Ella tiene 17 años, es la madrugada del sábado 3 de agosto de 2019, la fiesta termina en la madrugada, aproximadamente a las 2:00 hrs. junto con sus amigos contrata un servicio de auto de alquiler a través de una aplicación móvil para volver a casa, baja del coche a dos calles de su domicilio en Azcapotzalco, cuando de pronto se da cuenta de que una patrulla de la policía la persigue, quizá en algún otro país eso constituya una señal de alivio, pero en México este hecho representa el anuncio de que algo muy malo está por ocurrir, ella sintió miedo.

Se acercó a una casa color rosa y tocó el timbre y la puerta, simulando que era su casa para que las personas de la patrulla no se acercaran a ella, pero ya era demasiado tarde, en la patrulla se encontraban 4 uniformados, policías preventivos que debiendo “velar por su seguridad”, esa noche (como quizá alguna otra), mejor decidieron salir de cacería.

El copiloto descendió y le preguntó dónde vivía, ella nerviosa dijo que esa casa rosada “era de sus tíos”, el policía se ofreció a llevarla y ella respondió que vivía enfrente, a unos pasos, para tratar de ahuyentarlos, pero los 4 policías insistieron en que ellos la llevarían, luego les respondió varias veces que NO quería, pero el policía que había bajado de la patrulla, la subió a la fuerza en el asiento trasero, quedando a su costado izquierdo 2 policías más, el policía que iba a su lado le dijo que se quitara la ropa, mientras el resto de la manada apoyaba la moción, ella volvió a decir NO, pero como los animales no escuchan, el policía más cercano jaló su suéter, ella GRITÓ, pero sus gritos de pavor comenzaron a ahogarse en su pecho y de pronto se quedó sin voz, luego QUISO ESCAPAR abriendo la puerta del vehículo, pero su primer verdugo le apretó las manos para inmovilizarla.

Despojada de voluntad, fuerza, y voz, no había nada más por hacer, cada uno de los agentes se turnó para violarla, cuando terminaron, le pidieron que se vistiera y mientras se burlaban, le dijeron que “ahora sí podía ir a buscar a su tío”.

Por fin pudo llegar a casa, con el cuerpo lastimado y el corazón roto, y  a pesar de todo, decidió ser valiente y denunciar, llegaron más patrullas y la Cruz Roja para atenderla, se obtuvieron 6 videos a través de las cámaras de vigilancia (3 públicos, 3 privados); se elaboraron los retratos hablados, las autoridades judiciales señalaron que los 4 elementos habían sido ubicados para proceder legalmente; además los exámenes médicos y psicológicos confirmaron la agresión sexual.[1]

Hasta aquí, parece que las autoridades encargadas de investigar, están haciendo su trabajo como deberían; pero en México eso no sucede, ¿cómo es posible obtener todos estos datos 3 días después de haber ocurrido los hechos?, ¿quién lucró vendiendo la carpeta de investigación?, ¿qué pasará con la protección de la víctima y la investigación objetiva de los señalados como responsables?, tristemente en este país, el premio por ser valiente, frecuentemente viene acompañado de temor, hostigamiento, culpa, y una carpeta más a punto de empolvarse.

La Procuraduría hace como que investiga, pero no detiene a nadie porque no hay imputación directa (es decir, la víctima no se ha presentado para identificar personalmente a sus agresores) y además les faltan algunas pruebas de ADN[2] (como si esto también fuera responsabilidad de la agraviada), los testigos no declaran porque temen represalias[3] (¿y quién no?, después de ver cómo opera la policía y la autoridad), la jefa de gobierno señala 10 días después de lo sucedido, que aunque no se prestarán a fabricar culpables, 6 uniformados ya fueron suspendidos de sus funciones[4], (¿pero qué no eran 4 los acusados?), a pesar de todo el circo, maroma y teatro, hoy no hay todavía ningún policía imputado. Lo más triste es que este caso no es el único, entre los meses de julio y agosto, al menos tres casos de agresiones sexuales a manos de policías en la Ciudad de México han sido denunciados.[5]

Sin embargo, quienes sí se encuentran ya con carpetas de investigación bien armadas, son mujeres de diversos colectivos feministas que emprendieron hace un par de días una manifestación en la que participaron 200 personas aproximadamente frente a la Procuraduría General, para exigir a las autoridades que investigaran este caso, gritando entre otras demandas: “¡violadores, aquí no se procura justicia!, ¡¿por qué los encubren?!, ¡no me cuidan, me violan!”. En particular, los actos delictivos de los que se les acusan son los siguientes: PROVOCACIÓN, por colgar una cabeza de cerdo en un poste frente al edificio; romper las puertas de cristal de la entrada principal; tirar botes de agua, rayar múltiples objetos, y lo que parece haber causado mayor revuelo mediático: ARROJAR DIAMANTINA ROSA sobre los encargados de atender la movilización, quienes salieron “pacíficamente a mezclarse con las feminazis”, para pedirles frente a las cámaras de televisión que accedieran a integrar una comisión de diálogo, misma propuesta que luego fue desenmascarada como una simulación “políticamente correcta”, ya que después de la movilización, varias mujeres esperaron por horas a alguien que las atendiera para  dialogar, pero como ya no había cámaras, nadie estaba disponible[6]. Por suerte, uno de ellos tiene un corazón benevolente, y ya manifestó públicamente que no se sintió amenazado y que no denunciará el ataque con diamantina.[7]

