Mis dedos, involuntariamente, en muchas ocasiones teclean “Reino Undío” en vez de Reino Unido. Así, Undío sin H, y no sé si esta tratando de decirme algo con este error repetido. “Undio”, como si escribiera fonéticamente y en vez de nacer en Valladolid hubiera tenido una suerte igual de grande de haber nacido en cualquiera de las provincias andaluzas que no pronuncian todas las letras (ole por ellos y por la diversidad en el uso de una lengua que es de todos y cada uno hablamos distinto).

“Undío”o hundido parece este país desde hace mucho tiempo, y hundido en muchas diferentes facetas y no solo la económica.

Antes de destripar este hundimiento por la clave que todos conocemos, que es la económica con una caída del 9.9% anunciada en los últimos días en 2020 y los efectos del Brexit, yo nombraría la primera causa en la indiferencia, pasotismo, y falta de compromiso de la población con la política del país.

Reino Unido vive un tiempo que sería el paraíso de una oposición con un mínimo de capacidad y entusiasmo. Así se la ponían a Fernando VII.

Keir Starmer, líder de los laboristas británicos, parece ser que quiere ganar adeptos a base de banderitas y de un uso de patriotismo de palillo en boca y obsoleto. Banderitas para recuperar los votos de los que desertaron para votar por UKIP, el partido xenófobo y fiel imagen de lo que Bannon ha tratado de lograr en Europa, y de aquellos que votaron por Boris para asegurarse un Brexit lo más duro posible.

A Sir Keir le preocupa ganar votos de nuevo, sin preocuparle perderlos de una mayoría en Labour pro-europeísta y nunca fan del patriotismo que ahora quiere traer el líder del partido.

…vale, su partido sus decisiones.

En la cámara de los comunes semana tras semana deja salir vivo de la sesión de preguntas parlamentarias al Primer Ministro, Boris Johnson.

Un gobierno que esta sufriendo la peor pandemia con decisiones tardías, populismo, y datos tangibles que demuestran que es el país en Europa que peor ha defendido a su población del coronavirus, liderando en muertos totales. Su dejadez permite que el virus se mueva por donde quiera, y ha llevado a que no solo tengamos una cepa britanica (la de Kent), sino que esta semana hablaban de una segunda cepa en Bristol.

Ganamos en muertos, en celebraciones navideñas, en cepas originadas en el país, en vuelos que llegan de todo el mundo y que solo en febrero de 2021 han decidido empezar a controlar en aeropuertos a partir de la semana que viene…cuando llevamos semanas con mas de 1000 muertos diarios, ahora deciden pedir PCRs y cuarentena obligatoria en hotel.

Keir Starmer no hace sangre con la COVID y menos con el Brexit. No quiere posicionarse fuera de la línea marcada por el gobierno británico. Es el nivel de una oposición que no hace oposición.

¡La culpa de esto es de la malvada Unión Europea que no le dejan entrar en el club elitista del que ya no son socios como antes, y los tratan como a cualquier persona no socia!

A veces hablan los expertos y no se les escucha. A veces algunos que se hacen llamar expertos y tienen detrás el poder de medios de comunicación, hablan y no solo se les escucha, sino que además se les hace caso, y esto es grave.

Toda la situación que se está viviendo en la salida de Reino Unido de la Unión Europea, nos está dejando a muchos con una extraña sensación de déjà vu. De haber sabido lo que venía de frente con mucho tiempo de antelación, y eso que no somos ni clarividentes ni lectores de cartas.

Project Fear lo llamaban. Proyecto miedo era el termino usado por nuestros cunados de Reino Unido. “Nada cambiara”. “Nos necesitan más ellos a nosotros que nosotros a ellos”. “Tenemos al resto del mundo de socios”.

Slogans vacíos basados en 0 datos, en 0 análisis, en 0 debates. Hace mucho que las cabezas pensantes en Reino Unido que se oponían al Brexit decidieron callarse para evitar que se les llamara traidores a la causa que se decidió por un 52% contra 48% de los votos.

El Euronext de Ámsterdam ha superado esta semana el nivel de nueve mil doscientos millones de euros de diarios de promedio en acciones y derivados, superando a la bolsa de Londres que se queda en ocho mil seiscientos millones de euros.

La bajada ha sido considerable, y solo se puede achacar a la perdida originada por estar fuera del paraguas de la UE, y el sistema de equivalencia aun ha de negociarse, pero ¿le interesa a la UE negociar?

El gobernador del Banco de Inglaterra, Andrew Bailey, este miércoles ha dejado claro que “seria no realista y peligroso que Unión Europea intentara obligar un alineamiento completo”. Piden tener los beneficios sin cumplir las reglas. Lo exigen aun ahora que ya han visto que la UE trata a Reino Unido como a un tercer país, como querían ellos y pidieron, como a cualquier otro país no miembro. Sin ataduras, si membresía, si obligaciones, y que curioso…sin derechos.

Finalmente, en este Reino “Undío” ya ni lo de Unido le vale y pronto tendrán que cambiar el nombre, o quizás sigan usándolo cuando pasen de 4 a 3, o incluso 2 miembros.

Escocia parece que, si no siguen autolesionándose con guerras internas el partido nacionalista escoces, va camino de un segundo y definitivo referéndum de autodeterminación.

Un referéndum que volvería a ser un cara o cruz, ajustado y que dejará un país dividido, tan dividido como sigue Reino Unido ahora con un Brexit consumado y sufriendo los efectos. El periodo de gracia acaba el 31 de marzo y entonces si tendremos más claras las consecuencias.

Quizás el referéndum de Escocia se pueda evitar con un segundo referéndum sobre el Brexit…quizás el segundo referéndum del Brexit sea mucho después del declive de este Reino “Undío” y desunido.

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