Hace algunas semanas, publicaba en este mismo medio un artículo, en el que explicaba cómo, en la sociedad catalana, hemos conseguido superar con éxito el reto de acoger, en un período de tiempo relativamente breve, a una gran cantidad de ciudadanos procedentes de otros lugares del territorio del Estado y del mundo y de crear una manera de relacionarnos basada en la convivencia y en el respeto por la alteridad.

Sin embargo, con demasiada frecuencia, desde ciertos ámbitos se lanzan consignas falsas para torpedear esa convivencia y empañar la tolerancia de que hace gala esta sociedad pacífica y rebosante de civismo, de la que nos sentimos orgullosos los ciudadanos que vivimos en esta tierra.

Se ha dicho que esta sociedad está dividida a causa de la situación política que vive desde hace un tiempo. Se ha llegado a afirmar que hay violencia sistemática en las calles, se hablado de kale borroka y se ha dicho que el clima de tensión que se vive en Cataluña es irrespirable. Sin embargo, la verdad es que hay muchos más conflictos en nuestras ciudades por problemas de tráfico o de relaciones entre vecinos que por cuestiones políticas.

¡Pues claro que hay tensión en ciertas situaciones! Siempre que hablan dos y uno es del Barça y el otro es del Real Madrid o del Español, o cuando uno es de izquierdas y el otro es de derechas, o cuando uno es machista y el otro es feminista, o cuando uno es animalista y el otro practica la caza deportiva y también, naturalmente, cuando uno es independentista y el otro es unionista. ¡Pues claro! Como en todas partes. Pero nunca llega la sangre al río, excepto cuando esas tensiones se producen entre descerebrados, que los hay de todas las tendencias, como en todas partes, y que, afortunadamente, son una minoría muy poco significativa.

¿Que se han producido acciones reprobables? Por supuesto. Y por ambas partes. Aunque de mucha menor intensidad que las que se han vivido en Francia hace unas semanas, por ejemplo, y análogas a las que se pueden presenciar en el transcurso de cualquier manifestación por causas ajenas al modelo territorial del Estado en España o en cualquier parte del mundo. Y a nadie se le ocurre poner el grito en el cielo. Sólo si el incidente tiene un sesgo soberanista es calificado de violento aunque no lo sea y magnificado en una proporción absolutamente delirante. Porque lo que se pretende hacer pasar por violencia en Cataluña suele ser sucesos aislados y, de hecho, no exactamente violentos, sino más bien incívicos (en escasísimas ocasiones se agrede a las personas y, en todo caso, los que, muy de vez en cuando, caen en esa tentación son los descerebrados que no representan a nadie) pero que bien aliñados por determinados políticos desaprensivos y por algunos medios de comunicación afines, que actúan como altavoces, pueden dar la apariencia de que estamos a un paso de la guerra civil.

Pues bien: no es cierto. Es una falaz mentira concebida con muy mala intención. Se lo dice alguien que vive en Cataluña y que conoce de primera mano lo que sucede aquí. El nivel de convivencia en Cataluña es simplemente óptimo. Y muy meritorio, además. Porque se da en una sociedad extremadamente compleja, con sensibilidades a flor de piel, sobre todo a causa de esos ataques malintencionados por parte de ciertos partidos y de ciertos medios de comunicación, que intoxican irresponsablemente con esa idea falsa de sociedad catalana dividida, el único caldo de cultivo donde les es posible sobrevivir pues se alimentan de ese supuesto enfrentamiento entre facciones e intentan avivar, de manera artificial, una radicalización de corte intolerante que, naturalmente, aunque mínimo, produce su efecto; y lo hacen para justificar su ideología, que pasa por limitar al máximo el poder autonómico en Cataluña y hasta suspenderlo definitivamente si pudieran, lo que sería abiertamente inconstitucional, por cierto.

