No habrá debate entre todos los candidatos que se presentan a la presidencia del PP. Así lo decidió hace unos días  la comisión organizadora del congreso (COC). La primera justificación de los organizadores, para que no se celebrara,  es que un debate con seis candidatos acaba siendo una sucesión de monólogos, porque es imposible el intercambio de opiniones ágiles entre los contrincantes. El candidato García-Margallo, a pesar de la negativa, ha insistido en la celebración del debate y la respuesta a la solicitud ha sido también negativa: “No se encuentran circunstancias nuevas que modifiquen e acuerdo que sobre este asunto se adoptó el 22 de junio y más aún cuando solo tres de los precandidatos han mostrado su predisposición a dicho debate”

José Ramón García Hernández y Elio Cabanes estaban dispuestos a asistir a ese encuentro. Pablo Casado se lo estaba pensando. La propuesta no convenció ni a María Dolores de Cospedal ni a Soraya Sáenz de Santamaría.

El PP, con una nula experiencia en procesos democráticos internos, escapa de la imagen que se podría dar de confrontación o división que perjudique al partido. Así entienden los populares que ocurrió cuando hace un año los tres candidatos en las primarias del PSOE celebraron el debate.

La COC, no obstante, no descarta en una segunda etapa, cuando solamente queden ya dos candidatos para competir por la presidencia, pueda celebrarse un debate, pero no está nada cerrado y se decidirá después del día 5 de julio, fecha en la que los 66.706 militantes podrán votar en urna.

García-Margallo, a pesar de la negativa de la comisión organizadora del congreso a la celebración de un debate entre candidatos, ha insistido en ello y la respuesta a la solicitud ha sido también negativa

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