En el Perú los jóvenes  ya no creen ni el Cristo Morado, patrón de la ciudad de Lima,   capital de este país andino con 35 millones de habitantes, que  hoy ocupa el primer lugar  en América con índices de corrupción, el más  afectado por el corona virus por su creciente pobreza estructural y con cinco gobernantes que solo en los últimos veinte años han sido acusados de graves anomalías en la venta o remate de sus empresas públicas, en la construcción de obras públicas con sobreprecios y haber recibido  sobornos.

Entre los últimos cinco presidentes, algunos estuvieron en breve prisión, otro de ellos acabó con su vida, dos en proceso infinito y el último acaba de ser expulsado del Palacio de Pizarro, por acuerdo de un Parlamento, igualmente irregular y con graves  decisiones que afectan al país.

La república andina en   las últimas tres décadas ha sufrido la mayor exacción   de sus riquezas en comparación con el pasado. En esta etapa,  una  añeja oligarquía y la partidocracia muy lejos de la Ética,  han preferido ocultar su presencia física y financiar a una veintena de partidos políticos, de todos los matices.

La última noticia viene del  partido llamado Morado.  Su representante en el Parlamento,  Francisco Sagasti, se convierte en el nuevo presidente de Perú, el tercero en una semana, identificándose como independiente, lejos del socialismo, que  años  atrás  confesó, y ahora un liberal consciente y soñador. Inclusive al ser elegido por el sombrío congreso ha recitado un verso del  gran poeta  César Vallejo.

Sagasti Hochhausler tomó posesión como nuevo presidente interino de Perú, el tercer mandatario que tiene el país en poco más de una semana. Asume las riendas de la nación, un día después de que el Congreso aprobara con 97 votos a favor, 26 en contra y cero abstenciones su candidatura a presidir la Mesa Directiva del órgano.  Será presidente hasta julio de 2021, fecha prevista para que tome posesión el ganador de las elecciones generales del 11 de abril.

Diversas agencias de noticias, informan con leguaje jocoso que la votación del Congreso se produjo en medio de la grave crisis política y social en el país, tras la destitución (vacancia) del presidente Martín Vizcarra la pasada semana y la posterior asunción del Poder Ejecutivo por parte del presidente del Congreso, Manuel Merino.

La salida de Vizcarra y entrada de Merino provocaron fuertes protestas ciudadanas, que fueron reprimidas con violencia por la policía, dejando un balance de al menos dos muertos y numerosos heridos. Entre las víctimas  dos jóvenes, la gran reserva del país,  donde estaba  fermentado  la participación activa  siguiendo el ejemplo juvenil de Chile, que ha decidido reemplazar la  constitución que dejó el asesino Pinochet.  También llega al Perú, la acción juvenil de Bolivia que ha logrado retomar el programa y los líderes del MAS,  asilados en Chile por el golpe de la vieja partidocracia y corrupta.

Manuel Merino, que estuvo una semana en el cargo, reemplazó al destituido Martín Vizcarra como presidente de Perú y ahora enfrenta su propia crisis y ha sido reemplazado por el congresista Sagasti,  de 76 años, para seguir el proceso de sucesión presidencial contemplado en la Constitución.

El político Sagasti,  hoy se identifica de centro-liberal, fue consejero técnico del Banco Mundial y se convierte en el tercer presidente del país en una semana y el cuarto en menos de tres años, tras la renuncia de Merino, la destitución de Vizcarra y la dimisión de Pedro Pablo Kuczynski, en 2018.

«Hoy no es un día de celebración, porque hemos visto la muerte de dos jóvenes en protesta», consideró Sagasti en el Congreso unicameral, tras ser aprobada la lista que encabezaba.

«No bastó la pandemia, la crisis económica, los problemas de inseguridad, tuvimos que esperar la muerte de dos jóvenes para que nos (…) motive a trabajar de una manera más decidida y lograr un desarrollo más justo y equitativo», manifestó.

La destitución del presidente Martín Vizcarra por parte del Congreso peruano derivó en masivas protestas, que reprimieron duramente las fuerzas de seguridad. La votación del pleno del Congreso a favor de Sagasti fue recibida con aplausos en una céntrica plaza de Lima, mientras en otra parte de la ciudad sepultaban a las jóvenes víctimas de la protesta: Inti Sotelo Camargo, de 24 años, y Bryan Pintado Sánchez, de 22, informó la agencia Reuters, EFE.

Los jóvenes de la llamada «generación bicentenario» fueron uno de los grandes impulsores de las protestas callejeras estos días en contra de la destitución de Vizcarra -aunque no necesariamente a favor de éste, pero sí en contra de su reemplazo por Merino.

«Acabamos de despertar y somos la juventud, la generación Z, los que hemos salido a luchar por lo que merecemos como país, para que no nos sigan robando, usurpando y haciendo lo que quieran con nosotros», declaran los jóvenes en la Plaza San Martín, del centro de Lima.

Los partidos que alberga el Parlamento representan a las siguientes organizaciones: Democracia Directa. Todos por el Perú. Partido Popular Cristiano. Alianza Para el Progreso. Unión por el Perú. Somos Perú. Juntos por el Perú. Perú patria segura. Contigo. Vamos Perú. Fuerza Popular. Frepap. Acción Popular. Solidaridad Nacional. Avanza país. Partido Morado. APRA. Perú Libre. Renacimiento Unido Nacional. Perú Nación. Frente Amplio. Podemos Perú.

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