Los CDR (Comités de Defensa de la República), por ejemplo, son grupos no violentos que, eso sí, en ocasiones, han cortado carreteras o distintas vías públicas, pero que jamás han actuado directamente contra las personas. Y, sin embargo, las voces unionistas se refieren a ellos como “comandos”, un término que remite, cuando menos, a la guerra de guerrillas. Sí que es cierto que, de vez en cuando, se puede infiltrar algún indeseable o hasta alguien de ideología contraria para provocar incidentes para que sean achacados al movimiento, con lo cual se persigue desprestigiarlo. Pero si consulta usted, podrá comprobar que, fundacionalmente, los CDR nacen para luchar por la proclamación de la república catalana y lo hacen –cito palabras que se encuentran en ese enlace– “desde la estrategia de la desobediencia civil pacífica y no violenta”. También puede usted consultar, si lo desea.

También se ha hablado últimamente de la famosa vía eslovena del presidente Torra. Es evidente que el comentario fue su enésima torpeza verbal, pero no porque, con ella, estuviera alentando una vía violenta, puesto que no era ésa su intención, sino porque sirvió en bandeja de plata munición a sus adversarios políticos, que no tardaron ni cinco segundos en torcer sus palabras y sacar a relucir a los 74 muertos que, efectivamente, hubo en el proceso de ese país balcánico, en la llamada Guerra de los Diez Días.

No debemos olvidar que Eslovenia planteó las cosas a partir de un referéndum en que ganó muy holgadamente el sí, por lo que se proclamó unilateralmente de independencia, a lo que Serbia respondió enviando al ejército. De ahí, los muertos. Si Serbia hubiera aceptado democráticamente el resultado del referéndum, no habría habido ni un herido. Y el resultado habría sido el mismo. Decir que optar por la vía eslovena es optar por la violencia es aceptar que el ejército español actuaría violentamente contra un proceso democrático y que ello conllevaría muertos independentistas, pues quien tiene un ejército capaz de provocar ese desastre es únicamente el Estado. Cataluña no dispone de ejército. Y no olvidemos que la policía catalana, aunque con una capacidad infinitamente menor, también es, en definitiva, un cuerpo del Estado. Y Torra optó por la vía eslovena. No por la serbia, que fue la realmente violenta.

En el colmo del paroxismo, se ha llegado a decir que hay familias, en Cataluña, enfrentadas a causa del denominado procés y que ya no pueden ni reunirse por Navidad. ¡Simplemente, ridículo! No digo que no pueda haber algún caso porque, en esta vida, hay de todo, pero de eso a decir que el fenómeno sea general, mayoritario o simplemente significativo hay un abismo.

Naturalmente que la discrepancia existe. ¡Pues no faltaba más que no pudiéramos discrepar! Pero también es cierto que los ciudadanos de Cataluña priorizamos la convivencia y que, por ello, no suele haber conflictos entre personas que piensan de distinto modo. Nadie intenta convencer a nadie por la fuerza porque entendemos que todo el mundo tiene derecho a tener la opinión que estime conveniente. Por lo tanto, se evita el enfrentamiento, que no se llega a producir por regla general. Y esto es así porque, excepto cuatro hiperventilados, que los hay en cualquier ámbito, estas diferencias se tratan con cordura. No digo que no pueda haber alguna discusión más o menos intensa en la intimidad, pero raramente se llega a mayores porque, en una sociedad tan diversa como la nuestra, no hemos tenido más remedio que aprender a respetar la opinión del otro. Es más: quizás debiera tomarse modelo del comportamiento ejemplar de una sociedad tan compleja como la catalana, en algunos foros, antes de juzgar a distancia y dictar sentencia sobre lo que sólo se conoce a través de medios de comunicación excesivamente ideologizados.

¿De verdad cree usted, amable lector, que, en un país, donde, afortunadamente, no hemos tenido el más mínimo inconveniente en mezclarnos a través de vínculos matrimoniales, de amistad, laborales, asociativos y de todas clases sin ninguna prevención ni prejuicio en cuanto a nuestros orígenes distintos, estamos todos tan locos como para echar eso a perder y convertir esta tierra en un lugar donde no se pueda convivir en armonía con los amigos, los compañeros de trabajo, los cuñados, los tíos o los suegros? Y, es que, si en algún caso, se pierde esa armonía, como sucede en todas partes, es por causas diversísimas. ¡Como en todas partes! No necesariamente por diferencias ideológicas sobre el modelo de estado, que sí puede ser una causa más, pero no más frecuente que cualquier otra.

