Ola Kallenius, el CEO -¿malvado CEO?- de Daimler-Mercedes está echando un bonito pulso a Lewis Hamilton, y si se lo gana no sólo va a ahorrarle a la compañía un montón de millones, sino que además le habría derrotado. La semana pasada especulábamos sobre si habría alguna rencilla personal entre ellos, o simple envidia del CEO por ganar menos millones que uno de sus empleados (véase enlace más abajo al final de este texto).

En cualquier caso lo que es seguro es que están echando un pulso. Y Hamilton lo está perdiendo, y probablemente ya lo haya perdido definitivamente.

Hamilton se había cansado de decir que estaba dispuesto a retirarse de la F1 para la próxima temporada, y al mismo tiempo afirmaba que quería diez millones de dólares anuales por cada campeonato ganado. Dicho de otro modo:

O me dais la pastaza que yo quiero o me retiro.

Podía permitírselo,LH, al cabo es el mejor piloto de todos los tiempos, según demuestran las estadísticas.

Pero ahí estaba Ola… decidido a pararle los pies, a ponerle en su sitio, porque nadie puede negar que el coche, la Mercedes, tiene mucho que ver con esos números apabullantes.

Todos los aficionados que siguen el folletín recuerdan los pasos principales:

-El virus de Lewis.

-La carrera de Russell en Sakyr.

-El retraso en la firma del contrato de Hamilton.

-La primera bajada de pantalones: acepto 30 millones por temporada y cuatro años.

-La colleja de Ola: ni por esas, tendrás que bajarte los pantalones hasta mucho más abajo, amiguito.

Y Hamilton, se los continúa bajando: los pantalones. Ha declarado a la prensa internacional, lo leímos en un medio francés, que reconocía que si se hubiese quedado en McLaren jamás habría igualado el record de Schumacher.

La última oferta de Ola era de 30 millones por una sola temporada más. Pero tampoco sería tan raro que la oferta se siga reduciendo. Hamilton ya está por la labor de comerse lo que sea, según parece.

Es un poco triste, incluso para aquellos a quines no les caiga simpático, ver a un super campeón como él, teniendo que agachar el testuz de esta manera, comiéndose sus palabras de gran divo.

Al mundial, pensamos, le daría mucho picante que Hamilton se retirara y no corriese en 2021. Russell sería tan popular como él, o más, en pocos meses. La F1 recuperaría audiencia y crecería muchísimo.

Queda por ver si a Ola le parece suficiente esta nueva humillación del británico, o pedirá aún más.

Porque quizá lo que no quiera el CEO es renovar -y hay más razones de las que hemos dicho y de las que podemos decir en esta época donde la censura de lo políticamente correcto es la norma- a Lewis Hamilton. Quizá lo que no quiere Ola es renovar a Hamilton ni aunque el británico se ponga de rodillas y suplique y haga el pino.

Estemos atentos, porque el proceso está siendo puro espectáculo, como ha comentado Ecclestone: muy entretenido.

Tigre tigre.

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