Hay instantes en la vida de las personas y de las sociedades donde situaciones inesperadas tienen la fuerza y la capacidad de cambiar las cosas, ya sea a nivel personal o a nivel comunitario e individual. Eso es lo que ha pasado en el mundo y en nuestras vidas con la aparición, primero, de la COVID-19 y sus posteriores consecuencias en forma de enfermedad, muerte y ruina social y económica para una parte importante de la población.

En esos momentos decisivos, donde la incertidumbre, el miedo y la angustia pasean a sus anchas por nuestras vidas, hay personas y actores políticos que deciden cultivar la frustración y la crispación, con el fin de dividir a la sociedad y hacer caer los gobiernos. Que gran error.

La otra cara de la moneda se visualiza en que una parte amplia de la sociedad y de los gobiernos tienen sensibilidad con lo está ocurriendo, más allá de ellos mismos. Tienen sensibilidad con lo que están padeciendo sus ciudadanos. Y esa sensibilidad es la que les da fuerza para remangarse y luchar para superar esta pandemia y no dejar a nadie atrás.

Estos héroes anónimos, son los que hacen funcionar un país. Son los que están conectados con su entorno y miran de frente a una realidad que les incomoda y pretenden superar. Su fortaleza, es un ejemplo a seguir para el resto de los ciudadanos y para unos gobiernos que deben tomar las decisiones correctas para mejorar el bienestar y la convivencia.

El primer gran éxito de todo lo sucedido es la existencia de las vacunas, y que se esté vacunando ya a millones de personas en todo el mundo. Anterior a éste, ha sido el reencuentro y la colaboración a todos los niveles.

Desde el nuevo significado que durante el confinamiento ha vuelto a tener el vecino y el vecindario, hasta la políticas sociales y económicas que están realizando los gobiernos para mitigar los efectos de la pandemia. En nuestro caso con las ayudas de la Unión Europea y con la aprobación de unos Presupuestos Generales del Estado a la medida de la situación y de las necesidades de los españoles.

Los tiempos son duros y lo serán durante una temporada. Pero el reencuentro y el entusiasmo para superar la situación nos llevarán a preparar a nuestra sociedad para un presente y un futuro con más prosperidad y bienestar para todos.

Mientras, lo mejor es no dar la espalda a esta realidad que nos incomoda. Y reaccionar con medidas presentes y futuras a los desafíos que tenemos por delante y que tienen que llevar a solucionar los graves problemas por los que estamos atravesando.

Necesitamos más compromiso y cooperación, y menos confrontación y deslealtad institucional con el gobierno de España. Necesitamos respuestas de equidad.

Y el gobierno de España las está dando. En concreto, el 90,9 por ciento de los 1.238 compromisos adquiridos como Gobierno de Coalición se han puesto en marcha y cerca de una cuarta parte, el 23,4 por ciento, han sido ya cumplidos este año.

Medidas de apoyo a la respuesta sanitaria, porque la prioridad absoluta del Gobierno fue salvar vidas, tanto con el Estado de alarma como con la Estrategia de Vacunación ya puesta en marcha.

Medidas para reducir el impacto económico causado por la pandemia, avalando a 578.000 empresas con prestamos ICO; diseñando planes específicos para el sector turístico, el agrario, la automoción, la hostelería, la cultura, el sector financiero y energético; protegiendo a las Pymes y autónomos, con acciones como la prestación por cese de actividad, que protegió a casi 1,5 millones de autónomos, y nuevas prestaciones extraordinarias que están beneficiando ya a más de 346.000 autónomos.

Medidas sociales orientadas a salir todos unidos y evitar que la pandemia agravara la desigualdad: El Ingreso Mínimo vital, la protección frente a los desahucios o frente a los cortes de suministros, la extensión de los ERTES, que dieron protección a 3,4 millones de trabajadores en los momentos más duros, la lucha contra la violencia de género, la protección a los consumidores, entre muchas otras.

Medidas educativas, donde la inversión en digitalización y la adaptación de los criterios de evaluación han servido para compaginar un servicio absolutamente esencial con la necesaria seguridad sanitaria.

Medidas de apoyo económico a las Comunidades Autónomas, que han dispuesto de un fondo COVID con 16.000 millones de euros no reembolsables destinados a actuaciones sanitarias, económicas, educativas, a los que se ha sumado la suspensión de las reglas fiscales como herramienta fundamental para la actuación de la administración autonómica y local.

Los tiempos son duros, pero el reencuentro nos hace y hará más fuertes.

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