En Cataluña, créame, no pasa nada. Hay, eso sí, un descontento claro y contundente, muy mayoritario, con la actitud del Estado hacia nuestro país y que, aproximadamente, la mitad de la población destila decantándose por la independencia y el resto, por otras opciones, que van desde reclamar mayor autonomía hasta el estado confederal y, en sentido opuesto, aunque claramente minoritario, por distintos grados de recentralización.

Si no vive usted en Cataluña, antes de caer en el prejuicio o de formarse una idea poco fundada y, por lo tanto, imprudente sobre lo que sucede a tantos kilómetros de su domicilio, le invito a que venga a comprobar el exquisito civismo que preside nuestro día a día, sobre todo porque hay, en España, y también en Cataluña, quien intenta presentar las cosas de manera que parezca lo que no es. No les crea. Mienten. Pero no me crea a mí tampoco si no lo desea. Simplemente, venga a comprobarlo o, por lo menos, antes de emitir opiniones que pudieran constituir verdaderos juicios temerarios, infórmese bien a través de fuentes de todas las tendencias y que conozcan la realidad sobre el terreno y no por opiniones de terceros.

Apúntate a nuestra newsletter

26 Comentarios

  1. Pura propanda nazionalista, este Sr. debe vivir en una burbuja. Muy malintencionado todo, no habla de las manipulaciones constantes de los medios de comunicación, de las estrechísimas vinculaciones entre les CUP y el entorno de ETA, el desprecio por el idioma castellano, de como se adoctrina en las aulas, por parte de muchos profesores, en el odio a España. Luego equipara a los que vinieron de otras partes de España, moviéndose dentro de su país, con los que vienen de, incluso, otros continentes. Sobre los artículos supremacistas, racistas y xenófobos de Torra, ni palabra. Si aquí todavía no ha pasado nada es porque mucha gente está callando, aguantando y esperando que toda esta pesadilla nazionalista acabe, cuando se acabe la paciencia sólo cabrá calificar este artículo como escrito por un idiota.

    • Te lo traduzco, con permiso de Anónimo y con todos mis respetos:
      «Ven para aquí antes de hablar y demostrar tu profunda ignorancia del tema».

  2. Bueno, aplicando su propio criterio, diría que no hay que hacerle mucho caso, pues esto es un medio de comunicación y la suya, una opinión de terceros. Aún así, ateniéndonos a sus recomendaciones, doy por hecho que usted estuvo en Eslovenia durante la Guerra de los Diez Días, pues no se formaría una opinión, ni la vertería sin haberlo comprobado in situ. Así que esperaremos un artículo suyo sobre el plan de los eslovenos, por ejemplo, con los cuarteles federales en ese territorio, y por ende, de su armamento. Igual nos puede instruir sobre quién efectuó el primer disparo. Por cierto, fue muy interesante la propaganda eslovena, ¿verdad? Parece que fue exportada punto por punto por los nacionalistas catalanes. ¿Tendrá algo que ver Jordi Pujol?

  3. Oh, vale. Pero tenga en cuenta un par de cosas, esto es un periódico y su opinión es de terceros. Así que, según su propio criterio, lo mejor es no hacerle mucho caso. Pero aún así, como doy por hecho que ha estado en la Guerra de los Diez Días, porque no vertería opiniones sin haberla presenciado in situ; estaremos esperando su próximo artículo sobre los cuarteles federales en terreno esloveno y por lo tanto, de su armamento. Igual nos puede iluminar de cual fue el plan yugoslavo para hacerse con el control de eslovenia y si sus tanques tenían planificado disparar.

    Por cierto, la propaganda eslovena para la autodeterminación, ¿no le suena de nada? Porque diría que es calcada a la del nacionalismo catalán. ¿Tendrá algo que ver Jodi Pujol?

    • Ah, se me olvidaba. ¿Qué le parecen las palabras de todo un ex presidente de la Generalitat como Puigdemont, quien hace pocos días llamaba «comandos TERRORISTAS» a los que quitaban lazos amarillos de noche?

