El presidente en el exilio, Carles Puigdemont, ha comparecido a primera hora de la mañana de manera voluntaria ante las autoridades belgas como respuesta a la presentación de la -tercera- euroorden dictada por el Tribunal Supremo.

Ya ocurrió igual la primera vez, a comienzos del año 2017: la justicia Belga recibió la eruoorden de Carmen Lamela (jueza de la Audiencia Nacional) y procedió a realizar los trámites procesales oportunos. Desde el primer momento, todos los exiliados que se encontraban fuera de España, se presentaron de manera voluntaria ante las autoridades belgas -o del país en el que se encontraban, como Clara Ponsati, en Escocia-.

El juez belga, en 2017, decretó la libertad limitada, restringiendo la salida del país hasta que no se resolviera el asunto. Requirieron estar localizables, presentar un domicilio fijo y presentarse cada vez que fueran llamados. Y así se hizo.

El mismo día en que el juez belga iba a determinar su decisión al respecto de la entrega o no de los requeridos, el juez Pablo Llarena (que acababa de asumir la instrucción de la causa), retiró la euroorden.

La segunda ocasión tuvo lugar cuando Carles Puigdemont se encontraba en Finlandia dando una conferencia. En su viaje de vuelta a su domicilio, en Bélgica, con la intención de presentarse voluntariamente ante las autoridades belgas -debido a que tenía en Bélgica su domicilio y abogados- fue detenido en territorio alemán.

Ingresó en prisión preventiva durante el tiempo que los tribunales decidían sobre la entrega a España. Tras varios días en prisión, la justicia de la región federal alemana Slewitz Holstein, resolvió que no consideraba que fueran imputables a Puigdemont los delitos de sedición ni de rebelión y que no entregaría al presidente en el exilio por estos delitos. Sin embargo, dejó abierta la posibilidad para que fuera puesto a disposición judicial española, solamente con la finalidad de ser investigado por el delito de malversación, puesto que no disponían de medios para poder investigar sobre el delito que se le imputaba. Fue entonces cuando Pablo Llarena decidió rechazar esta opción, esto es, la de recibir a Puigdemont para investigarle por malversación.

El tercer intento se produce inmediatamente después de dictaminar sentencia la Sala Segunda del Tribunal Supremo.

Según el Catedrático de Derecho Penal, Joan Queralt, los delitos por los que se solicita la entrega de Puigdemont no se encuentran en el listado tasado que establece los delitos por los que cabría realizarse.

Por su parte, Carles Puigdemont se ha presentado voluntariamente ante la justicia belga, tal y como ha anunciado al conocer la presentación de la euroorden. Cabe señalar que la euroorden fue enviada en español, y desde la administración de justicia de Bélgica tuvieron que solicitar a principios de esta semana que la enviasen de nuevo en una de las lenguas oficiales de bélgica, entre las que no se encuentra el español.

 

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