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¿Qué pensar sobre Isabel Diaz Ayuso?

Manel Mas
Manel Mas
Estudié contabilidad y economía, fui perito y profesor mercantil, ejercí de profesor en Alesco (Altos Estudios Comerciales) en Barcelona dando clases de contabilidad, cálculo y derecho mercantil.
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análisis

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El enfrentamiento entre el PSOE y el PP va subiendo de decibelios a medida que se estrecha el calendario electoral. Todavía colea el choque del dos de mayo, durante el Día de la Comunidad de Madrid, en el cual Isabel Díaz Ayuso negó al ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, el acceso a la tribuna de autoridades durante el desfile militar que tuvo lugar. El gobierno español calificó este comportamiento de inédito.

El espectáculo de ver a una persona de protocolo de la Comunidad de Madrid bloqueando el acceso del ministro a la tribuna del acto oficial de la fiesta del 2 de mayo es lo último que faltaba por ver en este tipo de república bananera independiente que Isabel Díaz Ayuso se ha construido con el visto bueno y la connivencia de los principales poderes del Estado. Al margen de si un ministro nos cae bien o mal, un gobierno autonómico no debe vetar su presencia en un acto institucional.

Lo contrario es, además, de una deslealtad institucional, un acto de autoritarismo y mala educación que, si en lugar de suceder en Madrid hubiera sucedido en Cataluña o en Euskadi, ello habría generado una oleada de indignación general y llamamientos para aplicar un 155. Pero Ayuso actúa con una impunidad total porque en realidad nadie se atreve con ella, puesto que ir al choque directo es entrar en su terreno favorito, el de la bronca y el fango. Y esto hace que la izquierda quede paralizada y sin saber cómo responder. A estas alturas, por ejemplo, no sabemos si la Moncloa responderá de alguna manera a la humillación a uno de sus ministros, que, por cierto, se produjo ante la mirada de la ministra de Defensa, Margarita Robles, que parece que sí que es del gusto de Ayuso.

En realidad, la actitud de la presidenta madrileña está calculada al milímetro. Como que no puede presentar ante la ciudadanía un balance de gestión muy alentador (en cuatro años solo ha podido aprobar un presupuesto) y, como se ha publicado, sus datos de paro son superiores a los de Cataluña y siete comunidades más, toda su estrategia pasa por enfrentarse con el gobierno del Estado. En este sentido, Ayuso juega una carta peligrosa, la de alimentar el discurso de que el gobierno PSOE/Unidas Podemos es ilegítimo y, por lo tanto, todo acto de desacato está justificado.

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Lo que persigue Ayuso es polarizar la sociedad, al estilo de Donald Trump o Bolsonaro, forzando las costuras de la legalidad si es necesario. Madrid se está convirtiendo a marchas forzadas en un lugar hostil para la diversidad, un tipo de planeta aparte del resto del sistema español gobernado por una gente que juega con otras reglas. Las encuestas indican que la jugada le puede salir bien y lograr la mayoría absoluta absorbiendo parte del voto de Vox. Si esto pasa, y el PP no consigue buenos resultados en otros lugares, Ayuso se habrá reforzado ante Alberto Núñez Feijóo.

La capacidad de intimidación de Ayuso es tan grande que el líder gallego tampoco se atreve a enfrentársele, pero Feijóo tendría que ser consciente que en Madrid se está covando una amenaza a la convivencia e incluso a la democracia. Y que si Pablo Casado fue la primera víctima él tiene todos los números para ser el siguiente de la lista. La izquierda madrileña, por su parte, tendría que realizar un ejercicio de autocrítica para saber que ha pasa y porque una persona como Ayuso sea la preferida por el electorado, y no solo en el barrio de Salamanca.

La campaña de atacar gobiernos legítimos sucede en otras partes del mundo y lo hacen partidos extremistas o antisistema. Y el que es lamentable de España es que la protagonice el PP. Empezó con Pablo Casado, continúa con Alberto Núñez Feijóo y Ayuso siempre se encuentra de por el medio. Cuando se ataca un gobierno legítimo, se ataca la democracia, ha denunciado la portavoz de la Moncloa en la rueda de prensa posterior al consejo de ministros.

Ayuso se ha arreciado en el boicot al ministro Bolaños. En una entrevista en la Cadena SER, la presidenta madrileña ha dicho que no estaba invitado al acto y le ha acusado de acudir con intención de presidirlo y, en plan de provocación. Si sabe que no está invitado, que piensa presentarse y presidir el acto, entones provoca. Esto es lo que estaba buscando para reventar el acontecimiento y crear un mal ambiente.

¿Recuerdan ustedes, estimados lectores, las palaras de Ayuso cuando dijo “Madrid es España dentro de España”? Si es así, podrán sacar sus propias conclusiones,

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3 COMENTARIOS

  1. Entre Ayuso que falta al respeto, que engendra odio y el odio, violencia… y los ciudadanos que lo consciente hay una cierta implicación…Se siente bien representados.

  2. La derecha española no puede ofrecer nada: ni salarios, ni condiciones laborales, si sanidad ni educación, ni lucha contra el cambio climático ni contra el machismo. Por lo tanto, se ha sacado de la manga que el objetivo prioritario debe ser “derrocar a Pedro Sánchez” (cuando el presidente anuncie elecciones generales, la derecha dirá: “hemos vencido Pedro Sánchez”). Isabel Díaz Ayuso es una profunda intolerante, que no cree en la Democracia, en la convivencia ni en el diálogo, cree en sus propias creencias de barra de bar, y como es la dueña de la verdad, no necesita cortapisas, parlamentos, congresos, normativas, leyes ni pactos (llevas a “España en el corazón”, nunca te equivocas). La única legitimidad para gobernar, es la fuerza. La fuerza legitima al fuerte. Ayuso tiene todos los tics de todos los tiranos de la Historia. Y los votantes de derechas españoles, adoran todo eso.

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