Así, todo vuelve a disfrazarse como una lucha ideológica de hombres contra mujeres, buenos contra malos, pacíficos contra provocadores, policías contra ciudadanía, y perdemos de vista al enemigo real: el patriarcado, que a través del machismo se sigue transmitiendo de generación en generación, y que muchas veces también tiene rostro de mujer. Y mientras las redes se siguen llenando de pan y circo, las mujeres mexicanas experimentan todos los días el miedo y la rabia de vivir en un país donde diariamente asesinan a 9 de ellas en crímenes de odio, según cifras oficiales de la Secretaría de Gobernación[8]; un país donde los datos reales siguen siendo capturados por la ciudadanía, periodistas, familiares, y quienes realizan investigación independiente,[9] como si entre todos nos esforzáramos por terminar de armar un rompecabezas cuyas piezas clave siempre han estado escondidas por quienes detentan el poder político y económico; un país cuyo sistema de impartición de justicia sigue ignorando parámetros nacionales e internacionales de protección de derechos humanos en sus investigaciones; un país en el que los policías siguen siendo formados, o más bien deformados, con métodos reactivos y violentos, más que preventivos, que les permitan tener un acercamiento real con la ciudadanía, en lugar de seguir teniendo licencia libre para delinquir; y un país donde parece que es más fácil imputar a alguien por arrojar diamantina, que por violar a una mujer.

Pues disculpen las molestias y provocaciones, pero nos están matando… hasta donde la diamantina rosa nos alcance.

 

[1] Cfr. Hechos https://www.excelsior.com.mx/comunidad/policias-someten-y-violan-a-menor-en-azcapotzalco/1328672?fbclid=IwAR2Ffm9DJwLO3vPFfYR9sVlO5xpe26oVTYsxbiMY8TPzznlckxCzUGN2Q_I

[2] https://abcnoticias.com.mx/pgj-asegura-que-no-encubre-a-nadie-en-caso-de-joven-violada/

[3] https://www.eluniversal.com.mx/metropoli/cdmx/resguardan-casa-de-agredida

[4]https://twitter.com/Claudiashein/status/1161422957937352707?ref_src=twsrc%5Etfw%7Ctwcamp%5Etweetembed%7Ctwterm%5E1161422957937352707&ref_url=https%3A%2F%2Fwww.eleconomista.com.mx%2Fpolitica%2FGobierno-de-CDMX-suspende-a-seis-policias-acusados-de-atacar-a-menor-de-edad-20190813-0110.html

[5] https://vanguardia.com.mx/articulo/van-tres-casos-de-violaciones-cometidas-por-policias-de-la-cdmx-en-dias-recientes?fbclid=IwAR13REYFb0-rLNbbsh8MLPTErDDCZc1MSFmBLsg5d2L31MGnosAtXN_YVJI

[6]Cfr. https://www.sinembargo.mx/12-08-2019/3627919

[7] https://news.culturacolectiva.com/mexico/jesus-orta-no-presentara-denuncia-por-ataque-con-diamantina-rosa/

[8] https://www.eluniversal.com.mx/nacion/politica/asesinan-9-mujeres-al-dia-en-mexico-asegura-segob

[9] Ver mapa de feminicidios en México: https://www.google.com/maps/d/u/0/viewer?mid=174IjBzP-fl_6wpRHg5pkGSj2egE&ll=22.108952770618682%2C-107.44864081457243&z=5

 

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Catedrática en el Instituto de la Judicatura del Poder Judicial Federal, extensión Aguascalientes; doctoranda en la Universidad Internacional de la Rioja; Maestra en Argumentación Jurídica por la Universidad de Alicante en España, Maestra en Ciencias Jurídicas por la Universidad Panamericana, Campus Aguascalientes; Título de Experta en Argumentación Jurídica por la Universidad de Palermo, Italia; Especialidad en Ciencias Políticas, Económicas y Sociales por el Phoenix Institute en la Universidad de Notre Dame, Estados Unidos; Especialidad en Justicia Constitucional por la Universidad de Castilla La Mancha, Toledo, España; Diplomado en Derechos Humanos por el Instituto Universitario Henry Dunant en Ginebra, Suiza, Diplomado en Derecho Familiar por la Pontificia Universidad Católica de Chile; Asociada de la “AMJE” (Asociación de Mujeres Juezas de España), Miembro del Consorcio Internacional para Estudios de Derecho y Religión, La Asociación de Filosofía del Derecho para el Mundo Latino, La Barra Mexicana de Abogados, entre otras. Fue administradora nacional en México de la ILSA (Asociación Internacional de Estudiantes de Derecho, por sus siglas en inglés), y también realizó una visita profesional en la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Ha sido conferencista en seminarios en México, Brasil, Uruguay, España, Reino Unido y República Dominicana.

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