La pesadilla se está haciendo realidad, no por mucho preverla va ser menos dañina. Vivimos ya en el fascismo sociológico, Europa, España, repiten su Historia. Cuando los intolerantes piden libertad para serlo y se sienten insultados ante la recriminación racional, la inteligencia ha muerto. Para los futuros estudiosos será éste un período apasionante, porque son muchas las causas de esta caída y requerirá distancia para poder verlas.

El problema no es de derechas o izquierdas, si usted lo ve así: cuidado, está cayendo en esa violencia que poco a poco se ha ido apropiando del entorno en que vivimos. Se palpa la fractura, pronto sólo hará falta una chispa, la sombra de la antipolítica recorre Europa. La izquierda tiene la responsabilidad de denunciar porque va en su esencia el análisis y el cambio; la derecha debe volver a sus raíces liberales e ilustradas, abandonar este neoconservadurismo excluyente diseñado por los adláteres de Reagan y Thatcher. El diálogo existe y su horizonte es la Razón, amparada por la Cultura y la Historia, estamos olvidando peligrosamente el horror de los totalitarismos, todos.

Como dijo el Sanabrio, los linajes son Tener y No-Tener: el peligro de esta sociedad de los datos es el abandono del conocimiento, la Educación está creando carnaza para una maquinaria que sólo produce oportunidades para quienes la diseñan. Éste es el caldo de cultivo perfecto para la frustración y el asesinato: pobreza, marginalidad e ignorancia equivalen a fanatismo. Lo estamos viendo en los países musulmanes y creemos combatirlo sólo con armas; pero también lo vemos en una Europa construida contra el pueblo que la mantiene y financia, ciudadanía que comienza a expresar su impotencia en forma de Brexit o xenofobia y nacionalismos patrioteros.

Y España vuelve al fascismo con inri, porque es el único país europeo que ha socializado el haber vivido una dictadura magalomaníaca y genocida; en otros lugares incumplir leyes como las de Memoria Histórica supondría la inhabilitación para ser funcionario, cargo público e incluso un delito penal; aquí cualquiera se permite el revisionismo con orgullo patriótico, familiar o con la desvergüenza de creerse postura ideológica respetable. Aquellas aguas traen estos lodos, se hizo Historia demasiado rápido, nuestra Transición no fue tan ejemplar.

Europa es la Razón. Fuera de ella sólo hay caos. Cuando la religión proclama su discurso como alternativa a la Enseñanza pública, cuando lo privado sirve para amparar la represión, cuando el corrupto convierte su inmoralidad en una forma de vida, cuando una sociedad tolera el despotismo como inevitable: ¡cuidado!, porque cualquiera que ponga el pensamiento por encima de los cojones estará arriesgando su vida.

Sólo esto explica la victoria de los conservadurismos ideológicamente menos elaborados por toda nuestro continente. Sólo esto explica la emergencia de un sector cultivado de la población que o reescribe el progresismo y cambia la deriva o será su víctima. Más que nunca el intelectual debe defender la sabiduría en su ámbito cotidiano, no puede ser indiferente al ascenso de estos pequeños Hitlers que amparándose en la democracia sólo quieren acabar con ella. Son muchos los avisos de la muerte, recuerde el alma dormida.

«¡Vivan las caenas!» gritamos mientras tiramos encantados del carro de quien nos azota. Nos hablan de libertad quienes nos la roban; nos hablan de liberalismo quienes controlan el poder para favorecer a sus empresas; nos hablan de libertad de pensamiento quienes creen en una Ley Natural; nos hablan de Razón quienes descartan las Humanidades en la Enseñanza; nos hablan de Cultura los defensores de la Tradición; nos hablan de Estado los privatizadores; nos hablan de gestión pública quienes han endeudado sin solución nuestro Estado; nos hablan de pensiones quienes han gastado las reservas y promueven un sistema de subsistencia que no deja ingresos públicos, en favor del bolsillo de sus colegas; nos hablan de libertad de expresión quienes a primera hora cada mañana diseñan de qué se va a hablar en la prensa; nos venden como triunfadores a pura escoria humana; se nos enseña a huir de lo que somos física y psicológicamente para criarnos tarados en busca de lo que nos quieran vender para el cuerpo y la mente.

Esta posición no es de partido, si no lo ves, repito: te han abducido. ¡Despierta!

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