Conocí el caso de un edificio público donde se instaló una comisaría provisional de policía y donde ocurrían hechos, digamos, inexplicables. Por aquel entonces yo llevaba poco tiempo en la Policía, apenas había cumplido los treinta años, y me pareció inquietante que en una comisaría pudieran ocurrir hechos sobrenaturales y que atemorizaran a sus agentes. Por la noche, cuando pasaban las doce, el policía que prestaba servicio salía a la calle y se apostaba en una de las esquinas del edificio, todo y que la temperatura estaba por debajo de los cero grados. Era estremecedor ver a ese agente, de poco más de cuarenta años, atemorizado, asustado de su propio miedo, mientras se cobijaba en la esquina más alejada de la puerta que debía custodiar. El coche patrulla pasó por delante en su rutina nocturna y cuando vio al agente se acercó a saludarlo. Él no les dijo la verdad, que tenía miedo, se limitó a comentar que hacía mucho calor allí dentro y que por eso prefería estar fuera. Pero era la una de la madrugada y en la calle permanecían a tres grados bajo cero.

Este hecho, que ocurrió realmente, me ha llevado a preguntarme qué ocurre cuando un policía tiene miedo. No nos entrenan para eso. No nos preparan para enfrentarnos a los fantasmas de nuestros recuerdos, a nuestro pasado, a nuestra infancia. Si por la puerta de una comisaría entra un terrorista, los policías están entrenados para saber cómo actuar, pero si lo que hay allí es un “fantasma”, entonces su entrenamiento no les sirve de nada. Pero… ¿realmente existe ese fantasma? La mente es frágil y dota de coherencia todo lo que nos rodea. Ajustamos nuestra visión a lo que creemos debe ser lógico. Lo ilógico lo desechamos de inmediato y nos negamos a creer que es cierto aquello que percibimos como irracional.

En Penumbra construyo una ficción basada en una hipotética unidad secreta de la Policía Nacional para dilucidar falsos casos sobrenaturales que acontecen en sus comisarías. La UDAO (Unidad de Asuntos Ocultos) está comandada por el Comisario Ferra y su mejor hombre es el Inspector Jefe Samuel Santamaría Dupont, de padre español y de madre francesa. La comisaría de Jaca (Aragón) ha iniciado unas reformas que la mantendrá varios meses inutilizada, por esos sus agentes han sido trasladados de manera provisional al Seminario, un antiguo edificio que pertenece a la Diócesis y que hace años está abandonado. Y detrás de la verdadera propiedad está la Santa Sede, porque se trata de un edificio religioso. A la Iglesia le interesa que la comisaría mantenga sus instalaciones allí porque ingresa buenos beneficios del alquiler.

En unas semanas, desde que se trasladaran los agentes, comienzan a ocurrir una serie de incidentes que asustan a algunos policías, llegando incluso a negarse a prestar servicio por el temor que les infunde trabajar en el interior del Seminario. Desde la Jefatura de Madrid, preocupados porque la situación provoque un colapso en los servicios y la policía sea el hazmerreír por el pánico de sus agentes a trabajar en el edificio nuevo, decide enviar al Inspector Jefe Dupont, especializado en resolver falsos casos sobrenaturales. Pero en Jaca, como cabía esperar, no todo es lo que parece. El Inspector Jefe comienza a tomar declaración a uno de los policías implicados, comprobando cómo todo lo que le cuenta ocurre de verdad. Le habla de un crimen que aún está sin resolver y de un empleado que trabaja en el sótano de la comisaría que le aporta pruebas sobre el autor de ese crimen, el cuál el jefe de la comisaría ha tratado de ocultar por un tema puramente estadístico. Dupont sabe que la estadística es, sin lugar a duda, el peor enemigo de los gobernantes, economistas, empresarios y, no podía ser menos, de la policía. La estadística nos dice cuántos delitos se han cometido y cuántos se han solventado. Y por lo visto ese delito, estadísticamente hablando, no interesaba que se supiera. Quizá, piensa, ese hombre no está tan loco como quieren hacerlo parecer.

 

Del autor de «La noche de los peones» (Finalista del Premio Nadal 2013), «Una historia de policías», «La Casa de enfrente» y «Los crímenes del abecedario», llega PENUMBRA un thriller distinto, intimista y sorprendente.

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Escritor conocido por sus novelas de género policíaco. Ha impartido clases en la Escuela Canaria de Creación Literaria, es colaborador del Diario del AltoAragón y del El Periódico de Aragón. Ha sido el organizador de las diferentes ediciones del Concurso literario policía y cultura (España) y colabora en la organización del Festival Aragón Negro en las actividades convocadas en la ciudad de Huesca. Desde el año 2012 es considerado el creador del término Generación Kindle, nomenclatura utilizada para referirse a una serie de escritores surgidos de la edición digital. En el mes de enero del año 2013 fue uno de los seis finalistas preseleccionados para optar al Premio Nadal en su 69º Edición con la novela La noche de los peones.

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