La frase “el periodista nace y se hace” define maravillosamente bien mi profesión. Por esto de los años de vida -muchos ya- y de experiencia -la friolera de 27- creo que soy capaz de detectar un colega a kilómetros de distancia, casi con la misma rapidez que a un impostor del oficio más maravilloso del mundo, tal y como lo definió García Márquez.

Los impostores crecen como lo pólvora en medios audiovisuales, especialmente, y cada vez más en todas partes, en las redacciones, en la zona de moqueta y de confort de los grupos editoriales, y en el rincón más inesperado donde se lance una publicación.

No entraré en el eterno debate de si es necesaria o no la carrera de Periodismo o Comunicación para ejercer de periodista -a pesar de ser defensora a ultranza de la importancia de estas facultades- pero hablar, debatir, transmitir, radiar o escribir en un medio no es sinónimo de ser periodista.

Mejor nos hubiera ido si desde la profesión nos hubiéramos tomado el intrusismo más en serio. Y no lo digo por ser o no grado o licenciado en Comunicación, porque he conocido a excelentes colegas, de los que me siento orgullosa, con otras formaciones que han sabido dignificar la profesión mucho más que yo misma.

Para ser periodista hay que tener alma en este oficio. Es no querer perderte una noche electoral por mucho que esté o no en tu contrato y se celebren o no los comicios en tu día libre, es tener un olfato especial para saber dónde está la noticia, es huir del peloteo con el poder sea cual sea tu sensibilidad ideológica, es buscar noticias, tratar de dar titulares  y exclusivas y es no dejarse arrastrar por la comodidad y estar dispuesto a arriesgar aunque se pierda. Que siempre se pierde. Y, sobre todo, ser periodista es ir en busca de la verdad, dar voz a los que no lo tienen y tener unas ganas locas -que no cesan con la edad- por querer cambiar el mundo y mejorarlo.

Ser periodista es huir, en definitiva, de la zona de confort.

El periodista no debe ser nunca el protagonista de la noticia salvo que, por desgracia, te maten en un conflicto, por ejemplo.

Es llorar con la injusticia -junto a los que la padecen- es denunciar la corrupción venga de donde venga, es buscar más allá de lo que interesa y, sobre todo, es ser transmisor de lo que ocurre para tratar de que, si es malo o injusto, deje de ocurrir.

Siempre he sabido que ejerzo, vivo y siento una profesión dura, mal pagada e incomprendida, pero nada perjudica más que el intrusismo profesional a un oficio digno y maravilloso que requiere formación, técnica, sentido común, responsabilidad e imparcialidad.

Y lanzo la voz de alarma -sabiéndome bastante sola por lo individualistas que somos los de mi oficio – porque cada vez siento y veo mas intrusos con intereses más propios que del bien común, porque detecto manipulación, serviles al poder establecido y un terrible afán de protagonismo que nada tiene que ver con el Periodismo con mayúscula.

“Soy periodista, lo siento “, es la frase que pedí prestada a mi director y maestro Iñigo Dominguez de Calatayud -tan de Bilbao como yo a pesar de haber vivido, como también es mi caso, tantos años fuera de una tierra que marca casi tanto como el oficio- porque lo dice todo para los que sabemos de qué va esto.

Hoy reivindico en un grito desesperado mi profesión y denunció el intrusismo en desde los gabinetes de Comunicación, hasta en las facultades con profesorado que nunca ha ejercicio, en los medios y en la vida.

Cuídense lectores de los intrusos. Se lo dice una periodista. y el que avisa…

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Directora Diario16.com Periodista en cuerpo y alma, licenciada en Ciencias de la Información por la Universidad del País Vasco, tras 15 años en medíos de comunicación, creó Comunica2 con su compañero de vida y también periodista, Sergio Arestizabal, para demostrar que otra forma de comunicar es posible. Tras sufrir censura y presiones de los poderes públicos en el ejercicio de su profesión, hoy es libre. Durante años ha asesorado personas y empresas en crisis o injustamente juzgados por la opinión pública y publicada. Hoy tiene el reto de que el Periodismo abra un profundo debate interno sobre cómo recuperar la honorabilidad de aquellas personas a las que por error enturbió su imagen pública. Inconformista y crítica, como debe ser una periodista.

3 Comentarios

  1. Excelente reflexión de una magnífica periodista de raza, con una extensa experiencia que le avala. Gracias por luchar para dignificar «el oficio más maravilloso del mundo».

  2. Marijose.. te gusta la profesion que ejerces, pues muy bien, cada cual tiene sus gustos.. a mi por ejemplo me gusta fumar unos cigarritos de la marca entrefinos, y me fumo un monton todos los dias

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