Se trata de una pregunta que se plantea mucha gente, ¿Por qué? Veamos los motivos que permiten poner en duda su actual posicionamiento respecto a Cataluña.

En las elecciones de abril resultó vencedor pero no formó gobierno, ¿motivo? Quería dormir tranquilo i no podría hacerlo con Podemos como socio. Tampoco no quería depender de los independentistas.

Después de los comicios de noviembre, ha formado coalición con Podemos i resultó elegido presidente gracias a los independentistas de ERC.

En la campaña electoral prometió hacer todo lo posible para traer a España a Puigdemont y juzgarle, acusó a Torra de supremacista y no atendió sus llamadas telefónicas.

Habló de dialogo, de no judicializar la política i se comprometió con ERC a formar una mesa de negociación para solucionar el contencioso Cataluña/España.

A la vista de unas futuras elecciones catalanas después de aprobar sus presupuestos, prefirió posponer dicha mesa hasta pasados los comicios y negociar con el nuevo gobierno surgido de los mismos, ello provocó de inmediato la reacción de ERC que es con quien se había comprometido.

No aplazó su viaje a Barcelona, reuniéndose con Quim Torra y manteniendo una reunión de hora y media con el dirigente catalán, posteriormente, ambos políticos explicaron a los medios de comunicación sus impresiones personales después de la entrevista.

Sánchez se ha presentado con un documento de propuestas (un total de 44) que recogen la mayoría de reclamaciones que Artur Mas y Carles Puigdemont habían presentado a Rajoy, es decir, prácticamente nada nuevo. De estas “supuestas” propuestas, seis de ellas se dice que están abiertas a negociar y nueve que se estudiaran en las reuniones de la comisión bilateral Estado/Generalitat.

Ni una palabra sobre indultos o posible amnistía para los presos políticos i exiliados. ¿Está seguro que se solucionará el conflicto sin antes resolver este problema?

No nos engañemos, Pedro Sánchez ha accedido reunirse con Torra y aceptado la mesa de dialogo porque necesita el voto independentista, en especial el de ERC, para poder aprobar los presupuestos generales del estado.

No desea la presencia de un mediador en la mesa de negociación, en cambio Torra lo pide por la desconfianza que existe, ya que los incumplimientos de los diferentes gobiernos con Cataluña son muchos y desde hace varios años.

La vicepresidenta Carmen Calvo, en su día, no solo estaba de acuerdo en dicha figura, que ella definía como un relator, sino que lo consideraba necesario y así lo manifestó.

La natural desconfianza a Sánchez parte, sin duda, de su perfil camaleónico de cambios constantes de opinión a los que nos tiene acostumbrados

De todo lo dicho y, a modo de resumen, destacaría lo siguiente: por convencimiento o por necesidad, Pedro Sánchez reconoce a Torra como legitimo presidente de Cataluña contra la decisión de la JEC. Y sin expresar excesiva confianza en sus resultados, alegrémonos de que se forme la mesa de negociaciones y que estas puedan aportarnos soluciones.

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