En los estadios de fútbol se destina una zona de la grada para las aficiones visitantes que suelen estar en lo más alto. En muchos campos se ha tenido que colocar una reja o una red de protección para evitar que algunos desaprensivos tiren objetos, basura o bengalas contra los espectadores situados por debajo de ellos. Ya hemos visto momentos muy peligrosos, por ejemplo, en el Parque de los Príncipes con los ultras del Olympique de Marsella que no dudaron en tirar bengalas encendidas contra la afición del PSG.

Teniendo en cuenta la distribución de los escaños en el Congreso de los Diputados que se ha hecho pública hoy, ¿se verá obligada Meritxell Batet a ordenar la colocación de algún tipo de medida de protección?

Según esa distribución, los 24 diputados ultras de Vox han sido situados en lo que se denomina «el gallinero» de la zona central del hemiciclo. Hasta aquí todo normal. Sin embargo, en la fila inferior a los escaños ocupados por la extrema derecha se ha colocado a Unidas Podemos y a Esquerra Republicana de Catalunya. Este hecho garantizará duras polémicas entre unos y otros. Sin embargo, ahí no acaba el riesgo de que haya duros altercados en el Congreso de los Diputados, dado que, en las filas de la derecha del espacio ocupado por Abascal, Ortega Smith y los suyos, se sitúa el Grupo Mixto que, dependiendo de cómo se organicen podrían coincidir, brazo con brazo, con diputados de Junts per Catalunya o de Bildu.

Las diferencias de estos grupos con Vox podrían provocar situaciones muy tensas que jamás se han visto en el hemiciclo de la Carrera de San Jerónimo desde antes de la Guerra Civil.

El tiempo dirá si Meritxell Batet tendrá que tomar ejemplo de las medidas adoptadas en los campos de fútbol o si sus señorías saben distinguir entre la diversidad ideológica, la razón o si se pasan líneas rojas que hasta ahora jamás se sobrepasaron.

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