Quienes tenemos cierta edad y habíamos vivido el franquismo en su plenitud, ansiábamos un mundo nuevo, de esperanza. Una Sociedad que nos permitiera ganar la palabra, que nuestra voz sirviera para conseguir la ansiada Democracia, gracias a la cual, nuestro mundo, podria cambiar sus estructuras: pasar de la Dictadura cerril y conseguir, gracias a la negociación y el consenso, vencer los oprobios de unos pocos, siempre los mismos, escondidos bajo diferentes siglas y caretas.

Cuando la muerte del Dictador, se convocaron las primeras elecciones democráticas en las tuvimos la oportunidad de decidir nuestro futuro. Pero, pronto, se fraguaron grupos de rigor: Surgieron los partidos políticos con sus letanías tras las cuales intentaron dominar y perdurar algunos a perpetuidad.

Con ansias de ser elegidos cabezas responsables, comenzó, para muchos, una nueva forma de vida -a partir del año 1978-. Dirigir puestos de mando, dictar consignas, encontrar quienes les sostuvieran. Los que les favorecían Cajas y empresas, optaban por todos los grupos, no sabían cual podía ser el más votado. Y, a vivir del puesto, mejor del cuento… Viajes, reuniones, compromisos caso de ganar…

Cada vez nacen más grupos, muchos de los caules sin ideales, solo el afán de ser el número uno de no importa qué ni, con quién.

Elecciones que cuestan montones de euros, compromisos que saben no podrán cumplir pero… tal vez….

Llegan las elecciones, Programas que no difieren mucho unos de otros. Ahora sí, al menos en Catalunya con el tema Independencia. Naturalmente hay unos pocos creíbles, en los que podemos estar de acuerdo.

Vean el listado de las últimas elecciones Generales y de las Autonómicas, imposible leerlos todos. No se necesitan lo mismos votos en una ciudad grande que en una más pequeña. ¿Por qué?

Votamos, creemos necesario poder decidir. Algunos resultados muy parejos pero, con mayor número de votos. Las alcaldías deben ser para los más votados. Es, en este momento, donde falla la Democracia.

Debería gobernar el que ha sacado mayor número de escaños, aunque sea mínima la diferencia. De lo contrario ¿qué sucede?

Inauditas alianzas, todos pierden su identidad: extrema izquierda extrema derecha, lo único importante es gobernar no importa la extraña pareja ni su ideología . Los beneficios a recoger -siempre existe alguna rara excepción por la que siento admiración-, son vitales.

Lean lo que está sucediendo en Barcelona capital. Extrañas parejas están intentando apoderarse de lo que otro ganó con más sufragios. ¡Intolerable! Alcaldía para Ernest Maragall, el que obtuvo mayor número de votos.

Vean Resultados en mi pueblo L’Ametlla del Vallès:

ERC / ESQUERRA 4 Regidors 238 Vots 28,87% votants
JUNTS per Catalunya 4 Regidors 079 Vots 25,16% votants
AMETLLA’t 3 Regidors 067 Vots 24,88% votants
PSC-CP 1 Regidor 377 Vots 8,79% votants
LECP-ECG 1 Regidor 277 Vots 6,46% votants
PP 0 Regidors 190 Vots 4,43% votants

¿Cómo resolver? El Alcalde debe ser el del Partido que ha obtenido mayor número de votos.

URGE revisar la Ley electoral. Se hizo en momentos difíciles tras la Dictadura franquista, con ruido de sables, y, como todo en esta vida, es preciso reestructuar con el paso de los años.

Otra clausula a estipular: Mandato máximo dos Legislaturas. Se trata de un Servicio importante para la Sociedad. NO es un oficio que pueda perdurar sin límites.

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