En situaciones, de tanto dolor e incertidumbre, como las actuales lo que menos necesitan las personas y las sociedades es que se incremente la polarización. En estos duros momentos, hace falta unidad y colaboración. Entendimiento y empatía.

¿Soluciona algo echar leña al fuego para intentar sacar algún redito político? ¿Mejora la lucha contra la pandemia calumniar y perseguir al adversario político como si fuera un enemigo? ¿Es digno utilizar el dolor por los seres fallecidos para intentar atacar al gobierno? ¿Es ejemplar incumplir la ley y poner en riesgo la salud pública por sacar a las calles unas protestas que ahora no se pueden hacer de esa forma?

La polarización creciente que se está viviendo es muy dañina para la convivencia, y más en los tiempos difíciles que nos esperan. Por eso, hay que recordar, como señaló Levistky, que si algo claro se infiere del estudio de las quiebras democráticas en el transcurso de la historia es que la polarización extrema puede acabar con la democracia.

Cuando cientos de miles de personas se están jugando la vida para salvar a muchos compatriotas que están enfermos de COVID-19, veo con tristeza y estupor como una minoría sale a la calle y pone en riesgo la salud de todos, después del enorme sacrificio que la sociedad española, en su conjunto, ha realizado para intentar controlar el virus, quedándose confinada en su casa.

¿Cómo es posible? ¿Son conscientes que sin vacuna es decisivo el papel que tenemos cada uno de nosotros para poder controlar el virus? ¿Son conscientes que tenemos que evitar acciones y comportamientos que pueden poner en riesgo nuestra salud y la de los demás?

Se están saltando la ley sin ningún tipo de rubor. Pero, además, están poniendo en riesgo la salud de todos. Si quieren protestar, que lo hagan en su casa. Y desde la ventana o su terraza, queden para hacer las caceroladas que les dé la gana. Pero eso sí, sin poner en riesgo la salud pública y respetando la ley que todos nos hemos dado.

Que parte de “mantener una distancia de al menos 2 m. con otras personas” no entienden.

Que parte de “se podrá salir acompañado de una sola persona conviviente. No obstante, aquellas personas que por necesidad tengan que salir acompañadas podrán hacerlo también por una persona empleada de hogar a cargo o persona cuidadora habitual” no entienden.

Que parte de “las salidas se realizarán con una distancia no superior a un kilómetro con respecto al domicilio” no entienden.

Que parte de no se pueden realizar concentraciones ilegales no entienden, por mucho que se enfunden en una bandera que es de todos.

Que parte de “evitar los espacios concurridos, así como aquellos lugares donde puedan existir aglomeraciones” no entienden.

Que parte de “debe realizarse (los paseos) de manera continuada evitando paradas innecesarias en las vías o espacios de uso público” no entienden

Que parte de “hay que cumplir con las medidas de prevención e higiene frente al COVID-19 indicadas por las autoridades sanitarias” no entienden.

En la página de la Comunidad de Madrid leo “Debemos hacer todo lo necesario para evitar la transmisión del virus y que la propagación de la enfermedad reduzca su velocidad, facilitando las condiciones para garantizar la asistencia sanitaria de los enfermos que lo necesiten. En estos momentos, la medida más importante de prevención es moverse lo menos posible de casa y proteger del contagio a las personas más vulnerables. #YoMeQuedoEnCasa

Pues bien, en España, han muerto ya más de 27.700 personas por el coronavirus. Sería fácil enumerar los improperios y demás acciones que en estos momentos están haciendo los partidos de la oposición. Pero no es el momento.

Es el momento de respetar el dolor de los familiares y amigos de nuestros compatriotas fallecidos. Es el momento de arrimar el hombro para derrotar a este virus. Después habrá tiempo para la protesta. Pero después…

Por ahora, es momento de reanudar las actividades poco a poco. Es momento de cumplir de forma estricta las recomendaciones para prevenir la trasmisión del virus.

Por si se han olvidado, es tiempo de unidad y colaboración, porque seguimos en situación de alarma por riesgo de la COVID-19.

Como recientemente afirmaba Juan Luis Arsuaga en una entrevista: “Espero que algún día nuestra tribu sea la humanidad entera”

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