Hoy que la Cultura Clásica, el Latín y el Griego, se están poniendo en tela de juicio, pensando erróneamente que están en desuso, cuando son tan necesarias para entender dónde estamos y cómo hemos llegado hasta aquí, el porqué de nuestra lengua, de nuestro mundo y de nuestras tradiciones. ¡Yo reivindico la Cultura! Esa que alimenta el espíritu, el alma de lo que somos y desarrolla nuestros sentidos en plenitud.

 Reivindico los libros, el cine y la música, porque gracias a ellos nos hemos mantenido en pie, porque escuchar música en un día duro, nos acompaña y alienta a seguir adelante, porque las series y películas han hecho que los días no fueran tan largos, ni tan duros, porque los libros nos han hecho volar lejos, viajar a través del mundo, escapar de nuestro encierro. Nos han hecho más cultos, más sensatos, más reflexivos y sobre todo más humanos; nos han protegido de la saturación y el hastío de malas noticias, de la sobreinformación que nos encogía el estómago, nos agarrotaba los sentidos y nos hacía un nudo en la garganta.

La Cultura, denostada, atacada sin piedad por intereses bastardos ha sido nuestro salvavidas. Los músicos, los actores, los escritores que tan generosamente nos han acompañado y nos han regalado su arte, su escritura para que no nos sintiéramos solos, ni nos ahogáramos con los malos presagios. Ella es la que nos ha ayudado a seguir viviendo, a poner luz en la época más oscura de cuantas hemos vivido, a poner consuelo, a sanar las heridas que este tiempo ha ido dejando en todos nosotros  y a asumir las cicatrices en nuestros corazones.

Cuánta soledad ha acompañado, cuántos problemas ha mitigado, de cuántas situaciones nos ha sacado convirtiéndose, a veces, en nuestra mejor compañera. Consumamos cultura y seamos generosos comprando y regalando libros y música, yendo al teatro o al cine, porque los creadores también necesitan vivir, y todos los que dependen de la infraestructura que esto supone: libreros, tiendas de discos, teatros, cines, editoriales, etc…

La RAE define la Cultura, en su segunda acepción, como conjunto de conocimientos que permite a alguien desarrollar su juicio crítico. No olvidemos que un pueblo culto es más difícil de manejar, pues es capaz de pensar y no engullir la información que nos quieren vender, sin dejarse engañar fácilmente. Porque la Cultura es la alimentación de todo lo que somos y de lo que podemos llegar a ser. 

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