Según establece la Ley General de Derechos de las Personas con Discapacidad (LGD) y de su inclusión social, la discapacidad engloba deficiencias físicas, mentales, intelectuales o sensoriales imposibilitando intervenir plenamente en la sociedad, pero las PCD TENEMOS DERECHO A LA INCLUSIÓN EN LA SOCIEDAD, A LA IGUALDAD DE CONDICIONES, A LA PROMOCIÓN DE LA AUTONOMÍA PERSONAL, AL ACCESO AL EMPLEO, en definitiva, a adquirir los mismos roles y actividades similares a los que asumen las Personas Sin Discapacidad (PSD) mediante unas políticas adecuadas para garantizar que tengamos las mismas oportunidades que las PSD.

Pero hablemos más concretamente de trabajo, hoy en día el lograr trabajo es una labor ardua para todos pero la inclusión en el mercado de trabajo de las personas que tienen una discapacidad reconocida aun es más difícil, si cabe; en el año 2018 en nuestro país existían 434.000 empleados con discapacidad, de los cuales, el 45% son personas con deficiencia física, el 26% de la contratación es para personas con discapacidad psíquica y el 10% de la población contratada tiene una discapacidad sensorial, además, los mayores de 45 años están fuera del mercado laboral y, cuanto mayor sea el porcentaje de discapacidad, más difícil es formar parte de la población activa, y, cuanto formamos parte de la fuerza de trabajo, solemos acceder a través de Centros Especiales de Empleo (CEE) del sector servicios realizando actividades de limpieza de oficinas, hoteles…, peones en industrias manufactureras, vendedores de tiendas y almacenes, jardineros…, todos estas ocupaciones requieren poca cualificación profesional, pero nunca desempeñando puestos intermedios y mucho menos Directivos, éstos puestos de trabajo suelen ser siempre ocupados por Personas Sin Discapacidad, puede que la razón sea para evitar que se lesionen y se enrolen en el sector de la discapacidad.

Todo esto es SEGREGACIÓN (acto y efecto de separar, marginar o apartar algo o alguien de una cosa o persona). Pero los organismos que nos “representan” como el CERMI (Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad) ha presentado ante la ONU en estos días  su iniciativa “PARA QUE LAS PCD TENGAN UN EMPLEO DECENTE” intentando hacer creer que las llamadas “iniciativas sociales” son las única alternativa para las personas que sufrimos de algún tipo de discapacidad podamos acceder a un empleo (que en ningún caso es digno por tener que sufrir humillaciones varias como, “da las gracias a que te damos trabajo”, “no tienes la formación adecuada”, o “eres universitario”…, cobramos menos que la población general por realizar el mismo trabajo y exigiendo una productividad máxima, tenemos que soportar “amiguismos”, que no nos faciliten los EPIs adecuados para realizar el trabajo que nos asignan…). Vemos que las mal llamadas “Entidades Sociales” de economía social quieren y buscan la precariedad para el colectivo que representan, las Personas Con Discapacidad.

En estos días el CERMI propone, ante las ONU en el Comité de Derechos de las Personas con Discapacidad lo importante que es la iniciativa social para un empleo decente para las personas con discapacidad haciendo referencia al artículo 27. – Empleo Inclusivo de la Convención Internacional sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad , dedicado al empleo. El CERMI defiende que un empleo digno es fuente de socialización, realización personal y participación en la comunidad, es una fuente importante para acceder a una autonomía económica y poder llevar a cabo un proyecto de vida, y que tan sólo podemos acceder a dicho trabajo a través de EMPRESAS DE ECONOMÍA SOCIAL (refiriéndose sólo y únicamente a los CEE, pues no a las ONG’s del Sector Discapacidad que hay que mencionar que en las mismas, BRILLA LA AUSENCIA de trabajadores con discapacidad ), pero cruelmente somos sistemáticamente rechazados, sufrimos de empleos precarios y marginales, todo esto es agravado por la condición de ser mujer y, si eres discapacitada… cerrándonos, además, las puertas para acceder al mercado laboral ordinario en las mismas condiciones que el resto de trabajadores, no cumpliendo por ello el objetivo por el cual surgieron los Centros Especiales de Empleo (CEE). Para luchar contra todo esto el CERMI propone fortalecer alianzas con patronal y sindicatos con el fin de participar en el “diseño de las políticas y en los grandes acuerdos y con todas las instancias económicas que generan empleo.

Otra de las PROPUESTAS es que continúe vigente la Ley 9/2017 que permite que los CEE tengan una reserva de contratos con el sector público….

Repito, todo esto se llama SEGREGACIÓN no inclusión.

Lo más llamativo por parte de las entidades “representativas” y de los agentes sociales, es que no tienen interés alguno en regular el R.D 2273/1985 y el R.D  1368/1985, tienen una vigencia de más de 35 años y están haciendo mucho daño a los trabajadores con discapacidad. El artículo «Sucesión de contrata de limpieza y trabajadores discapacitados: ¿su salario puede ser inferior al de los no discapacitados?, escrito por Ignasi Beltrán de Heredia Ruiz, Licenciado en Derecho, data del año 2016.

Cuando la LISMI (Ley 13/1982, de 7 de abril, de Integración Social de los Minusválidos), “por la que todas las empresas españolas o allí establecidas, cuya plantilla sea superior a los 50 trabajadores, deben tener una “cuota de reserva a favor de las personas con discapacidad” de un 2% de la plantilla, lo que quiere decir, este tanto por ciento esté reservado para Personas con una Discapacidad igual o mayor al 33%. Fue una ley muy ambiciosa que dio lugar a REBAJAS, y esas rebajas se les llama MEDIDAS ALTERNATIVAS recogidas en el R.D 364/2005, promovida por las entidades del sector Discapacidad, para eximir a las empresas del cumplimiento del cupo del 2% dentro de las medidas nos encontramos “La celebración de un contrato mercantil o civil con un centro especial de empleo…”.

Es necesario que se nos ESCUCHE, es obligado que tengamos REPRESENTACIÓN SOCIAL, que LLEGUEMOS a puestos de responsabilidad, que desaparezca para TODOS, ya seamos Personas Con Discapacidad o Sin Discapacidad, el trabajo precario, que no nos mezclen a todas las PCD y se diseñen pautas para seguir sin darse cuenta de que lo que es bueno para unos es perjudicial para otros, que las PCD podamos acceder en las empresas a puestos intermedios y de Dirección, que recibamos un salario digno para poder tener una vida digna y poder hacer frente a los gastos extras que de manera habitual conlleva tener una discapacidad, pero lo más importante que EXISTA EL RESPETO HACIA NUESTRO COLECTIVO, QUE SE LLEVE A CABO UNA INCLUSIÓN REAL ACCEDIENDO A LOS MISMOS ROLES Y ACTIVIDADES QUE LAS PSD.

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