Durante la Segunda Guerra Mundial se formaron grupos de resistencia en muchos países europeos, se trataba de hacer frente a la ocupación alemana. Eran formaciones secretas, cuyo objetivo fundamental fue la lucha por la liberación del territorio en manos del poder Nazi. De eso trata una película francesa llamada “Espías en la sombra” que tiene el aval de estar basada en hechos reales.

La obra nos muestra como el movimiento hace entrar en sus filas a todo tipo de personas, porque, según se dice en la misma, todos son necesarios para luchar por una causa común y superior como liberar una patria que es de todos. Así entran en el movimiento personas de toda condición social, ya sean médicos, intelectuales, trabajadores no cualificados, sirvientas o prostitutas. Todos somos necesarios, se defiende la patria, el Estado nos necesita a todos, porque somos iguales a la llamada en defensa de la nación y de la comunidad.

Uno de los personajes principales de la película es una prostituta a la que le piden entrar en la organización por un deber de patriota y porque es una lucha de liberación, de la igualdad que se impone en defensa de la nación, la nación que es la de todos. Aunque la prostituta entra en el movimiento y tiene un papel destacado en el éxito del plan desarrollado por la película, dice algo importante que nos lleva a reflexionar y que traducimos, no literalmente, antes de decidirse a dar el paso definitivo.

Dice así: Voy a formar parte de la resistencia con todos los riesgos que voy a correr, ya sé lo que me espera en esta lucha, pero tenemos que saber que cuando termine la guerra, de seguir viva, “yo seguiré siendo una puta y la criada seguirá siendo una criada”. LA REFLEXIÓN Y EL COMENTARIO LO DEBE HACER CADA UNO.

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