Julio Ramón Ribeyro, el genial e inclasificable escritor peruano (Lima, 1929-1994), dejó una obra amplia, variada y sobre todo original, apartada de modas y corrientes literarias. Sus incontables registros para el cuento, sus diarios inclasificables, sus aforismos, ensayos filosóficos y relatos quedaron para las posteridad como algunas de las creaciones más destacadas de la literatura latinoamericana de la segunda mitad del pasado siglo.

Ribeyro fue un hombre sabio y sobre todo una caja de sorpresas, nunca se sabía por dónde atacaría, literariamente hablando

Este año se conmemora el 90 aniversario de su nacimiento y Seix Barral se ha volcado con la publicación de tres de sus títulos más destacados, prologados cada uno de ellos por tres relevantes autores del panorama literario español actual, como son el también cineasta Fernando León de Aranoa, la sevillana de adopción Sara Mesa y el barcelonés universal Enrique Vila-Matas.

Precisamente León de Aranoa, en el prólogo de Prosas apátridas, una obra breve pero de fuerza literaria inclasificable por su anhelo de representar una realidad a través de retazos hiperfragmentados que conforman un todo unificador, asegura que “la lectura de estas prosas apátridas se hace todavía más valiosa, más necesaria. Porque ayuda a comprender la hermosa complejidad del mundo y, quizás lo más importante, enseña a mirar”.

Así es Julio Ramón Ribeyro, un hombre sabio y sobre todo una caja de sorpresas, nunca se sabía por dónde atacaría, literariamente hablando. El barcelonés Enrique Vila-Matas presenta La tentación del fracaso, el colosal diario personal del autor peruano que abarca los años comprendidos entre 1950 y 1978. “Julio Ramón Ribeyro imaginó un libro que sería desde la primera hasta la última página un manual de sabiduría, una caja de sorpresas, un modelo de elegancia, un valioso conjunto de experiencias, una guía de conducta, una regalo para los estetas, un enigma para los críticos, un consuelo para los desdichados y un arma para los impacientes”. Ahí es nada. Dos grandes cara a cara ante el proceso de creación literaria.

Tampoco son pocos ni limitados los protagonistas de sus cuentos, agrupados en el volumen La palabra del mudo, prologado para esta edición conmemorativa por Sara Mesa. Matones, maleantes, oscuros personajes limeños de ilusiones frustradas, militares, alcohólicos, hacendados, escritores, prostitutas, burócratas y profesores… Un sinfín de posibilidades temáticas acompañadas de protagonistas variopintos para el gran autor por excelencia de lo fragmentario. “Yo veo y siento la realidad en forma de cuento y sólo puedo expresarme de esta manera”, confesó el autor peruano.

 

 

 

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