  4. Apreciado don HolaQueTal:
    Capto su ironía, efectivamente. Con ella quiere usted dar a entender que yo soy uno de esos catalanes sin personalidad, como lo somos la mayoría, que se dejan embaucar por unos políticos aviesos y sin escrúpulos y que, en el colmo de lo malvado, intentamos por todos los medios expandir las mentiras de las cuales nos han imbuido a través de una televisión pública y una escuela que nos adoctrinan, a diferencia de lo que hacen la televisión y la escuela públicas españolas, que son neutras y dan sus contenidos de manera escrupulosamente veraz sin que se note en absoluto la mano del gobierno de turno.
    Pues permítame decirle que su ironía está un poco pillada por los pelos porque en ninguna parte de mi artículo afirmo que para informarse de manera fiable haya que hacerlo in situ. Sí digo, sin embargo, que es mejor hacerlo así si existe esa posibilidad, pero también acepto que se informe uno a través de medios de distintas tendencias y que esos medios -ellos sí- hayan recogido esa información in situ. Léase bien mi artículo, por favor.
    Sobre la Guerra de los Diez Días, quizá le sorprenda a usted que le diga que no estuve allí. !Fíjese! Pero quizás usted sí estuvo porque también me habla de ella. ¿Estuvo? Si es así, estaré encantado de que me ilumine sobre lo que allí sucedió en realidad si es que yo estoy equivocado. Pero si no estuvo, su información es tan fiable como la mía, ¿no le parece?
    En cualquier caso, sepa usted que mi artículo no tenía como objetivo explicar la història de la independencia de Eslovenia, sino dar a conocer la falacia que día tras otro nos sirven sobre lo que ocurre en Cataluña, los medios de ámbito estatal, completamente desideologizados y sobre todo plurales, pues ya se sabe que en la televisión pública española hay multitud de independentistas catalanes y vascos, confederalistas, federalistas, autonomistas y centralistas y todos ellos tienen su espacio y una cantidad de tiempo idéndica para exponer su ideología. ¿Verdad que es así, don HolaQueTal?
    Porque si no fuera así -de hecho, a mí me parece que no lo es, pero seguro que es porque estoy adoctrinado-, resultaría que, en los medios españoles, se habla de que en Cataluña esto y aquello; y resulta que hay un discurso completamente monocorde. Sin embargo, en Cataluña disponemos de todos esos medios, que nos bombardean con sus mentiras como hacen en el resto del territorio y también de los catalanes, que nos bombardean con las suyas en Cataluña. Sólo que éstas no pueden ser tan gordas porque como van dirigidas a un público que conoce la realidad porque la vive directamente, si mintieran mucho, se les vería el plumero. En cambio, desde muchos kilómetros de distancia, las mentiras son más fáciles de colocar. Pues bien, aquí, tenemos la suerte de poder contrastar mentiras de ambas partes y, además, podemos compararlas con nuestro día a día.
    Por cierto, ¿cómo saben ustedes que les dicen la verdad sobre el supuesto adoctrinamiento por parte de TV3 si no se puede sintonizar fácilmente desde fuera de Cataluña? Siempre me ha intrigado la seguridad con la que los que no ven TV3 aseguran que adoctrina.
    Me pregunta usted la opinión sobre esas palabras del presidente Puigdemont. Pues bien: le diré que sería necesario contextualizarlas, pero, efectivamente, los que arrancan lazos amarillos no son terroristas. Son simplemente personas maleducadas que no respetan que los demás expresen su opinión; y personas, además, que no saben -o no quieren saber- qué es exactamente lo que simboliza un lazo amarillo, que no es un símbolo partidista ni de ideología independentista, sino simplemente una protesta contra la prisión preventiva, sea del signo que sea, esó sí, motivada por el injusto encarcelamiento de los presos independentistas desde hace más de un año. Por lo tanto, es perfectamente coherente que una persona que se siente profundamente española y no quiere la independencia de Cataluña luzca un lazo amarillo. ¿Sabía usted eso?
    Ahora bien, si resulta que el señor Puigdemont se asomó a la ventana un día y, aprovechando que pasaba un periodista por allí con un micrófono dijo sin más «los que arrancan lazos amarillos son comandos terroristas» o algo parecido me parece francamente mal y muy desafortunado.
    Por cierto, ¿qué le parece a usted que el señor Casado haya dicho que el señor Torra persigue «el derramamiento de sangre y la guerra civil en Cataluña»? ¿No le parece algo exagerado y, sobre todo, peligroso? ¿Y que el señor Pedro Sánchez, hablando del señor Torra en sede parlamentaria llame «su pandilla» a los más de dos millones de independentistas que hay en Cataluña? ¿Le parece un poco irrespetuoso por lo menos? ¿Me concede usted «indignante», siendo como es que el señor Sánchez cobra de mis impuestos?
    Yo no me hago responsable de lo que diga ningún político. Ni el señor Puigdemont ni el señor Torra ni el señor Junqueras ni ninguno porque todos dicen muchas bobadas. Pero sí le aseguro que, con muy mala saña, se está intentando sembrar la discordia de manera artificial en Cataluña y si no ha dado más resultados aún ha sido por el carácter marcadamente no violento de nuestra sociedad.
    Muchas gracias por su comunicación.

