Tras casi tres horas de reunión en Barcelona, PSOE y ERC han emitido un comunicado conjunto en el que admiten que los contactos avanzan por buen camino y se llevan a cabo “en un clima de cordialidad”. Nada se dice sobre el contenido de las conversaciones y muchas preguntas quedan en el aire, como si el Estado español está dispuesto a conceder permisos penitenciarios navideños a los presos encarcelados por el “procés” o si ERC ha desistido ya de exigir un referéndum de autodeterminación en Cataluña como requisito indispensable para seguir hablando. Lo único cierto a esta hora es que ambos partidos constatan “avances en la definición de los instrumentos necesarios para encauzar el conflicto político sobre el futuro de Cataluña, que deseamos abordar desde el respeto y el reconocimiento institucional mutuo”. Y añaden: “Durante la reunión se ha abordado la recuperación de derechos sociales, civiles y laborales, donde destacamos coincidencias notables”.

Según se mire, el comunicado no dice mucho y lo dice todo. Es ambiguo porque esa falta de transparencia es crucial en estos momentos para crear un clima de confianza entre ambas partes. Pero al mismo tiempo resulta clarificador el tono y las palabras empleadas que anticipan la posibilidad de algún tipo de alianza, no sabemos si antes de Navidad, lo cual parece complicado, o después de Año Nuevo. De entrada, queda clara la disponibilidad de PSOE y ERC de seguir avanzando en los contactos y eso con el actual clima de crispación que se respira en Cataluña y en el resto de España es toda una victoria. De lo contrario, de haber embarrancado el diálogo, los equipos negociadores ya se habrían levantado de la mesa y hubiesen dado por roto cualquier tipo de acuerdo.

Resulta evidente que el espíritu negociador, aunque parezca imposible, todavía sigue vivo. Y ahí se abren importantes interrogantes de cara al futuro inmediato. La primera es qué va a pasar con los presos encarcelados por el Tribunal Supremo. Para Esquerra Republicana este punto es de una importancia crucial si se quiere seguir avanzando en el diálogo con Madrid. En las últimas horas ERC ha descartado que Oriol Junqueras, Raül Romeva, Dolors Bassa y Carme Forcadell puedan salir de la cárcel con permisos de Navidad, “ya que auguran que la Junta de Tratamiento de las prisiones propondrá aplicarles el segundo grado penitenciario −el régimen ordinario− lo que impediría poder solicitar permisos”, según una información que publica hoy mismo La Vanguardia. Los abogados de la formación catalanista ya están moviendo papeles para recurrir la decisión ante el juez de vigilancia penitenciaria y solicitar de esta manera el tercer grado (semilibertad). Incluso planean dirigirse al Tribunal Supremo para que sea el presidente de la sala que enjuició el caso, Manuel Marchena, quien se pronuncie. De modo que la batalla judicial para conseguir la excarcelación de los líderes independentistas sigue su propio curso paralelo y no parece que vaya a interferir en la negociación entre PSOE y Esquerra.

Pasemos por tanto al siguiente escollo importante. El derecho a la autodeterminación de Cataluña. Junqueras sabe que Pedro Sánchez no puede atravesar esa línea roja sin terminar en la cárcel por sedición como él, de modo que la llave para desbloquear el problema puede venir por otro lado: la formación de una mesa de diálogo entre partidos catalanes, y después entre gobiernos, en la que ambas partes parecen estar de acuerdo. Presos y autodeterminación siguen siendo las grandes piedras en el camino para que pueda prosperar un pacto de izquierdas PSOE/Unidas Podemos. Y el tiempo apremia. La derecha sigue tratando de dinamitar el proceso de diálogo. La última bomba de relojería la ha colocado esta mañana el alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, que acaba de soltar uno de sus habituales disparates para crispar aún más la situación al comparar a ERC con ETA, apuntando que ambos movimientos secesionistas “comparten la misma finalidad”.

El panorama parece aclararse pero hay no pocos nubarrones en el horizonte que pueden dar al traste con la negociación, como la decisión sobre los presos, la sentencia del Tribunal de Justicia Europeo sobre los derechos de Junqueras como parlamentario y la posible inmunidad de Carles Puigdemont, a quien la Justicia belga podría conceder el tratamiento de ciudadano con plenas garantías para circular por el viejo continente, incluso para regresar a Cataluña si lo cree oportuno. Sin olvidar el clásico Barça-Madrid que podría devolver la tensión a las calles después de que Tsunami Democràtic haya llamado a la movilización general. Decisiones y acontecimientos que cambiarían el escenario político de una forma radical.

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