto para combatir la pandemia del coronavirus y proteger la seguridad y la salud en el trabajo, hoy y hasta que venzamos a nuestro enemigo, COVID 19.

Y para finalizar, aprovecho el día en el que estamos, para hacer una mención especial a todos aquellos que perdieron la salud y algunos incluso la vida, en el trabajo. Y precisamente por ellos, confío en que la salud física y mental y la seguridad, sea siempre una prioridad de todos y para todos.

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