    • Le respondo teneindo en cuenta su artículo.

      Habla usted de alteralidad y tolerancia. Eso me lo creeré cuando en Cataluña haya más centros públicos en inmersión «castellana» que en Andorra o, como supongo convendrá conmigo por su trayectoria profesional, desaparezcan por completo las multas lingüísticas. Habla de políticos malintencionados. ¿Eso incluye al Plan 2000 de CiU? ¿O se refiere, por ejemplo, a la carta abierta de Carod Rovira a ETA? Por cierto, y siguiendo con el tema de la lengua, ¿cuántos infiltrados calcula usted que hubo en lo del acto de SCC de homenaje a Cervantes?

      Hace referencia al proceso esloveno y que debía ser aceptado democráticamente por la federación. Sin embargo, más arriba, habla de ciertos partidos políticos que limitaría y hasta suspenderían el poder autonómico de Cataluña. Pues bien, si el resto de España hiciera un referéndum para en efecto suspender indefinidamente la autonomía, usted lo acataría, por ser altamente democrático, ¿no es así?

      Lo de mezclarse a través de todo tipo de vínculos, en efecto, no es algo malo. Al menos para casi todos. Habría que preguntarle a Forcadell si piensa lo mismo en referencia a algún discurso que soltó cuando estaba en la ANC. O a la actual consejera de cultura Borràs, extendible a los firmantes del manifiesto Koiné.

      Y ahora, teniendo en cuenta su respuesta. En cuanto a las televisiones, no lo sé, pues no la miro. Pero sí lo hago por internet, tanto programas, como por ejemplo, las comparecencias completas de los encausados ante Llarena, o su propio artículo. La verdad es que no sé, por decir algo, si en TV1 llaman a un asesino, «preso político». O que divulguen el lugar y el puesto de trabajo de la mujer del juez Llarena. Puede ser, con lo que no pondré la mano en el fuego.

      Lo de Casado, bueno, más que peligroso, diría que «me parece mal y desafortunado». Mi simpatía por Sánchez es tan grande como la de Torra, Borràs o Puigneró. En algo debíamos estar de acuerdo.

      En cuanto al lazo amarillo, tengo una opinión ligeramente diferente. Para mí, simboliza que España es un país sin ningún tipo de garantías, con deriva autoritaria. Con lo que retirarlos, no es maleducado, sino que significa: España es una democracia plena.

      Placer.

      • Apreciado don HolaQueTal:
        No es mi intención establecer un diálogo com mis lectores. Sería imposible poder hacerlo, a pesar de que siempre intento responderles siempre que la comunicacón, como es su caso, haya mantenido unos mínimos de educación y respeto.
        Responderé, pues, de manera global y, con esto, por mi parte, daré por finalizado este agradable dálogo. Le diré que la diferencia entre su punto de vista y el mío se encuentra justo en el hecho de que yo creo que Cataluña existe como sujeto político y usted lo niega. Si consiguiéramos ponernos de acuerdo en este punto, estoy seguro que encontraríamos muchos más puntos de acuerdo.
        Un saludo cordial.

