Objetivo conseguido pese a la caída libre con el paracaídas abierto que ha experimentado Unidas Podemos en unos comicios históricos. La formación liderada por Pablo Iglesias ha logrado salvar los muebles gracias a la espectacular movilización de los votantes de izquierdas para frenar el empuje del trío de Colón, que hacía temer a priori un ejecutivo con la participación de la ultraderecha.

La formación morada pierde 1,5 millones de votos y 29 escaños en apenas tres años

La victoria inapelable del PSOE gracias al voto útil de la izquierda ha retrasado a la formación morada a la cuarta posición del parlamento, por detrás de Ciudadanos. En menos de tres años Podemos se deja por el camino el apoyo de 1,5 millones de votantes, del 21% de los votos al 14% este 28-A.

Paradójicamente, ahora mucho más que entonces Podemos está más cerca de tocar el cielo. Y no será precisamente por asalto, como soñó alguna noche su líder cuando nacieron como partido político allá por 2014. Será vía gobierno de coalición si así concluyen las negociaciones con Pedro Sánchez. «Nos hubiera gustado un mejor resultado, pero hemos logrado el objetivo de poder construir un gobierno de coalición de izquierdas», dijo un cariacontecido Iglesias tras comparecer ante los periodistas con el escrutinio prácticamente finalizado.

El líder de Podemos asegura que se siente satisfecho por ayudar a frenar al trío de Colón y también al confirmar los resultados de estas elecciones que España es un estado plurinacional.

La autocrítica del líder de Podemos ha brillado por su ausencia. Apenas ha achacado el descenso considerable a la más que cuestionable «imagen interna» ofrecida a sus simpatizantes en los últimos meses. Afortunadamente para sus intereses, el gran varapalo de la noche se lo ha llevado con diferencia el Partido Popular, aunque la caída sin frenos en sólo tres años de un partido nacido para asaltar los cielos vuelve a poner en entredicho la estrategia de la cúpula de la formación morada, que tendrá en las inminentes municipales y autonómicas de mayo una nueva prueba de fuego. En apenas un lustro, Podemos da la sensación de haber experimentado a la inversa el maravilloso caso de Benjamin Button. Aquí tendría Scott Fitzgerald otra magnífica historia, pero ése es ya otro cantar.

Apúntate a nuestra newsletter

Dejar respuesta

Comentario
Introduce tu nombre