El inconmensurable, imponderable e inmarcesible escritor portugués Fernando Pessoa trasciende los géneros y las materias en una obra aún no delimitada, ni por asomo, y sobre todo marcada por su afán infinito. Y eso que falleció hace ya 84 años un 30 de noviembre de 1935 en su Lisboa natal cuando solo contaba 47 años. Una cirrosis hepática puso fin a una existencia plagada de heterónimos y vidas paralelas. Pero Pessoa es y será mucho Pessoa, aún hoy, en pleno 2019, y aquí está El mendigo y otros cuentos para corroborarlo.

Aquella vida tan productiva, literariamente hablando, dejó obras para la posteridad como el admirado Libro del desasosiego. En esta ocasión, la editorial Acantilado publica una selección exquisita de historias breves bajo el título El mendigo y otros cuentos, un puñado de relatos marcados por el universo particular de un escritor que también se hacía rodear de nombres irreales con mucha vida como Ricardo Reis, Álvaro de Campos, Bernardo Soares o Alberto Caeiro, entre otros muchos.

En esta selección de relatos, Pessoa ofrece al lector “breves narraciones que giran en torno a un concepto o una idea: cuestiones filosóficas, hipótesis metafísicas, observaciones sobre la sociedad de su época o temas de la tradición esotérica”, explica en la nota introductoria del libro Ana María Freitas.

Freitas recuerda que la prosa de ficción de Pessoa es tan variada y heterogénea como la multitud de géneros literarios que supo abarcar como escritor. En las distancias cortas del cuento esta circunstancia no era una excepción y, por ello, supo sacar adelante cuentos intelectuales, antítesis, cuentos de raciocinio, crónicas inusuales, cuentos de un loco, cuentos Íbis, cuentos fantásticos, novelas policiacas, cuentos de experiencias amorales, cuentos filosóficos, fábulas para adultos, para naciones jóvenes, fábulas políticas o historias fantásticas o de aventuras.

Así, por ejemplo, el monólogo El filatelista indaga en los vericuetos del concepto ‘verdad’. En cuatro de los cuentos seleccionados en este volumen, una persona extraña (un mendigo, un eremita, un borracho y un filatelista) se ofrece al lector como una suerte de maestro que abre nuevos horizontes a su interlocutor y le orienta sobre caminos aún no explorados metafísicamente.

La prosa de ficción de Pessoa es tan variada y heterogénea como la multitud de géneros literarios que supo abarcar como escritor

Tampoco olvida Pessoa aquí su carácter de fabulador nato, capaz de adentrarse en caminos propensos al esoterismo incluso, una derivada muy usual en la literatura y poesía del lisboeta universal.

Comienza así el relato que abre la selección, El mendigo:

“–¿Es usted artista? ¿Pintor? ¿Poeta?

–No; soy simplemente un hombre atónito.

Alcé la cabeza y lo miré sin responderle”.

A partir de aquí, cualquier propuesta del genio portugués es bienvenida, porque sabe llegar a la veta más profunda del lector, a hacerle partícipe de unas reflexiones que llegan muy hondo, a esa zona intangible del ser humano capaz de emocionarse, de sentir pasión por la literatura con mayúsculas, más allá de géneros, más allá de tramas, más allá de personajes. Lo trasciende todo. Ese es Pessoa.

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