Si nos atenemos al resultado electoral de las últimas primarias donde con la participación del 80,8 % de los 187.949 afiliados, pedro Sánchez con su triunfo, se consagro como el “héroe” ante el 50,21% de los 74.223 militantes que le dieron su apoyo. Para Patxi López que obtuvo el respaldo del 9,85 %, y sus 14.500 seguidores, no fue ni una cosa ni la otra. Pero Susana Díaz que consiguió el 39,94 % (59.041 de los votos), ya consideraba (¿y lo seguirá considerando?) a Pedro Sánchez como “un villano”. Después de la derrota se ha refugiado en su inexpugnable Andalucía.

Aunque a diferencia de José Borrell que ganó las primarias en abril de 1998 para la candidatura a la presidencia del gobierno, en contra del aparato del Partido que apostaba por Joaquín Almunia, Pedro Sánchez sí tuvo originariamente para las primeras primarias el beneplácito y apoyo de los jerarcas “socialistas”.

Como había ocurrido con Zapatero, era un perfecto desconocido cuando llegó a la Secretaría General del PSOE. Al principio creó muchas expectativas, que se vieron correspondidas con algunas medidas adoptadas, siendo una de las más importantes e impactantes la expulsión sin contemplaciones del Partido, de militantes involucrados en las tarjetas “black” de Caja Madrid, entre otros el exministro Virgilio Zapatero. Acompañó a ésta medida la aprobación y puesta en marcha del código ético, por el que se rige las conductas (posibles desviaciones), de los cargos orgánicos e institucionales.

Su corto periodo de tiempo como secretario general, se le empezó a complicar al presentarse como candidato a la Presidencia del Gobierno y ser por los jerarcas “socialistas” culpabilizado de los malos resultados electorales obtenidos por el PSOE, tanto en las elecciones generales de diciembre de 2015 y junio de 2016, como también de las vascas y gallegas de septiembre de 2016. Interesadamente quienes le culpaban y reprochaban de esos declives electorales, no analizaban y menos aún se autocriticaban o responsabilizan de la aparición de Podemos, que se nutre en gran medida de los votos socialistas.

Por supuesto que Pedro Sánchez ha tenido mucha responsabilidad en la grave crisis padecida por el PSOE, como consecuencia de su incoherencia y falta de criterios al menos razonables, para abordar su investidura y la de Rajoy. En el programa Salvados del 30 de octubre de 2016 de Jordi Évole pudimos comprobarlo, cuando manifestó que con arreglo a Podemos se había equivocado y consideraba que era necesario un acercamiento a ésta organización política y en lo que respecta a Cataluña, contradiciéndose con declaraciones anteriores dijo que es una nación.

Aunque de forma burda fue obligado a dimitir como secretario general en el bochornoso comité federal del pasado 1 de octubre, pero hay que reconocer que por su inconsistencia, se lo puso muy fácil a sus detractores, convocando extrañamente el referido comité federal con el propósito de celebrar urgentemente innecesarias primarias y posterior congreso extraordinario.

No terminó de consolidar su liderazgo y abrió varios frentes opositores, siendo uno de los mas graves, la defenestración de Tomás Gómez como candidato que había sido elegido en primarias a la presidencia de la Comunidad Autónoma de Madrid. Para lograrlo se apoyó en una campaña detractora que como posteriormente a él, le había hecho el periódico el País ya que existía la posibilidad de que se configurara en la Comunidad Madrileña un gobierno PSOE-Podemos. Tampoco supo rodearse de personas de autentica confianza, como fue el caso del falso Cesar Luena y traidor Antonio Hernando.  

Todo se complicó con su dimisión, la configuración de la marioneta Comisión Gestora (puesta por la gran baronesa Susana Díaz y sus acólitos) y el posterior acuerdo emanado de ésta para que el Grupo Socialista en el Congreso de los Diputados se abstuviera en la segunda sesión para la investidura de Rajoy, en contra del sentir de la gran mayoría de afiliadas y afiliados socialistas e igualmente de los votantes del PSOE.

Su dimisión tanto de la secretaría general como de diputado, le granjeo muchas simpatías entre la militancia, pero no así con el poder factico del PSOE, encabezado por Felipe González y su ahijada política la gran baronesa Susana Díaz. En medio, sin considerarle “héroe” o “villano”, estábamos (estamos) el 21.03% de la militancia socialista que cuando se produjo la consulta, votamos en contra del pacto suscrito con Ciudadanos, teniendo en cuenta que nuestro aliado natural debería ser Podemos.

Estuvo muy bien las denuncias que en el mencionado programa televisivo hizo Pedro Sánchez, con relación a las presiones que le estuvieron ejerciendo los medios de comunicación sobre todo El País,  empresarios de grandes empresas como Telefónica y entidades financieras, poderes todos en los que Felipe González se mueve «como pez en el agua» y fundamentalmente con el Grupo Prisa a través de su amigo Juan Luís Cebrián. Pero estas denuncias las  realizó demasiado tarde, aparte de contradecir otras anteriores del mes de mayo en las que manifestaba no sentirse presionado.

Pedro Sánchez ha sido muy volátil y con su incoherencia, falta de rigor e inconsistencia, ha tratado de contentar a todos, pero eso era prácticamente imposible y más con quienes apostaron por él y le pusieron al frente del PSOE, claro está como pretendían, sin darle un “cheque en blanco” ni posibilidad de maniobra al margen de sus decisiones. Como se ha venido demostrando, salvo en algunas matizaciones, los pasos y ritmos en el Partido Socialista desde el Congreso de 1974 en Suresnes, los ha venido (y continua) dando Felipe González, de ahí la defenestración de Pedro Sánchez por intentar no someterse a sus designios.

Las equivocaciones de Pedro Sánchez han sido más que evidentes, pero lo malo habria sido que el PSOE hubiera pasado a manos de Susana Díaz. De haber ocurrido, el Partido Socialista habría entrada en una profunda crisis de incalculables consecuencias, lo mismo que le paso al PASOK griego cayendo en la irrelevancia y últimamente con traiciones incluidas de sus dirigentes al propio Partido Socialista Francés, aunque a los “socialistas” españoles responsables si eso ocurriera, siempre les quedaría las “puertas giratorias”.

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Militante de los sindicatos ingleses (Trade Unions) desde 1971 y hasta mi regreso de Londres en 1976. Afiliado a la UGT y al PSOE en Londres desde junio de 1972. Cofundador y coordinador sindical de la F.A.E.E.R.U. (Federación de Asociaciones de Emigrantes Españoles en el Reino Unido). Fundador de la cooperativa de servicios PAILARCA (Pablo Iglesias-Largo Caballero). Miembro de los dos primeros comités regionales del Partido Socialista Canario -PSOE- 1977-1985 y por esas mismas fechas, miembro de las primeras ejecutivas insulares de Gran Canaria del PSOE y de la UGT. Cofundador en 1980 de Izquierda Socialista y su coordinador en Gran Canaria hasta 1989. Miembro del primer Consejo Federal de la Emigración del PSOE. Presidente del 1er. Comité de Empresa por la UGT del Hospital Materno Infantil de Gran Canaria. Concejal de deporte y de los distritos: Isleta, Santa Catalina y Guanarteme del Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, legislatura 1983.1987. Miembro de la Comisión Permanente de Deporte de la FEMP (Federación Española de Municipios y provincias) y del pleno del CSD (Consejo Superior de Deporte). Cofundador en 1991 de la Fundación Juan Negrín y su secretario durante 23 años (hasta 2014).

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