Foto: Gerry Manchen.

¿Acaso la electrificación y digitalización mundiales son “verdes”, ecológicas? ¿Lo es acaso inundar el planeta de teléfonos inteligentes cuya producción, partiendo de las más contaminantes materias primas,  requiere un altísimo índice de energía incorporada? La obsolescencia programada de toda esa “antigua” tecnología (a la actual, me refiero), directamente a la basura, ¿es verde? La producción (más producción) de millones de pantallas (porque esto es “tecnología” y “ciencia”), tan necesarias al parecer, tan conectadas por lo visto, ¿es verde? (Un niño en bicicleta, o con un libro en la mano, sin mascarilla ni pantalla, tras comerse un tomate sin pesticidas, con sabor a tomate, eso es PROGRESO, y es verde). Acaso lo que había justo antes de la pandemia (qué casualidad), ¿era tan malo malísimo que iba a terminar con el planeta en dos días? ¿Y ahora, gracias a la producción e implantación masiva de nuevos Iphones, mascarillas, pantallas, aseguradoras, fumigaciones, el planeta está salvado? Mirad. Esta es la película de cuatro o cinco frikis, que quieren hacer dinero y realidad sus peliculeras fantasías. Fijaos en España: “Apoyo a la industria del videojuego”. Tócate las pelotas. Aquí tenéis detalles:

https://www.lamoncloa.gob.es/presidente/actividades/Paginas/2020/espana-puede.aspx.

Aquí está vuestro dinero, ciudadanos, y al parecer el diseño de vuestro futuro, forma y estilo de vida. Sueñan, estos cuatro o cinco frikis, con diseñar su mundo yupi aniquilando el anterior, sin preguntar (nada de “resiliencia”), y se delatan, oh, sí, cómo lo hacen, por la llana imprudencia de relacionar esta gran desgracia del virus con la “oportunidad” que nos ha ofrecido para impulsar el modelo aislante tecnológico. (Quizir: que han sacado tajada y razones). Se delatan cuando van a muerte a por educación y comercio, conociendo los resultados, tranquilamente. Nadie se carga un país por las buenas si no dispone de un plan, en este caso, caro, loco y sucio. Luego va el sector convencional y trata de terroristas frikis a los usuarios del concepto “plandemia”. Pues no sé qué decir, la verdad. Lo cierto es que nunca antes en la historia la humanidad había seguido con tanta obediencia el mandato de cuatro o cinco niños caprichosos. Ya veremos cuando lleguen los impuestos añadidos y las subvenciones brillen por su ausencia. Habrá que salir a la calle, barrer mascarillas y pisotear el juguete roto.

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