Corto y claro: necesitamos un tribunal internacional del medio ambiente que persiga los delitos contra nuestro planeta. Ya que vivimos en plena globalización, también las soluciones a los problemas de nuestro mundo deben ser globales. Ya saben, hacer cierto el lema famoso de “piensa globalmente y actúa localmente”.

Esta reivindicación ya la expuse en el discurso inaugural de los XXV Premis Ones Mediterrània, celebrados este pasado viernes en el teatro Metropol de Tarragona, ante más de 500 personas y más de 40 autoridades porque, tal como quise comunicar también, “no tenemos miedo a la utopía ni a reclamar lo que ahora parece imposible. Ya dicen que para recorrer a pie un camino de mil kilómetros, lo más difícil y lo más importante de todo es dar el primer paso”.

Ahora bien, este tribunal debe ser ejecutivo porque de palabras bonitas y cero acciones ya tenemos demasiados ejemplos que no citaré aquí.

Mediterrània ya fue pionera en premiar a las personas y entidades que se hayan distinguido en la defensa y protección del medio ambiente, los derechos humanos y la justicia social. Conceptos y valores que ahora, afortunadamente, están en todas las agendas de quien tiene poder de decisión y captan la atención de los medios de comunicación, pero que 25 años atrás solo reivindicábamos cuatro visionarios.

Tenemos el bagaje de haber otorgado alrededor de 350 premios a figuras tan destacadas como el exministro de Cultura de Nicaragua, Ernesto Cardenal; al intelectual Federico Mayor Zaragoza, a la feminista Cristina Almeida, al tristemente desaparecido primatólogo Pablo Herreros o, en esta última edición, a la periodista mexicana Lydia Cacho, por decir solo los primeros nombres que me vienen a la cabeza y con la seguridad de que el resto de premiados, de enorme talla humana, sabrá disculparme. Con permiso de este medio, Cambio 16, que también es uno de nuestros galardonados en los Premis Ones Mediterrània.

Reclamamos, pues, este tribunal internacional con la tarjeta de presentación de esta larga experiencia en los Premis Ones, que ha alcanzado a más de 15.000 personas directamente sin contar el impacto en los medios de comunicación.  Una tarjeta de presentación que luce también el espíritu inicial tan fresco como el primer día: no renunciar nunca a la utopía, construir los sueños y no doblegarse al conformismo y a la mediocridad. Estamos humildemente orgullosos de todo ello.

El medio ambiente, nuestro mundo, la casa donde habitamos, nuestro espacio vital es cada vez más frágil por culpa de nosotros mismos y ya tenemos que decir, corto y claro como he empezado este artículo, que basta.

Este es, otra vez, el primer paso que damos desde la fundación que tengo el honor de presidir en este camino de los mil kilómetros. Nos gustaría que nos acompañarais en esta reivindicación que creemos más que justa y que desde los medios de comunicación nos ayudéis a empujar a los que se obstinan en clavar los pies en el suelo y no dan ningún paso que no sea hacer una zancadilla. Empecemos, sumemos, avancemos, gritemos basta hasta que sea así. Pero ya no cerremos más los ojos ni los labios y sigamos dando pasos.

Comenzó hace 25 esta aventura tan maravillosa… ¡Larga vida a los Premis Ones Mediterrània!

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