La pandemia de Coronavirus ha planteado una gran cantidad de retos que afectan a multitud de ámbitos de nuestras vidas. Muchas cosas que antes se daban por hecho, ahora, o bien no pueden llevarse a cabo, o bien se ha convertido en toda una odisea.

El entorno comercial, y más concretamente, el comercio minorista, es uno de los sectores en los que más intensamente se está viviendo esta crisis. Las restricciones de movilidad, unidas a las pautas y protocolos de seguridad obligatorios y el miedo al contagio, son algunos de los principales responsables de un descenso del consumo que afecta de lleno a las pymes. Muchas de estas pequeñas y medianas empresas se han visto obligadas a cerrar sus establecimientos durante semanas o meses y a reducir su personal para poder acatar las normas anti-covid y mantenerse vivas. Y esto en el mejor de los casos, muchas otras no han aguantado la presión y se han visto obligadas a cerrar de forma definitiva.

Gracias al auge de plataformas de pago seguras y de mecanismos de seguridad como las VPNs, los consumidores han dado el gran salto al comercio online durante la pandemia.

Por ello, el comercio minorista ha tenido que reinventarse, adaptando su modelo de negocio y su forma de operar a las circunstancias actuales. Con la ayuda de las nuevas tecnologías y de internet, han conseguido salvar los muebles. Esta digitalización acelerada, además de los inconvenientes derivados del apremio con el que se ha instaurado y de lo novedoso y extraño que estos procesos y sistemas pueden parecer para muchos empresarios, trae también, por supuesto, un gran número de ventajas y abre la puerta a grandes oportunidades. La digitalización era una asignatura pendiente en cualquiera de los casos para muchos comercios que querían beneficiarse de todo lo que ofrece la red: un entorno enorme y abierto que puede servir como escaparate para un público mucho más amplio.

Aparte de las opciones más evidentes:

  • Vender en grandes plataformas como Amazon o Ebay
  • Crear nuestro propio canal de venta online
  • Utilizar las redes sociales (Facebook, Twitter, …) como canal de venta
  • Páginas de clasificados (como Craiglistt)
  • Páginas de ofertas diarias (como GroupOn)

Existen plataformas de venta especializadas en poner en el mercado productos de pequeños minoristas ayudándoles a competir en este nuevo mercado online, existen multitud de ellas, muchas han surgido a nivel local y otras muchas (Tiendealo, Mercadolocal, MinoristApp, Etsy, Cafepress, Bonanza, …).

El surgimiento de estas plataformas no solo ayuda a muchos pequeños negocios a adaptarse a la nueva realidad abriendo un espacio para que estos puedan ofrecer sus bienes y servicios a través de un canal digital, sino que también ayuda a reducir los tiempos de espera en los establecimientos, lo que, a su vez, ayuda a disminuir el riesgo de contagio y la exposición al virus. A través de este tipo de aplicaciones, logramos poner en contacto al negocio con el consumidor, de manera que estos últimos puedan encontrar lo que necesitan de manera cómoda y sencilla con solo unos pocos clics, y realizar el encargo de los productos que requieran de manera informatizada. Una vez que la mercancía esté preparada, los compradores recibirán un aviso y podrán ir a recoger la compra al establecimiento (o bien recibirla en casa si es que el comercio cuenta con un servicio de reparto a domicilio) a la hora establecida.

Si para algo sirve la tecnología es para ponernos en contacto. Las nuevas aplicaciones de comercio minorista están diseñadas precisamente para eso, para poner el mundo digital al alcance de los establecimientos tradicionales. Nadie quiere que las tiendas de toda la vida desaparezcan. Son las que otorgan alma a los barrios, los que construyen tejido social y también las encargadas de generar la gran mayoría del empleo en nuestro país. La sencilla interfaz y la manejabilidad de este tipo de herramientas hacen que también estos pequeños y medianos comercios, que quizás no cuentan con las mismas competencias digitales que las multinacionales o las grandes corporaciones, no se queden al margen de lo que ofrece la nueva realidad online en la que vivimos. ¡Hay que aprovecharlas! 

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