  5. Hola que tal. Con sus comentarios ha hecho que el Sr. Jordi Sedó, que en su articulo nos trataba de vender una idea de equidistancia por su parte entre las dos opciones, y que era el suyo un articulo ponderado, que trataba de hacernos ver la realidad sobre lo que ocurre en Catalunya, y no lo que “nos quieren vender” desde el resto de España, usted ha hecho que el Sr Sedó se quitase la careta y ya hablase en su respuesta de presos politicos. Ha hecho que el Sr. Sedó nos venda milongas sobre lo que significan los lazos amarillos, tratando a los lectores de su articulo como un poco simples, llegando a decirnos “que es totalmente logico que una persona no independentista lleve en Catalunya un lazo amarillo” puesto que se trata de una protesta contra la prision provisional por “una causa injusta” Es como si yo le dijese que los que llevan la bandera preconstitucional de España ( la del aguilucho, para entendernos) lo hacen por admiración a los Reyes Catolicos (aguila de San Juan) y son fascistas por su admiración a la antigua Roma (fasces o haz de lictores). Creo que es tratar a los lectores de una comprensión limitada y no ceñirse a lo que ha degenerado la representación de los simbolos y hablar de lo que habian representado para poner un maquillaje inutil.
    Dicho esto no hay nada mas bajo el sol que decir al articulista. Obvia la realidad de Catalunya (soy nacido en Catalunya, catalano hablante y catalano escribiente) y lo digo para que no quede duda de que se lo que pasa aquí. Obvia que muchos temas da miedo sacarlos por no generar discusiones, que la mayoria de personas solo habla de politica con los que piensan como ellos, puesto que a los otros los considera unos “fascistas” por un lado, y unos adotrinados “idiotas” por el otro, y si se quieren conservar las amistades mejor no entrar en ciertos temas o esquivarlos. Y lo dice alguien que en su dia siempre votó CiU, despues voto Junts pel Si, se dió cuenta, con el resultado de aquellas elecciones, que la sociedad Catalana estaba dividida y no se daban las condiciones para un proceso de autodeterminación, si para Gobernar pero no para iniciar un camino así con la mitad de la población en contra. Que aun asi los dirigentes políticos elegidos democráticamente dicidieron llevarlo adelante por miedo a que les llamasen traidores y por sus eternas disputas entre ellos para no quedar ninguno como el botifler de turno en la historia. Se saltaron todas las leyes vigentes bajo el escudo del llamado “mandat democràtic” que lo avalaba todo. Todo eso sin tener nunca la capacidad economica, de fuerza, ni legal para hacerlo y controlar el territorio. Que despues se sorprendieron e indignaron cuando el estado se defendió y haciendo uso de leyes tambien avaladas en “ mandatos democráticos “ a nivel nacional, los encarceló.
    Personas no se preguntan quién engañó a quien, sino que regenerando el proceso en una especie de nueva fe no dudan en seguir lanzando proclamas vacias para alimentar a feligreses. Un camino a ninguna parte que jamas se debio haber caminado. Un camino sin salida que ha deborado a partidos políticos históricos, a grandes dirigentes políticos y que ha colocado a otros mediocres, que en su vida hubieran soñado con tanta cuota de poder en circunstancias normales. Un Parlament en el que ya no existe lucha ideológica, que junta a antagonistas como anarquistas y burgueses, o a Socialistas y liberales. En fin,un dislate.
    Un saludo

    • ¿»Se saltaron todas las leyes vigentes»? ¿De verdad? ¿No dejaron ni una sin saltarse?

      Ésta es la diferencia entre alguien que no merece credibilidad alguna y personas que, cuando menos, aportan su visión sin decir mentiras.

      • Todas, no. Pero sí, con algún matiz, todas las del Estado español. Y al artículo 3 de Ley 20/2017 de transitoriedad jurídica y fundacional de la República, me remito: «la presente Ley es la norma suprema del ordenamiento jurídico catalán.» La norma suprema, fíjese. Por encima del Estatut y de la Constitución. Sí, algunos artículos del primero, que no entrase en conflicto con la «norma suprema», se seguían aplicando, pero, e insisto, no porque amor al ordenamiento actual. Con lo que tachar de mentira, así de contundente, no lo parece ya tanto.

