La crisis del coronavirus tendrá sus consecuencias políticas en República Dominicana, puesto que ya es casi seguro que el presidente, Danilo Medina, aplazará las elecciones presidenciales y congresuales previstas para el próximo 17 de mayo, tal y como está previsto en el país caribeño.

Esta situación fue advertida por Manuel Domínguez Moreno a importantes políticos, periodistas y personas influyentes de la sociedad civil dominicana el pasado día 17 de marzo a través de distintas comunicaciones, en las horas previas a que se anunciaran las primeras medidas para intentar evitar la propagación del coronavirus.

En esas comunicaciones, Domínguez Moreno advirtió que Danilo iba a intentar suspender las elecciones y que esto será un modo de intentar perpetuarse en el poder, no sólo él, sino el PLD, que, tras el varapalo sufrido en los comicios municipales, estaba en una situación difícil para renovar su presidencia vía Gonzalo Castillo, candidato oficialista.

Las decisiones adoptadas por Francia o España (Galicia y País Vasco) de aplazar las elecciones han puesto muy fácil a Danilo Medina la toma de una decisión que tanto beneficio político le puede generar.

Hay varias razones para que esto sea así. En primer lugar, porque regará de dinero a la ciudadanía dominicana y dejará en una situación difícil al resto de candidatos. En segundo término, teniendo en cuenta el sistema electoral dominicano, muy similar al de Estados Unidos a la hora de captar dinero para las candidaturas, los opositores que se presentan tendrán muy difícil mantener la campaña hasta el 2021.

¿Por qué se habla de un amplio período y no sólo de unos meses? La ley electoral establece, amparada por la Constitución, que en República Dominicana las elecciones presidenciales deben celebrarse el tercer domingo del mes de mayo, aunque en 1994 se modificaran los tiempos de mandato, al parecer según fuentes consultadas, no fue así en lo referente a la fecha de la cita a las urnas. Como se ha dicho estas fueron el tercer domingo de mayo de al año correspondiente con el fin de que el presidente electo tome posesión de su cargo el 16 del mes de agosto como está establecido legalmente. Si Danilo Medina decidiera aplazar las elecciones por la crisis del coronavirus necesitaría una necesaria reforma constitucional para modificar la Ley electoral que fijase una nueva fecha para la celebración de nuevas elecciones, algo que le resultará, no obstante, muy complicado.

Por tanto, Medina se estaría garantizando un año más en el poder, tiempo suficiente para, a través de inyecciones de dinero en la población, perpetuar en el poder a su partido, el PLD, puesto que él en ningún caso, aunque todo es posible, podría presentarse.

Lo contrario que, a día de hoy, quería el pueblo dominicano.

La estrategia para ir preparando al país para esta decisión ya se ha iniciado. Según ha publicado el periódico Listín Diario, el hijo de José Francisco Peña Gómez, presidente de un partido aliado del PLD de Danilo, ha afirmado que «Estamos preparando una propuesta para que se pospongan las elecciones congresuales y presidenciales y que las mismas se efectúen en una fecha en que las condiciones así lo permitan, sin afectar el plazo legalmente establecido de toma de posición del Presidente electo que se debería efectuar el 16 de agosto de 2020». ¿Peña Guaba quiere que se amplíe en plazos la pandemia del coronavirus?

Danilo se aprovecha de la figura del padre de José Francisco Peña Guaba para darle una especie de legitimidad por parte del PRD y PRM y resto de partidos a una decisión que, aparentemente, no es otra cosa que un golpe «dictodemocrático» al pueblo dominicano.

Aunque es evidente que si el Covid-19 sigue devastando y matando a los pueblos, más aún a los ciudadanos y ciudadanas más vulnerables, la decisión de aplazamiento estaría dentro de lo humanamente correcto y recomendable, la ética estaría en las condiciones y formas de aplicarla.

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