Javier Fernández Lasquetty

La Marea Blanca le hizo dimitir tras paralizar los tribunales su plan de privatizaciones de la sanidad pública madrileña. Amnistía Internacional le denunció por presentar denuncias falsas para «criminalizar la protesta social» .

Lasquetty vuelve al Gobierno de la Comunidad Madrid, esta vez de la mano del trifachito, como tapado del ala más conservadora del PP madrileño. Un hombre a imagen y semejanza de Aguirre, dirigido en la sombra por Aznar e impuesto a la «presidenta de paja», por Pablo Casado.

Javier Fernández Lasquetty, el que fuera uno de los peores gestores de la sanidad pública madrileña, vuelve al Gobierno regional y se convierte en el nuevo titular de Hacienda de la Comunidad de Madrid.

Un hombre de Aznar y de Esperanza Aguirre que dirigió FAES, la fundación de estudios del expresidente. De ideología ultraconservadora, sin fisuras y ultraliberal, con raíces en el Opus Dei y los Kikos, y tapado de Casado, así es el nuevo gestor del dinero de todos los madrileños.

Lasquetty había sido recuperado como jefe de gabinete por la voz de su amo, Pablo Casado, el hombre que impuso a Díaz Ayuso a dedo en las listas de los populares madrileños. Desde muchos medios nos están haciendo creer que el poder en el partido lo ostenta la ya presidenta madrileña, pero nada más lejos de la realidad.

El ala más conservadora del partido, influenciada y dirigida en la sombra por el expresidente Aznar, y la expresidenta madrileña Aguirre, son lo que manejan los hilos a su conveniencia, recuperando lo peor de los años de la Gürtel, la Púnica y el caso Caja Madrid.

Dimitió como consejero de Sanidad en 2014, cuando intentó privatizar la gestión de los hospitales madrileños. Las protestas de la Marea Blanca lograron su dimisión.

Fernández-Lasquetty instauró el Área Única Sanitaria y la implantación, a finales del  2010, de la Ley de Libertad de Elección, por la que los usuarios del Servicio Madrileño de Salud (SERMAS) pueden escoger a su especialista y enfermera en cualquiera de los centros sanitarios de la Comunidad de Madrid. De esta forma se podía derivar pacientes de centros públicos a centros privados concertados, descapitalizando así los hospitales públicos, como estamos comprobando en la actualidad, con la cesión de suelo público para la construcción del hospital QuirónSalud, junto al público-privado de Torrejón de Ardoz, lo que supone una privatización encubierta de la sanidad pública madrileña.

Su cese como consejero madrileño también estuvo relacionado con el recorte en el presupuesto para el año 2013 de 2.700 millones de euros (un 7,7%), la imposición de una tasa para todas las recetas expedidas en centros de salud, la externalización de servicios en los hospitales públicos para su gestión privada, la privatización de la atención sanitaria y la privatización del 10 % de los centros de salud de la región.

Fernández Lasquetty siempre ha sido un hombre de Esperanza Aguirre, uña y carne en su trayectoria política desde que fuera concejal del Ayuntamiento de Madrid.

Pero su auge definitivo llega a partir de 1986, cuando Aznar nombra a Aguirre ministra de Educación. Es ella quien se lo lleva como director de su gabinete. Lo mismo sucede cuando en la primavera del 2000 la condesa preside el Senado. Lasquetty se convierte en su mano derecha, hasta que dos meses más tarde sus servicios son reclamados por el mismismo José María Aznar. En la Moncloa ocupa primero el cargo de director del Departamento de Parlamento e Instituciones del Gabinete del Presidente para después ascender en el escalafón hasta cobrar como subdirector del Gabinete de la Presidencia del Gobierno.

En 2004 Aznar le nombra secretario general de FAES. En el año 2007 deja el escaño en la Asamblea madrileña y en FAES para ser nombrado consejero de Inmigración y Cooperación del Gobierno de Aguirre en sustitución de una vieja conocida suya, la hoy imputada en el ‘Caso Púnica’, Lucía Figar.

Durante esos años como consejero, la trama Gürtel llamó a su consejería, aunque el no ha sido condenado por nada. En año y medio, desde diferentes centros directivos dependientes de su departamento se abonaron como contratos menores un total de 17 facturas adjudicadas a esta trama que sumaban 117.776 euros. Y uno de 69.020 euros que se le adjudicó a Diseño Asimétrico (empresa de Correa), mediante procedimiento negociado sin publicidad (a dedo). El contrato tenía por objeto el montaje del stand de la Consejería en la Feria Integra.

Tuvo que dimitir cuando su  viceconsejero, Carlos Clemente Aguado, se vio implicado en la trama. Finalmente Clemente fue juzgado y condenado por cobrar comisiones de Correa entre 1995-2005 del caso Gürtel.

Lasquetty no suelta exabruptos por su boca, ni en directo ni en diferido, como la portavoz en el Congreso Cayetana Álvarez de Toledo. Su perseverancia y su tozudez le hacen ser el hombre perfecto de la extrema derecha y del ala más ultraliberal para saquear las arcas publicas y llevar a cabo de forma rápida y contundente la bajada de impuestos prometida. Y para que los madrileños no se den cuenta de sus políticas: aumento de la deuda pública, regalos en contratos a los amigos constructores del PP y nos engatusará con alguna megaobra pública, a imagen de la burbuja inmobiliaria que nos llevó a la peor crisis de la historia reciente española.

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