La Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH) ha registrado una petición, tras conocer la noticia del fallecimiento de José Antonio González Pacheco, ex policía franquista y torturador, conocido popularmente como Billy el Niño, para solicitar al Gobierno de España que de manera póstuma le sean retiradas las medallas que ostentaba.

Así, la ARMH espera  que se haga con ello una declaración de condena, desde las instituciones democráticas, del personaje que cometió sucesivas y numerosas violaciones de Derechos Humanos.

“Lamentablemente, pese a las evidencias y denuncias de numerosos testigos, González Pacheco ha sido protegido y premiado, durante cuarenta años de democracia, en los que ha disfrutado de una pensión especial proveniente de condecoraciones que ningún Gobierno de la democracia le retiró en vida; un hecho despreciable que ha supuesto para sus víctimas tener que pagar con sus impuestos una pensión especial a quien las torturó y pisoteó sus derechos” afirma la ARMH en un comunicado al que ha tenido acceso Diario16.

Cuando en abril de 2018 se destapó  la existencia de una primera medalla pensionada, concedida por Rodolfo Martín Villa el 13 de junio de 1977, diversas investigaciones periodísticas consiguieron destapar cuatro medallas más, que habían supuesto un incremento de su sueldo y de su pensión de jubilación.

Como consecuencia del rechazo social hacia ello, el 19 de junio de 2018 la ARMH registró, en la sede del Ministerio del Interior, 263.700 firmas de ciudadanos y ciudadanas que exigían la retirada de las condecoraciones y pensiones especiales al torturador Sánchez Pacheco, algo que no ha ocurrido transcurrido casi dos años desde esa solicitud.

Por ello, y “lamentando que no haya sido una sentencia judicial la que haya resuelto las consecuencias de sus crímenes”, ARMH quiere recordar y renovar la solicitud para que le sean retiradas las condecoraciones de manera póstuma y esa decisión se acompañe de una declaración de condena política por sus delitos y de respeto, disculpa y reconocimiento del Estado a sus víctimas y a todos los hombres y mujeres que en este país se jugaron la vida, la juventud, el futuro y tantas cosas por combatir al fascismo y por el regreso de la democracia y que no han sido condecorados en cuarenta años de democracia.

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