Pasaron elecciones y negociaciones. Nuevos Ayuntamientos. ¿Cuántos votantes están satisfechos del “uso” de su voto? ¿Qué programas se materializarán, si es que alguna vez sucede, en su integridad? Los acuerdos son muy extraños y han dejado descolocados, ¿desilusionados?, a muchos votantes. En mi último artículo en Diario 16 invité a pensar qué motivación presidía las decisiones de los políticos elegidos. Hoy parece claro que “el PODER por el PODER”. ¿Es lo mejor para el bien general, el futuro de las ciudades, pueblos, el estado…? Como consultor he comprobado eso en muy diferentes organizaciones. ¿Se reproduce aquí también…?

¿Qué tipo de CAMELLO se ha diseñado…?

La frase “un camello es un caballo diseñado por un comité” la utiliza Peter Drucker en sus asesorías a dirigentes de todo tipo. Desde la idea inicial de un proyecto hasta lo que realmente se materializa hay una enorme transformación. No siempre a mejor. Todos los programas políticos quedarán “descafeinados”. O eso interpretarán. Se “restará” más que “sumará”. ¿Algo más? Sí. Por mi experiencia, la “negociación” tiene ventajas para los negociadores: 1: les libera de tener que cumplir lo prometido. 2: las “rebajas” serán culpa de “los otros”. 3: Se apuntarán lo positivo. No mencionarán las renuncias. 4: la culpa será de los votantes y los resultados. ¿Qué quedará de cada propuesta política…?

¿Por qué ese contradictorio espectáculo de acuerdos políticos?

Declaraciones, entrevistas, actos electorales, permiten conocer un “posicionamiento” previo, público. ¿Y el oculto? Sólo lo saben los protagonistas. ¿Qué se detecta? Muchas posiciones ideológicas, personalismos, fobias, filias, intereses, paradigmas, valores, premisas, principios… Orientaciones de futuro ante defensas y resurrección de modelos de pasado. Confrontación de difícil frontera entre “progresismo/conservadurismo”, “personas/partidos”, “izquierdas/derechas” “independentismo/dependentismo” ¿Será posible contentar a todos? Muy difícil o imposible. ¿Qué proyecto real llevaba cada candidato…? Sólo lo saben ellos. Afortunadamente para los elegidos, no hay “auditorías” ¿Y si las hubiera…?

¿Y los votantes…?

Debían figurar como “la razón de ser de las campañas”. ¿Han sido tenidos en cuenta? Muchos acuerdos sugerirán sorpresa al ver que su voto ha incorporado a ayuntamientos a quien menos pensaban, nunca votarían. Pero ahí están. ¿Se sentirán responsables de las consecuencias de sus votos, de su dispersión? ¿Era un “cheque en blanco” para que su elegido haga lo que quiera… aunque no sea lo deseado por ellos? Quizá son la “causa crítica” la disgregación que obliga a reagrupar para poder gobernar.             ¿Con qué criterio han votado, elegido? Debía ser por “méritos” de los candidatos y por la funcionalidad y posibilismo de sus programas. También han influido motivaciones como a los elegidos: seguidismo a líderes, fobias, filias, valores, principios… Avanzar, recuperar modelos “liberalismo/socialismo”, “izquierdas/derechas”, ”independentismo/unionismo”… ¿Qué verá materializado de su deseo? ¿Se sienten representados o… frustrados…?

¿Y en Barcelona…?

Se ha calificado como “operación de estado” que no sea gobernada por un alcalde independentista. Incluso con mediación internacional. ¿Por qué es tan importante impedirlo? Sería de análisis sociológico conocer la reacción de votantes de Ciudadanos y Socialistas renovando a la actual alcaldesa. Mejor no recurrir a hemeroteca. Las combinaciones de partidos “independentistas/dependentistas” se han reproducido en Cataluña. ¿Propuestas de solución a un conflicto que crece…? Ninguna. De nuevo me pregunto: ¿resolverá eso el problema, lo enquistará, agravará…?

¿Y ahora…?

A esperar. No hay otra opción. Y será interesante. ¿Durarán las coaliciones? ¿De verdad mejorarán “integralmente” las localidades que van a gestionar? ¿En beneficio de sus habitantes o… disfrutando del “poder”? Cada votante llevaba en mente “su caballo” imaginario. ¿Serán bellos, potentes, beneficiosos, ejemplares o… extraños e inútiles dromedarios…? ¿Aprenderemos cara a las próximas…?

1 Comentario

  1. sabíamos que los pactos se iban a dar y entre quiénes. Algún caso puntual ha sorprendido. Pero sabíamos que iba a pasar. Pero sí, para mí es un auténtico «fraude» que un partido poco votado sea el que gobierna algún que otro ayuntamiento/diputación para pagar el favor.

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