        Esto, desde mi punto de vista, me parece una gravedad extrema, pues esa ley elimina algunos artículos como el 1.2 de la Constitución: » La soberanía nacional reside en el pueblo español». Por alguna razón, una parte del «pueblo» se ha arrogado el derecho de ser más pueblo que los demás y por lo tanto, más soberano. Y así, ha decidido que su soberanía era tal, que nos podía desposeer de ella. Pues no. Yo soy tan pueblo y soberano, como todos los que hemos participado en este artículo. Y tal como se decía en una película:
        «Porque mi voluntad es tan fuerte como la tuya y mi reino igual de grande, no tienes poder sobre mí.»

  6. Apreciado don Patzair:
    No puedo decirle nada más que si lee bien mi artículo, y sobre todo, si pincha en alguno de los enlaces que contiene o lee algunas de las cosas que he escrito desde 1981, en que publiqué mi primer artículo, se dará cuenta de que nada más lejos de mi intención que aparecer equidistante, entre otras cosas porque la equidistancia no existe. Ser equidistante es apoyar el statu quo.
    Soy claramente partidario de la independencia de Cataluña y, eso sí, de que Cataluña somos todos los que vivimos en ella. Por consiguiente, si se celebrara un referéndum acordado limitado al electorado de Cataluña, y el resultado fuera «no», lo aceptaría sin rechistar, lo que no quita que continuara luchando por la independencia siempre con recursos democráticos porque creo que es la mejor opción para todos los que vivimos aquí sin excepción, igual que usted -intuyo- debe de creer, legítimamente, que no lo es y yo acepto que trabaje democráticamente contra mi opción. Desprecio el nacionalismo, tanto el catalán como el español, a pesar de que el catalán no tiene el poder y es defensivo y el español es agresivo precisamente porque sí tiene el poder.
    No sé si ha quedado suficientemente claro como para que usted considere que no llevo careta alguna, entre otras cosas porque no firmo con seudónimo.
    Un saludo cordial.

  7. Gracias!!!
    Gràcies!!!
    Da verdadera pena descubrir que por más que se intente explicar,la verdad no interesa..

  8. Gràcies a vostè, senyora Urdi.
    Necesitamos también comentarios positivos como el suyo para continuar contando la realidad tal como es y que los lectores perciban que no hay sólo opiniones críticas sino que hay muchas màs de apoyo como demuestran los casi 600 likes que ha obtenido este artículo al publicar esta respuesta y que quizàs pasan desapercibidos.
    Un saludo cordial.

    • No es contar la realidad tal y como es, sino como usted la percibe que dista mucho de la realidad que percibo yo y otros muchos. Pero que realidad se puede hacer ver a gente que cree que vive en una República? Que debe de ser la República mas solidaria del mundo, pues sigue pagando sus impuestos al pais vecino. Pero de bien seguro que dentro de 5 o 6 años usted continuará escribiendo artículos sobre como le gustaria que fueran las cosas, pero no sobre como son en realidad, …i any que passa any que empeny. Quin modus vivendi més collonut que s.han buscat alguns….

      • No sé de dónde debe de haber sacado usted que yo creo que vivo en una república. Es cómico pensar eso y cómico pensar que alguien piense que la mayoría de los independentistas lo creemos. Si fuera así, ya no habría que trabajar para conseguirla, que es lo que intentamos hacer muchos democráticamente.
        Le ruego que no saque conclusiones en el vacío de mis palabras, influenciado por los mensajes populistas de ciertos partidos y de ciertos poderosos medios españoles porque sus palabras intoxican igual que hacen ellos. Una mentira no por repetirla muchas veces se convierte en realidad, excepto si se trata con personas con escaso criterio.

  9. Una lástima todo. Viví un año y medio en Cataluña. Me considero una persona tolerante, de izquierdas y federalista. Llegué con una gran admiración hacia esa tierra, y aunque hice grandes amigos, me fui harto de tener que justificarme todo el tiempo por no ser de allí, y por tanto sospechoso de «unionista». Desde mi perspectiva, tanto el nacionalismo español como el catalán, oprimen a sectores de la sociedad catalana, haciendo el ambiente en ocasiones irrespirable. Efectivamente, los platos se salvan porque la gente tiene la buena educación de no meter el dedo en la llaga. Pero no siempre es así.
    En todo caso me parece positivo que de alguna manera intenten comprenderse.
    «Lo siento» si he parecido demasiado «equidistante»

