voto

Me pasa lo mismo con las elecciones yanquis. Siempre quiero votar en las presidenciales USA. Me afectan, oye. Lo que se le ocurra a Biden, o antes al tramposo Trump, o a todos sus antecesores, acaba teniendo repercusiones serias en el mundo, y no digamos en esta modesta colonia. Pues lo de Madrid igual o peor. Sí, soy zamorano, vivo en Zamora, pero tengo la sensación creciente de que lo que hace y decide mi baranda autonómico, el imperceptible Mañueco, es menos importante para mis cosas que lo que se le antoje a la inquilina de la puerta del Sol, esté IDA o se llame, si hay suerte, Mónica García.

(¡Mierda, ya se me vio el plumero!).

Ojo, no es hablar por hablar. Para empezar, en Madrid hay a estas alturas más zamoranos que en Zamora. Es así. Jode, pero lo es. Unos doscientos mil de los míos viven ahí, porque no hay forma de que vivan aquí. Y la cosa va a más. En España, queridos, no es verdad que todos los caminos lleven a Roma. Ni de coña. Todos los caminos llevan a Madrid, y ya desde ahí, sí, puedes ir a Roma, a París o donde se te antoje. Porque Madrid no sé si seguirá siendo el rompeolas de todas las Españas, que dijo aquel, pero es, desde luego, el rompecaminos total por el que tiene que pasar toda autovía, línea férrea o aérea que tenga nombre de tal. Y no pasan las líneas marítimas porque el Jarama aún no es navegable. Pero, pásmate bro, tuve un amigo, cuando estudiaba en el foro, que trabajaba en una empresa de equipamiento de barcos ¡con sede en Madrid!

A lo que iba, que se me va. Reivindico el derecho, desde estas  nobles y públicas páginas, a votar el 4 de mayo en las autonómicas de Madrid. No solo yo. La España vacía en pleno. Porque si la tenemos vacía será, digo yo, porque Madrid cada vez anda más llena. Y a lo mejor algo tienen que ver las bonitas políticas de paraíso fiscal, industrial y de infraestructuras de tan magna y caótica urbe. Si nos van a seguir ahogando, pido poder votar al verdugo o verduga. O Madrid vive y deja vivir, o derecho al voto para todas sus víctimas. O derecho al boto, que ya no sé si ponerlo con uve de urna o con be de patada. Jolín.

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