La Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) activó una alerta a nivel nacional un brote de intoxicación alimentaria provocado por toxina botulínica detectada en el atún en conserva en aceite de girasol de la marca Dia.

El brote se ha detectado tras intoxicarse cuatro personas, de las que tres ya han sido dadas de alta, que ingirieron atún en aceite de girasol formato RO 900, de la marca DIA, con lote 19/154 023 02587 elaborado en Frinsa del Noroeste S.A.

AESAN localizó e inmovilizó de forma preventiva el producto implicado en la investigación epidemiológica sospechoso de ser el causante del brote: conserva de atún en aceite de girasol de la marca DIA.

Se han analizado productos sospechosos en el Centro Nacional de Alimentación y se ha confirmado la presencia de toxina botulínica en la lata de atún consumida según boletín analítico de fecha 29 de agosto.

El producto implicado corresponde a una conserva de atún en aceite de girasol formato RO 900, de la marca DIA, con lote 19/154 023 02587 elaborado en Frinsa del Noroeste S.A. con fecha de consumo preferente 31/12/2022. La totalidad del producto se distribuyó por la plataforma DIA a establecimientos de las comunidades autónomas de Asturias, Castilla y León, Cataluña, Aragón, La Rioja, Murcia, Navarra, Castilla – La Mancha y Valencia, donde se ha procedido a la inmovilización y retirada de los productos afectados.

El brote está limitado a cuatro casos, tres de los cuales han sido dados de alta. No hay constancia de más afectados.

Se insiste en recomendación a las personas que tengan en su domicilio dicho producto se abstengan de consumirlo y lo devuelvan al punto de venta.

En un comunicado el Grupo DIA pide a sus clientes que hayan adquirido el lote de atún en aceite de girasol de 900 gramos fabricado por Frinsa 19/154 023 con fecha de caducidad diciembre de 2022, “que devuelvan el producto en su tienda más cercana. Dicho lote de atún fabricado por Frinsa fue retirado ya el 10 de agosto de todas las tiendas por iniciativa de DIA y de forma preventiva, tras el aviso de una posible contaminación por parte de las autoridades sanitarias con las que DIA ha estado en permanente contacto”.

La compañía recibió por parte de (AECOSAN) la confirmación de la presencia de toxina botulínica en el análisis de una única lata, por lo que la compañía procede a solicitar la devolución de dicho lote del producto a sus clientes. Además, de forma proactiva, DIA va a contactar con los clientes susceptibles de haber adquirido este producto utilizando todos los canales que sean necesarios.

Dia pone a disposición de los clientes un teléfono para cualquier duda que puedan tener a través del Servicio de Atención al Cliente en el número 91.217. 04.53 que estará disponible 24 horas al día. DIA “lamenta profundamente los inconvenientes que haya podido causar a sus clientes y avanza que seguirá manteniendo los más altos estándares de exigencia en la calidad y seguridad alimentaria en todos sus procesos”, ha señalado.

El botulismo es una enfermedad grave, en ocasiones mortal, producida por una bacteria llamada Clostridium botulinum. Las esporas de este microorganismo presentan una amplia difusión en la naturaleza, como por ejemplo, en la tierra, en el intestino de las personas y animales u otros lugares y en ciertos alimentos como la miel.

En los adultos, la ingestión de las esporas no genera la enfermedad, pero ocasionalmente se detectan casos en niños de entre 1 y 52 semanas de edad.

En la población en general (incluidos niños) se producen casos de botulismo por el consumo de conservas caseras, sobre todo de vegetales, que no se han elaborado de forma adecuada, ya que acaban generando toxinas en su contenido.

¿Cuáles son los síntomas?

La toxina botulínica origina la paralización progresiva de los músculos y problemas respiratorios, pudiendo llegar a la parada cardiorrespiratoria. Además, puede aparecer dificultad en la deglución, visión borrosa,  visión doble, cansancio, ataxia e incluso síntomas gastrointestinales como vómitos y diarrea.

Los síntomas aparecen entre las 6 y las 18 horas siguientes a la ingesta del alimento contaminado.

Aunque no es una enfermedad frecuente, las consecuencias pueden ser muy graves.

 

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