En dos días se puede leer PornoXplotación y después se necesitará media vida para superarlo. Así de duro -por real- es el nuevo libro de la cineasta y productora -feminista y activista- Mabel Lozano, quien presume de haber escrito a cuatro manos este trabajo junto al inspector de Policía Pablo J. Conellie.

PornoXplotación es un jarro de agua fría para quienes piensan que el porno es inocuo, porque tras uno de los negocios opacos más grandes de nuestro país, y del mundo, se esconde la trata de mujeres, su explotación, abusos, violencia, secuestros y la violación de los derechos humanos.

– “¿Qué hacen nuestro hijos, ahora en medio de la pandemia, tantas horas en su habitación frente al ordenador?”, y cuando oigo a Mabel Lozano saltan las alarmas en mi cabeza.

“Por eso es tan importante educar a nuestros hijos, advertirles, estar atentos”, confirma Pablo J. Conellie, que en su vida de policía ha visto tantas cosas, que tras leer el libro ya me niego a imaginar, y que explica su coautoría en esta obra.

La edad de inicio de consumo de pornografía ha descendido hasta los 11 años, y afecta a 9 de cada 10 varones de todas las edades, aunque cada vez se enganchan más chicas. Cada segundo se reproducen 30.000 vídeos, y existen webs que reciben 92 millones de visitas diarias. El negocio está servido y es la propia sociedad, además de las leyes adecuadas con un acuerdo en el parlamento de todos los grupos políticos, quienes tenemos que ponerle límites.

Mujeres del este que, por falta de recursos, aceptan venir a España a un viaje para protagonizar una peli porno y acaban secuestradas, maltratadas y martirizadas sin saber cómo escapar de oscuros laberintos: una de las protagonista del libro, Halyna, explica a través de los autores de la obra, todo un horror reflejado en tres fases: “El semen me entró en los ojos y por la nariz. Me atraganté, estuve a punto de vomitar varias veces, pero Luci me hacía gestos para que continuase…”

Adolescentes, que en busca de información sobre sexo y de saciar sus deseos, acaban enganchados a “una vida postrada ante el porno” que puede dar al traste con su vida familiar y su matrimonio cuando son adultos sin haber conseguido desengancharse. Así lo cuenta Antonio, otro de los protagonistas de PornoXplotación: “Consumía porno a todas horas. O, mejor dicho, el porno devoraba todas mis horas. El porno de aquel IBM se había convertido en un material mucho más accesible de lo que había sido antes para mí, cierto. Pero todavía quedaba por llegar una gran revolución tecnológica que desestabilizaría por completo mi vida”.

Mabel Lozano.

¿Te puede pasar a ti?

¿Te puede pasar a ti?, se pregunta Mabel Lozano, “¡claro!, se responde así misma: “A ti, a tu hija adolescente, a los míos, a los de Pablo”. Quizá por eso la razón de este libro , que atraviesa los más bajos fondos del deseo pornográfico para mostrar una mafia, que roba, secuestra y apalea sin piedad a sus víctimas.

El coautor del libro, el inspector Pablo J. Conellie, advierte por ello que “es fundamental la educación sexual, que nuestros hijos, los adolescentes no tengan que recurrir al porno”. Claro que Lozano y y Conellie exigen leyes más duras, agentes de Policía y de la Guardia Civil más preparados, pero sobre todo reclaman una sociedad comprometida, que conozca “los nefastos efectos del porno, donde se explota y amenaza”.

La pornografía, explican ambos autores, “es un negocio opaco y poderoso, capta a mujeres y niñas engañadas con suculentas ofertas económicas que no se cumplen para trabajar como modelos de webcam”.

Pablo J Conellie.

Lo que le ocurrió a Pablo

Pablo es vital en esta historia que nos atraviesa el alma. Sus autores lo saben. Ese padre estupendo, esa familia normal y encantadora preocupada por sus hijas. Esa niña adolescente, que se vuelve rebelde, irascible, contestona y que un día -sin que su padre pueda asumirlo ni entenderlo- es protagonista de un vídeo porno. Paula, su Paula, su pequeña… Y así empezó una batalla desigual que comenzó cuando escuchó a la policía del Grupo de Protección de Menores decirle -a él, sí, ¡cómo es posible!- “Su hija ha sido víctima de un engaño, la han captado para hacer ese vídeo. Ha caído en manos de un empresario del porno”.

Y es que Paula -la Paula de Pablo, su hija- había enviado siendo menor fotos sexis y así cruzó un umbral de riesgo que la empujó al chantaje y a múltiples formas de victimización.

Diana

Es difícil, incluso después de leer el libro y de que sus autores hayan entrevistado a las víctimas del mundo porno, entender cómo puede la mafia de este mundillo arrastrar al secuestro y abuso más inhumano de una joven sin demasiados recursos, Diana, que sólo buscaba a alguien que la quisiera.

Y es que, como nos explican bien Lozano y Conellie, “es un mundo que atrapa a los vulnerables y a quienes no lo son, porque no están en alerta de lo que hay detrás, por eso la educación es tan importante, que nuestros hijos no lleguen al porno por conocer el sexo, que no piensen que lo que ven a través de internet es realmente una relación de igualdad compartida”, insiste Mabel Lozano.

El porno es también una muestra cruel del machismo, porque con recursos una joven no necesita probar fortuna en el cine porno.

“ya no lloraba -nos cuenta Diana- no era yo. Me sentía como otra persona, como ninguna persona…”. “En todo el tiempo que estuve allí no me hicieron ninguna analítica de nada, ni de VIH ni de ninguna otra cosa, a excepción de una única ocasión que tuve que hacer unos análisis completos porque iba a hacer una escena con un actor muy famoso, una estrella del porno”:

Ésta y otras miles de jóvenes, contra su voluntad en la mayor parte de los casos, aprenden pronto lo que es un bukkake : “Mi premio consistía -dice Diana- en tragarme todo el semen de los hombres participantes”.

El horror del porno está a nuestro lado. Y Mabel Lozano y Pablo J. Conellie -que no muestran miedo alguno en haber desenmascarado a esta mafia- nos piden la complicidad de todos para acabar con ella. Empiecen por leer PornoXplotación. Ya nada será igual.

Apúntate a nuestra newsletter

Artículo anteriorAyuso endurece el acceso a la escolarización del alumnado autista ante la alarma de las familias
Artículo siguienteHaciendo balance
Directora Diario16.com Periodista en cuerpo y alma, licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad del País Vasco, tras 15 años en medíos de comunicación, creó Comunica2 con su compañero de vida y también periodista, Sergio Arestizabal, para demostrar que otra forma de comunicar es posible. Tras sufrir censura y presiones de los poderes públicos en el ejercicio de su profesión, hoy es libre. Durante años ha asesorado personas y empresas en crisis o injustamente juzgados por la opinión pública y publicada. Hoy tiene el reto de que el Periodismo abra un profundo debate interno sobre cómo recuperar la honorabilidad de aquellas personas a las que por error enturbió su imagen pública. Inconformista y crítica, como debe ser una periodista.

Dejar respuesta

Comentario
Introduce tu nombre