Cerrando maletas antes del viaje más largo que hemos hecho, por ahora. Será difícil de superar, pero no imposible. Tantas cosas a tener en cuenta, que menos mal que tengo un marido centrado porque lo que es mi cabeza está tan llena de “pendientes” que he dejado poco espacio para la organización del mismo. Al principio me asaltaron todas las dudas que una mente racional y ordenada podría plantearse, pero finalmente aquí estoy, a unas horas de emprender la aventura familiar dejando atrás inquietudes y otras historias que agradeceré.

Nos vamos y dejamos aquí una Barcelona sacudida por una bola de nieve incendiaria que no pudo parar; un voto por correo que no podremos ejercer porque los plazos no contemplan nuestra salida del país antes de que nos lleguen papeletas así que, espero no queden empatados por nosotros ¿y qué será del Brexit? ¿Cómo habrá terminado el viaje del dictador?

Mientras el mundo está revuelto, en mis noches previas a la salida, la revolución está en mi cabeza que despierta a medianoche con los “Y si” acelerando un peristaltismo sólo con pensar las consecuencias de algo que no quieres ni pensar. Subir a un avión siempre impone un poquito, en este caso serán dos hasta que pisemos la tierra elegida.

Pienso en la cantidad de historias que me quedan por cerrar, en el mogollón de artículos cuya simiente ya está en mi cabeza, en un trastero pendiente de arreglar, en las personas que tengo que conocer y en los monólogos que tengo que contar. Las risas, los besos, los viajes y el sol. No he preparado mi despedida de este mundo todavía, así que no me puedo irme hasta que todo esté atado, tengo que preparar la música que usarán en ese día, no vaya a ser que algún Gris se cuele y me ponga alguna canción chunga y yo no pueda quitarla.

Tranquilo todo el mundo, no tengo ninguna intención de irme al otro lado, aún quedan batallas que ganar y una oposición que aprobar, con lo que ha costado en salir… Tengo ya mis entradas para volver a escuchar a Morgan en directo y no puedo perderme la cena del aniversario del cole, ver en mi nómina la carrera profesional ya ganada y miles de momentos con lágrimas de risa y de emoción. Pendiente mi masaje de reflexología que mi gran amiga Raquel me regaló y mi viaje con Emilio “de novensanos”. Me quedan GIFS por estrenar y por encima de todo, tengo algo que hacer muy importante, acunar en mi mecedora a unas nietas que aún no están ni soñadas.

Por aquí parece que habrán lluvias, así que espero que el agua se lleve a todos los que ensucian y contaminan el ambiente.

A nuestro regreso las aguas habrán vuelto a su sitio, quizás tengamos gobierno, quizás lo del Brexit y lo de Cataluña hayan quedado en un mal recuerdo y seguramente, los restos de aquél sean ya venerados por los suyos en otro lugar más apropiado. Lo que sí sé es que volveremos con las mochilas llenas de aventuras para contar.

Que os sea leve, yo me paso a modo avión.

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