Captura del vídeo grabado en Pozoblanco por uno de los integrantes del grupo de violadores.

La España inabarcable tiene lugares cargados de estereotipos. Los hay sobre hábitos colectivos, paisajes, costumbres, gastronomía o se etiquetan estigmas con la idea de hacerlos imperecederos. Los mitos y leyendas son otra cosa. Conocemos lo más sombrío de Puerto Hurraco (Badajoz), fechorías de brujas herejes en valles navarros y guipuzcoanos, omnipresencia de las meigas gallegas o las hazañas sexuales de un soldado libre de guardias con un cipote, en Archidona (Málaga).

Pozoblanco, capital del valle de los Pedroches cordobés, sufre todo eso y más. La leyenda de Paquirri, aquel torero que matrimonió con una coplera (Isabel Pantoja) tras divorciarse de la inolvidable hija (Carmina) de un mito de la tauromaquia (Antonio Ordóñez) revolotea. Se desangró por las carreteras porque en Pozoblanco, donde una cornada le agonizó, no pudo atenderle el también inolvidable cirujano Ramón Vila.

La injusticia sobre Pozoblanco se clavó en esta microhistoria incierta. En esa capital se construía un Hospital, en 1984, cuando falleció Paquirri. La enfermería de la plaza, ni el pueblo, olvida al diestro gaditano afincado en Sevilla pero el sambenito quedó colgado.

En 2016 vuelve lo peor de la condición humana a Pozoblanco. Y ataca en grupo y cobardemente, a una mujer que sólo pretendía divertirse una noche de feria de Torrecampo. ‘La Manada’ se congregó horas antes en un piso que alquiló el hoy ex guardia civil Antonio Manuel Guerrero. Era la capital pozoalbense su primer destino. Le acompañaron tres mas en un ‘finde’ de pisar fuerte José Ángel Prenda, Alfonso Cabezuelo (soldado UME) y Jesús Escudero, el peluquero del grupo.

Juerga con placa, abusos en coche  

El sábado de feria de Torrecampo, constituida La Manada, el grupo entró en acción con fotos indecorosas sobre la Benemérita. La barriga del ‘Prenda’ lucía, además de tatuaje delator en comisaría pamplonica en Julio de 2016, una guerrera desabrochada. Sobre su cabeza un tricornio. Al publicarse tan vejatorias fotos imaginamos la rabia de los entregados y serviciales herederos del Duque de Ahumada.

En 2016 vuelve lo peor de la condición humana a Pozoblanco. Y ataca en grupo y cobardemente, a una mujer que sólo pretendía divertirse una noche de feria de Torrecampo

Tras copas mil e incautar, con la placa policial, droga para consumo propio ‘La Manada’ en Torrecampo decidió fijar un objetivo y eligió a una joven de 21 años. La introdujeron en su coche, y abusaron sexualmente -cuatro hombres fornidos- de una joven indefensa y adormilada. Los abusos y un vocabulario soez se evidenciaron en un video que clonaron, meses después, en una comisaría de Pamplona una noche de julio de 2016. ‘La Manada’, además, era un grupo de mensajería telefónica con demasiados desvaríos.

La joven agredida apareció arrojada a una cuneta en las proximidades de Pozoblanco al día siguiente. No accedió a las pretensiones de ir a mayores de esos cuatro hombres tan ‘valientes’. Dejó pasar el tiempo sin recordar ciertamente qué pasó aquella noche pues seguramente fue drogada hasta ser víctima de agresión grupal.

Las condenas previas

Las conocidas andanzas en Pamplona de ‘La Manada’ condujeron al grupo a la cárcel. El Tribunal Supremo zanjó la polémica sobre su allí otra joven sufrió abuso, agresión o fue violada indicando que el sumario alojaba más delitos. La Audiencia de Navarra revisa en 2019 si proceden más cargos. ‘La Manada’ ya colecciona condenas por hurto de gafas en San Sebastián, en Sevilla y una abultada multa por difundir intimidades de la agredida en Pamplona.

En Juzgado Penal nº 1 cordobés se sentenciará sobre la petición de fiscalía de 7 años de cárcel a cada imputado en el sumario más multa e indemnización a la víctima, que declarará a puerta cerrada, estando vetada la presencia de medios. Las tácticas de la defensa de ‘La Manada’ han tenido relativo éxito. Las suscribe el abogado televisivo Agustín Martínez quien logró que los chats telefónicos de sus defendidos fueran sacados de la carga probatoria en Pamplona.

La fase instructora, en el juzgado de Pozoblanco, fue rigurosamente ejecutada por la magistrada Eva Sesma. No permitió que esta crucial fase judicial fuera un circo mediático o un plató televisivo que decantara a la opinión pública. O que sumara al fenómeno delictivo de ‘La Manada’ para imitarlo otros grupos de agresores en toda España reprobables tácticas de estos sevillanos, además, ultras del peor fútbol y de la ideología política.

Non gratos’ en Pozoblanco

En octubre de 2018, tras ser condenados los integrantes de ’La Manada’, por la justicia navarra, el pleno del Ayuntamiento de Pozoblanco aprobó una moción de Izquierda Unida para ser declarados sus miembros personas ‘non gratas’. Los grupos municipales fueron unánimes rechazando las fechorías de estos delincuentes ya condenados y en apoyo de la víctima.

Los ediles, con su Alcaldía al frente, acordaron ‘instar al Gobierno de España a iniciar la reforma de la Ley Orgánica 10/1995, de 23 de noviembre, del Código penal, con el objeto de modificar la regulación de los delitos contra la libertad e indemnidad sexuales“.

Igualmente, pidieron al Ejecutivo, aún en funcione, que impulse ‘aquellas iniciativas parlamentarias que nos permitan cumplir, cuanto antes, con el Convenio de Estambul, tal y como señala en el Pacto contra la Violencia de Género’.

Volvía a la capital pedrocheña con ‘La Manada’ ese estigma que se refería con el torero Paquirri. Pero con el mal viene la oportunidad de reinventarse. La sensibilización que hay ya en este rincón andaluz es mayor para que no se confunda la alegría de unas fiestas con la oportunidad para abusar de las mujeres.

El feminismo mejor entendido, además, convocó en el centro de Pozoblanco una manifestación con un lema ilustrativo: ‘Vimos cómo la agredían, que ella nos vea’. La concurrida manifestación recorrió las calles con el color morado. Las convocó la asociación de mujeres ‘Ventana Abierta’ que integran vecinas de la comarca pedrocheña, entre ellas muchas profesionales sanitarias del hospital, docentes, madres y jóvenes que reivindican mayor visibilidad, igualdad y soluciones para los problemas de las mujeres. Ellas consideran ‘non gratos’ a los miembros de La Manada.

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