Boris Johnson se ha rodeado de lo mejorcito en su proyecto de auto destrucción.

Dominic Cummings, un señor que nadie conocía en la política británica hace 3 años, es el titiritero que mueve los hilos en el gobierno de este país.

Hace apenas dos meses hablaba de la necesidad de atraer a gente rara e inadaptados en posiciones de poder, y así se hizo.

Esta semana se le retiraba el trabajo a una de sus adquisiciones, Andrew Sabisky. Un muchacho con unas ideas muy del Brexit de 2020. Se hacía publica su valoración acerca del, según él, bajo coeficiente intelectual de los ciudadanos negros, la necesidad de esterilizar a parte de la población, o recetar modafinil a todo el mundo (una droga que reduce el sueño) aunque de vez en cuando muera algún niño por su uso.

Este era uno de esos fichajes como asesor del gobierno que Cummings pedía, y no, no le hace justicia contar con el privilegio de tener a Benedict Cumberbatch haciendo su papel, en la película Brexit, una guerra incivil. Por mucho que se caracterizara a Benedict es imposible llegar al tono gris y mustio de Dominic Cummings.

Pero con la elección de este asesor no se hacia mas que complementar a su Ministra de Interior y a sus grandes ideas.

Esta semana la gran discusión ha venido propiciada por el esperado plan de puntos de Priti Patel para los emigrantes que lleguen a Reino Unido a partir del 1 de enero de 2021.

Un plan que quiere emular el usado por el gobierno australiano, porque claramente, mucha gente estará tan atraída por venir al Reino Unido del perpetuo cielo gris, como por ir a la Australia de perpetuas barbacoas.

Darán puntos según una serie de baremos como hablar un nivel mínimo de inglés, tener una oferta de trabajo por una empresa pre-aprobada, o trabajar en una industria en la que haya necesidad de mano de obra.

Las condiciones que se exigirán, en ciertos aspectos han sido rebajadas de las que hay ahora mismo para ciudadanos de fuera de Reino Unido y Unión Europea. El salario que se exigía ahora para optar a 20 puntos de esta nueva herramienta estaba en 30 mil libras anuales de salario, y ahora se ha rebajado a 25,600 libras. Para conseguir un puñado de puntos antes te exigían titulo universitario y ahora se pide que hayan acabado el instituto (equivalente a A levels).

¿…se habrán dado cuenta que Reino Unido no es tan apetecible como se imaginaban en su mundo de plena soberanía, unicornios, y lejos de los malvados burócratas no elegidos de Bruselas?

Ha salido a la luz esta semana un comentario de otro de sus cerebros privilegiados, Owen Paterson, antiguo secretario de estado de medioambiente, que proponía que los jubilados recojan fresas y productos agrícolas en el futuro…aun cuando haya que pagarles por debajo del salario mínimo ya que van a ser mas lentos y menos eficaces que los búlgaros, polacos y húngaros.

Así estamos.

Siguen erre que erre con sus definiciones como “low skill” (no cualificados), y su retórica clasista, sin llegar a entender que un alto porcentaje de esos poniendo cafés y limpiando serán sus contables, enfermeras, y abogados en 4 años.

La moneda tiene dos caras, y el reverso complementa perfectamente su visión clasista de la sociedad.

Los emigrantes sobran, pero… los vagos de los parados ingleses que no quieren trabajar, o amos y amas de casa, o estudiantes, tendrán que aportar su granito de arena y recoger el guante, tomando los trabajos que los emigrantes tenían.

Hay que vilificar a una parte de su población y como describe en su libro Chavs: La demonización de la clase obrera, Owen Jones, hay que apuntar con el dedo a esos parados que no hacen nada por que son vagos y maleantes….no porque su país les haya fallado con un sistema educativo y elitista, y en el que se les divide a los niños entre listos y tontos desde que tienen 5 años, con diferente nivel de tareas o expectación por los profesores, con lo que la diferencia se incrementa según pasan los años.

No solo los parados vagos, también los parados que “dicen estar enfermos” entran en la ecuación.

Desde hace unos años el Department of Work and Pensions (Ministerio de Trabajo) ha acelerado su campaña de reducción de ayudas, obligando a muchos enfermos terminales a trabajar, ya que no podían probar sus enfermedades. Han obligado a personas realmente enfermas a tomar trabajos físicos con la amenaza de retirar ayudas a alquiler de la vivienda, o ayudas para mantener a la familia…y han enfermado más.

Hay un sector de población que juega con el sistema y se aprovecha. En todos los países sucede. Pero el gobierno conservador en vez de identificarlos prefiere poner la lupa y estigmatizar a todos los parados.

El nuevo sistema de emigración de Reino Unido, si Pedro Sánchez decide por reciprocidad copiarlo en Benidorm o Torremolinos, echaría para casa a más de la mitad de los trabajadores de bares británicos (y muchas otras industrias) por falta de habilidad lingüística o salario menor del equivalente de 25,600 libras.

El colmo de la ironía se vivió el jueves en la entrevista de Nick Ferrari, que a pesar de provenir de familia italiana es un acérrimo defensor del Brexit, hizo a Priti Patel.

Nick Ferrari en su programa matinal de la cadena de radio LBC preguntó a Priti Patel, hija de emigrantes provenientes de Uganda, y nieta de emigrantes de India (a Uganda), si sus padres hubieran pasado las pruebas para entrar en Reino Unido. Tras repetir la pregunta varias veces Priti, la muy británica Priti, la anti emigrantes Priti admitió que probablemente sus padres no hubieran pasado los baremos que ella está imponiendo ahora.

Reino Unido desde el 23 de junio de 2016 es un no parar de noticias que parecen salidas de un capítulo de Black Mirror, pero ni a Charlie Brooker se le hubiera ocurrido crear un asesor tan malvado como Dominic Cummings.

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