Dublín

Los meses de verano se encuentran a la vuelta de la esquina y para aquellas personas que buscan alejarse de las altas temperaturas del país, la solución pasa por viajar a países con climas más templados. Una opción es Dublín, capital de la República de Irlanda y uno de los destinos turísticos más demandados en los últimos años. Esta ciudad fundada por los famosos vikingos y con vestigios de cultura celta, fue elegida a lo largo de su historia en seis ocasiones diferentes como la capital de Irlanda. Actualmente, Dublín se encuentra dividida en dos por el río Liffey y en ella se respira un ambiente de cultura e historia que se mezcla con la música irlandesa y los famosos pubs, donde la cerveza Guinness se convierte en la reina de la fiesta.

Qué ver y hacer en Dublín

En Dublín convergen todo tipo de edificios tanto históricos como pubs, restaurantes, teatros y fantásticas tiendas de antigüedades que se imbuye del espíritu alegre y vibrante que desprenden sus habitantes. En pleno centro de la ciudad de Dublín se levanta la universidad más antigua de Irlanda: Trinity College. Fundada en 1592 por la Reina Isabel I, por sus aulas han pasado grandes personalidades como Oscar Wilde, Bram Stoker o Edmund Burke. Visita obligada es la Biblioteca, la cual contiene cerca de 3 millones de libros, incluido el Libro de Kells, la joya de la corona. Si nos desplazamos a la zona más antigua de Dublín, las catedrales y castillos serán las principales estrellas.

De todos ellos destacan el Castillo de Dublín, Christ Church y la Catedral de San Patricio. El primero de ellos es el símbolo de la historia de la ciudad, construido en el siglo XII, y que puede recorrerse el interior casi en plena totalidad comenzando en el Rellano de las Hachas de Guerra. Las otras dos catedrales son las más importantes de la ciudad, siendo Christ Church (o Catedral de la Santísima Trinidad) la más antigua de las dos manteniéndose los vestigios de su origen vikingo, aunque lo más curioso de la iglesia es que parte de ella es un puente. Por su parte, la Catedral de San Patricio es la más grande de Dublín y fue construida en el siglo V, junto a un pozo donde al parecer San Patricio bautizó a los paganos.

La cerveza es la bebida por antonomasia en Irlanda, por lo que no podía faltar la visita a la principal fábrica de cerveza de Guinness. En ella se ha abierto un amplio museo conocido como Guinness Storehouse, donde es posible conocer todo el proceso de elaboración y transporte así como la historia de la propia marca. Muy cerca de allí se puede visitar también la destilería Jameson, donde a través de visitas guiadas se puede conocer la historia y todo el proceso de destilación del whisky. Para los viajeros que deseen profundizar en la historia de la ciudad, el Museo Nacional de Arqueología cuenta con numerosas exposiciones en la que se exhiben objetos de gran valor arqueológico procedentes desde la Prehistoria hasta el siglo XX.

Cuando llega el mediodía o cae la noche, es el momento ideal para recorrer uno de las zonas más emblemáticas de todo Dublín: Temple Bar. Este barrio se encuentra repleto de restaurantes, típicos pubs irlandeses y galerías de arte que convierte a Temple Bar en una de las áreas más atractivas de la ciudad en la que disfrutar de una buena cerveza irlandesa y música en directo. Por supuesto, visitar Dublín incluye pasear por dos de las calles más famosas. Una de ellas es O’Connell Street, una de las más largas de Europa y donde se alzan varios monumentos importantes. Por su parte, Grafton Street es una de las mejores zonas comerciales de toda la ciudad, concurrida durante todo el día gracias a sus numerosas las tiendas y restaurantes.

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