  10. Apreciado don Des-terrado:
    Lamento que se sintiera usted así en mi tierra y quisiera que recapacitase sobre si su marcha de Cataluña fue debida a eso o había otras causas más poderosas. Porque si fuera por eso únicamente, como parece desprenderse de sus palabras y sobre todo de su seudónimo, me parecería gravísimo, pero sería una excepción excepcionalmente excepcional, permítame la triple redundancia. Demasiado excepcional como para aceptarla como verdadera. De sus palabras, parece desprenderse también que no es usted unionista porque dice que se marchó harto de ser sospechoso de serlo. ¿No lo es? Y, si no lo es, ¿es independentista? Reflexione usted sobre eso porque en medio no hay nada. O quiere usted la independencia de Cataluña o no la quiere. Y eso se define con dos ismos de signo contrario, que se pueden matizar con otros ismos (confederalismo, federalismo, autonomismo, etc.), pero que, al final acaban en unionismo e independentismo. En cualquier caso, ser unionista en Cataluña no es razón para ser un proscrito, naturalmente. Si eso fuera así -Dios nos libre- y tuvieran que marcharse todos los unionistas, nuestra demografía perdería entre un 30 y un 45%. No lo sabemos exactamente porque no nos han permitido celebrar un referéndum en paz.
    Sin embargo, estoy de acuerdo con usted en que los nacionalismos español y catalán oprimen. Por eso yo desprecio todos los nacionalismos. Vaya eso por delante.
    Naturalmente, no puedo entrar más allá en las percepciones que tuvo usted de su experiencia, pero, de todos modos, ya he dicho en alguna otra ocasión que la equidistancia, que usted reconoce, no es otra cosa más que aceptación del statu quo y, por consiguiente, en mi opinión, no es tal equidistancia. Tal como están las cosas hoy, no creo que nadie pueda ser equidistante en Cataluña. Todo el mundo ha tomado partido y lo ha hecho legítimamente en ejercicio de su libertad de criterio. Y el que no lo ha hecho es porque ha decidido aceptar lo que hay, que es, efectivamente, haber tomado partido también. Analice usted, por ese camino, si su equidistancia no es unionismo. No digo que lo sea porque no tengo el placer de conocerle. Usted sabrá. Pero reflexione sobre ello. Se lo ruego.
    Y, sobre todo, otra cosa es que tiene usted todo el derecho del mundo a haber tomado la opción política que haya estimado conveniente, a defenderla democráticamente y a ser respetado por ello. No faltaba más… Pero hoy, en Cataluña, nadie puede jactarse de equidistancia, porque la equidistancia es, en mi opinión, una opción claramente conservadora y nada equidistante.

  11. Solo existe una solución al conflicto. Una votación vinculante sobre el futuro de Catalunya y que el resultado sea continuar en España.
    Es el único supuesto en el que una votación democrática seria aceptada por toda la población de Catalunya.
    A que estan esperando?

    • Doña Noemi:
      Permitir esa consulta sería reconocer el derecho de los catalanes a decidir su destino colectivo. Y eso es precisamente lo que se quiere negar.
      No les importa que una mayoría quiera votar. No van a dejar votar ni siquiera a los que dirían que no. Por eso el comportamiento del estado español en todo este conflicto es juzgado en Europa como tan antidemocràtico.

  12. El que ha escrito este comentario debe vivir en una zona lujosa, lejos de okupas, drogas, peleas y ruidos toda la noche, como los que sufrimos en barrios alejados de los burgueses progres. Aquí en Hospitalet padecemos una convivencia angustiosa y dura con todos los sin papeles okupas, que trafican y están ociosos todo el día. Pero claro. El echo que tengamos que ir a recoger a nuestras hijas en la parada del metro, que debamos buscar piso para alejarnos de nuestra propia casa y que no podamos dormir, qué diablos le va a importar a un burguesito que escribe desde su despacho cómodamente. Yo no me hablo con mis parientes, ni con algún sobrino. He perdido amistades por culpa del fanatismo de algunos que me miran mal por no ser independentista. Pero no, no hay problemas. Me los invento. Estoy harto de vivir entre fanáticos. Harto de mentiras y manipulaciones. Y harto de que este señor que ha escrito este artículo viva en Disneylandia

Dejar respuesta

Comentario
Introduce tu nombre