Que no me quiten la palabra, pero la más valiente por ser palabra. Que no me quiten ése decente camino hacia lo que no engaña (porque sin duda se dedica con incontables esfuerzos a venerar a la verdad). Que no me quiten la esperanza, pero la más valiente por dirigirse hacia la dignidad. Que no me quiten una realidad siquiera (¡por algo “cada una importa”!), porque la sepa el mundo y le dé su ayuda justa.

Que no me quiten tantos rollos (que no se preocupan por ser sensatos) la necesidad que tiene el mundo por ser honesto, preciso y sensato. Que no me quiten tantas falsas prioridades la urgencia contumaz que tiene la pobreza en ser atendida. Que no me quiten tantas telebasuras, tantas «confusiones buscadas”, tantas miserables valoraciones ésa importancia imborrable que tienen siempre unos objetivos claros en la sociedad. Que no me quiten el motivo único porque un ser humano digno anda.

Porque si tú no vives la Naturaleza, vivirás lo artificial, ¡es inequívoco eso! Porque si tú expresas lo claro, expresarás lo no claro, o sea, lo que confunde. Porque si tú no visibilizas a todo lo bien razonado, visibilizarás o facilitarás protagonismo a todas las sinrazones-mentiras, y les darás así mucho poder porque aplaste a lo tan limpiamente razonado, sin contar con tu ayuda.

Entiéndelo, no existe jamás dignidad para nadie ni para nada si ya “todo es válido” (incluido el error)  porque miserable e inconsistentemente no hay un reglamento o una base que diga lo que es válido; ¡he ahí la importancia de la razón para que diga de una vez la verdad o lo válido!, ¡he ahí la razón porque no se desequilibre el que busca y la misma búsqueda!, ¡he ahí la razón porque no se desequilibre lo que se adapta y la misma adaptación resultante!

Así es. La misma Naturaleza está guiada por naturaleza (jamás por “lo que sea” o por no-verdad). La misma energía está guiada por la omnipresencia del movimiento (jamás por un capricho o por lo ausente o por la contraverdad). Algo siempre le debe la vida a otro algo, ¡obvio!, por lo que es su causa o su razón. Pues ése vínculo, interacción o correlación única entre las cosas-resultados es la verdad (y tal correlación la busca la razón, que es la que solo es capaz de encontrarla). Por eso, sin duda, no se puede ir desvinculándose las cosas de las reglas que siguen y de las causas que las originan o las desarrollan; ¡no todo decir es válido racionalmente!  Aunque se apoye (en cinismo social) a tanto bla-bla que va impidiendo un mínimo equilibrio o un buen decir.

Diré, por último, que la verdad solo existe si es imparcial; pero si tú ya utilizas la expresión “tu verdad” (porque te da la gana), pues ya le privas totalmente de la imparcialidad (es como si la negaras o la mataras por tu cara). Por lo tanto, con tal expresión matas a la verdad idiotamente, o le quitas su validez digna o le impides existir. Mejor es que, si no valoras la razón per se, no razones ya, no, ni siquiera para ti mismo.  ¡Las cosas como son!

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