Con Rajoy empezó todo, con Sánchez continua y empeora más cada día.

Los presos políticos vuelven a la prisión nuevamente. La suspensión del tercer grado que les concedió la Generalitat, ha sido motivada por la presentación de un recurso de la fiscalía, que, de acuerdo con lo que estableció el Tribunal Supremo en una resolución dictada la semana pasada, se ha tenido que ejecutar mientras se examina el recurso.

El ministerio público argumenta que el régimen de semi-libertad del que disfrutaban creaba una sensación total de impunidad y que la progresión a tercer grado es incompatible con la necesaria realización de las finalidades de prevención de la pena, puesto que continúan reconociendo los hechos y sus consecuencias pero no el delito. Según su parecer, no han superado ningún programa específico de tratamiento para abordar este déficit ni tampoco se ha producido el acercamiento con el exterior de la prisión. Con el tercer grado, los líderes independentistas dormían en la prisión cuatro días y los fines de semana se quedaban en casa.

En el recurso se afirma que Junqueras, Romeva y Forcadell todavía no han cumplido una cuarta parte de la condena y se les otorga el artículo 100.2 del reglamento penitenciario con amplio régimen de salidas, cosa del todo poco usual. Y ahora, transcurridos solo seis meses de aquella clasificación inicial en segundo grado se progresa hacia el tercero. Según la fiscalía este régimen, en lugar de favorecer el cumplimiento de las finalidades de la pena, lo que hace es crear una total sensación de impunidad tanto en el interno como en la sociedad. Sánchez, Forn y Cuixart son los únicos que han cumplido la cuarta parte de la condena este mismo año.

Por otro lado, el ministerio público remarca la extrema gravedad del delito de sedición e indica que el bien jurídico que fue atacado era el orden público y el funcionamiento de los servicios y las instituciones públicas (?), por lo cual los condenados tienen que ser objeto de un importante reproche, puesto que en última instancia el perjuicio causado es la estructura de nuestro estado social y democrático de derecho, habiendo querido vulnerar la unidad territorial de España. Este y no otro es el verdadero motivo, lo que se denomina el quid de la cuestión.

Según su opinión, el programa de tratamiento de la cúpula que organizó el 1-O tiene que tener por objeto enseñarlos a respetar la ley, que solo se puede conseguir aquello que se desea utilizando los mecanismos legalmente establecidos, no se puede transmitir a la sociedad que podía quedar impune haber convertido su voluntad en ley.

El Ejecutivo central ha dado por buena la suspensión del tercer grado recuperando las palabras de Pedro Sánchez en campaña electoral, cuando dijo que «la fiscalía depende del gobierno».

El presidente de la Generalitat, Quim Torra, hizo una declaración institucional exigiendo a Pedro Sánchez parar las hostilidades si es que de verdad quería retomar el diálogo: Torra ha declarado: ¿Creen que con esta decisión nos han derrotado? Al contrario. Nos hacen más fuertes, refuerzan todavía más nuestras razones y nos invitan a prepararnos mejor para definitivamente dejar de ser prisioneros de un Estado autoritario que no acepta la voluntad democrática del pueblo.

El Gobierno más progresista de la historia actúa del mismo modo que actuaba lo del PP, ha manifestado la portavoz Meritxell Budó. La consejera de Justicia, Ester Capella, ha dicho que el Supremo y la fiscalía han secuestrado la política española.

Confieso que tuve cierta esperanza en que un gobierno PSOE y más con Podemos, no podría ser peor que el del PP de Mariano Rajoy, reconozco mi gran error, en especial por el trato que ha tenido con Cataluña.

De Rajoy ya conocíamos cómo era y lo que él pensaba, actuó al margen de cualquier norma democrática el 1-0 apaleando los votantes catalanes como todos recordamos. De Sánchez, en cambio, no sabíamos exactamente que pensaba y nos hizo creer que existía la posibilidad de hablar y establecer una mesa de dialogo, obviamente nos engañó

Ante estos hechos, repito la pregunta que da título al artículo. ¿Cuál de los dos es peor?

Apúntate a nuestra newsletter

1 Comentario

  1. Ay por favor, no hay punto de comparación, si bien es cierto que Sánchez ha estado cometiendo errores, no es sociópata ni corrupto como lo es Mariano Rajoy.

Dejar respuesta

Comentario
Introduce tu nombre