Pues, sin buscar rodeos o sin recurrir a dificultades gratuitas, únicamente el uso de las reglas racionales abiertas a la contraargumentación racional siempre por encima de los prejuicios, de los gustos y de los fanatismos. 
Prejuicio: Verdad de antemano dada por costumbres, por convencionalismos y por concepciones no analizadas racionalmente (así, la religión inevitablemente es un prejuicio, y los conceptos superiores de raza, de clase, de patria, de orden tutelado por privilegiados, etc.). 
Gusto: Todo el apego emocional (lo que nos sugiere simpatía, condescendencia o semejanza). 
Fanatismo: Respeto incondicional a algo que debe ser defendido de un modo exhaustivo y exagerado (es ya el resultado de la fijación o de la obsesión por un tipo de perfección irracional que mediáticamente se ha inculcado).

¿Qué no es un pensamiento crítico?

Pues, en todo contexto o en todo caso, el impedir la racionalidad usando prejuicios o justificaciones injustificables o gustos o fijaciones fanáticas; por lo que ahí hay una cerrazón a la demostración, a reconocer racionalidad y a compensar racionalidad (eso es, dándose un ninguneo, una indiferencia e intolerancia a la verdad).

Sí, se impone un esteticismo o se imponen unas “formas” tercas-cerradas contra la razón (¡algo miserable!). Eso, en todos los países, ya si se les pregunta a sus turistas que si son bellos y buenísimos pues contestan que sí (es una costumbre o “educación irracional” el decirlo). Por ejemplo, si se le pregunta a un inglés que está de turista en China si los chinos son muy buenos, pues dice él que sí; y si se le pregunta si en China hay libertad, pues contesta él que sí (lo que conlleva una patada bestial al sentido crítico). Por eso es NECESARIA una distancia con una sensata imparcialidad racional (no una neutralidad-indiferencia), porque siempre hay que defender éticamente lo que es la ética.

¿Qué es el Sentido Crítico?
Pues, sin ser válidos rodeos o excusas, la aplicación rigurosa de las reglas racionales a cualquier hecho real y enunciado (que pretende ser cierto-coherente)sobre él.
Bien, en contrastación o en verificación, ante esaBASE de las reglas racionales, el sentido crítico CUESTIONA todo lo que se dice en la sociedad (donde impera en un orden el interés mediático, el rumor arrojadizo y el tópico que se fija). Y lo cuestiona con un PROCEDIMIENTO de imparcialidad, es decir, dando una prioridad a las mismas reglas racionales sobre lo que uno mismo vaya a enunciar o a decir; por lo que aquí, en el procedimiento, es muy esencial la AUTOCRÍTICA: el DISCERNIR lo que es estrictamente racional de lo que no lo es de tu enunciado, esto es, el percatarte de que tu enunciado (con pruebas y con coherencia) DEMUESTRA racionalidad

Lema de su aplicación: Lo que parece ser cierto o lo que de verdad parece ser cierto (de lo que digan los demás y de lo que diga yo) aún no lo es, pero será únicamente cierto (en verdad) si se demuestra racionalmente y, además, rebate bien todas las argumentaciones que van en su contra.

Lo que imposibilita el sentido crítico (errores graves):
— Mansetud, indiferencia y obediencia: Porque el sentido crítico requiere imprescindiblemente CONTRAPOSICIÓN, y no aceptar un valor o hábito de antemano dado como cierto (aunque ya sea por costumbre o por “educación irracional”).
— Cuestionar que un ser vivo no sabe verdad, que no sabe la verdad de la realidad: Si eso fuera así, ni un ser vivo, ni uno, podría sobrevivir ni un solo segundo. Puesto que cada ser vivo es solo una consecuencia directa de la realidad: sabe quién es su madre, qué alimento ha de comer, cuál es su depredador, etc.
— Cuestionar a la misma razón (esto es como intentar boicotear al mismo movimiento para que no se pueda afirmar que se mueve y, así, en una dictaontológica confusión, imposibilitarlo todo), sí, cuestionar por cuestionar o por fanatismo, es la duda irracional: Es cuestionar lo ya demostrado, es cuestionar gratuitamente por un hacer daño, cuestionar que los médicos curen o que una medicina (que lleva siglos curando) cure, cuestionar que los animales no se reproducen, etc. Negacionismo o delirios de negación o exterminar (por paranoia) todas las reglas que hayan por doquier e instalar, así, en conveniencia alucinatoria, un desequilibrio o un «todo vale».

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