Pedro Sánchez en el inicio de campaña

Andalucía es fundamental para el PSOE. Por esta razón, los diferentes sectores abiertos entre los socialistas andaluces en los últimos tiempos, algunos —y no el sector sanchista— pretendiendo aprovecharse de la supuesta debilidad de Susana Díaz tras perder la Presidencia de la Junta de Andalucía, necesitan enfocarse hacia una estrategia orgánica única. Evidentemente, siempre desde el respeto a la legítima discrepancia que tan habitual es entre los socialistas españoles.

Históricamente, el PSOE ha vivido dividido casi desde su fundación. Antes de la Guerra Civil hubo diferencias entre caballeristas y prietistas; en el exilio entraron en esta pugna los seguidores de Juan Negrín; en los años finales del franquismo se produjo la división entre los líderes del exilio (Llopis) y los jóvenes del interior (Andalucía con Alfonso Guerra y el País Vasco con los hermanos Múgica); ya en la democracia, hubo una primera división entre los defensores de la socialdemocracia (González) y los más socialistas más puros (Pablo Castellano); una vez en el gobierno se produjo la pugna entre felipistas y guerristas. La última gran división la hallamos entre sanchistas y susanistas, todo ello con los inmovilistas viejos líderes de la Transición que defienden los mismos postulados que han provocado que los grandes partidos socialdemócratas de Europa se hayan convertido en formaciones residuales.

El posible nombramiento de Sandra García, senadora por Granada, como delegada del Gobierno en Andalucía está siendo utilizada por las derechas y sus foros mediáticos como herramienta de desestabilización interna del PSOE, que no del Gobierno, ya que dicha elección está siendo interpretada como un movimiento de sumisión mutua entre Pedro Sánchez y Susana Díaz. Sin embargo, la realidad, según confirman fuentes socialistas a Diario16, es que Sandra García es una mujer que cumple, no sólo con los requisitos para realizar una buena gestión en la Delegación de Gobierno, sino que es una mujer de consenso que, precisamente, eso es lo que más necesita el PSOE actualmente a nivel orgánico.

La unidad interna de los socialistas se ha convertido en una prioridad para Ferraz tras las divisiones y las heridas que parecían irreconciliables tras los hechos de octubre de 2016 que dejaron al PSOE absolutamente dividido en dos sectores teóricamente irreconciliables. No obstante, el ambiente guerracivilista planteado por las derechas y los ultras, con su soporte mediático, contra el gobierno de coalición progresista y sus políticas de justicia social obligan a Sánchez a plantear una estrategia orgánica basada en la unidad, no en la búsqueda del sometimiento de los activos socialistas que en el pasado se opusieron al actual secretario general.

La estrategia del gobierno progresista y, por tanto, de Pedro Sánchez, no está basada en utilizar al Ejecutivo como arma orgánica en el PSOE, sino que está centrada en tres ejes que son fundamentales para España: solucionar la crisis política catalana a través del diálogo y el arreglo, aprobar unos Presupuestos Generales del Estado sociales adecuados para cumplir el pacto de gobierno, y la implementación de las medidas de justicia social que reviertan los destrozos que han provocado en el pueblo las políticas neoliberales de la derecha.

Volviendo a Sandra García, nunca ha sido una «susanista» dogmática, sino que, como decíamos antes, es una política que sabe que el consenso es el elemento fundamental de una democracia, por más que desde las derechas y los ultras se pretenda basar el régimen actual en el enfrentamiento.

Este probable nombramiento, en realidad, responde a un gesto de Ferraz y Moncloa con Granada, que fue la primera provincia en pactar con Pedro tras su victoria en primarias, y la única que no se fue del Comité Federal de octubre del 2016. Sandra García es una mujer políticamente independiente y libre, lo cual contradice la versión que pretenden hacer creer las derechas y los ultras de que la elección para presidir la Delegación de Gobierno de Andalucía es un empoderamiento del susanismo.

La actuación del Gobierno en el resto de los nombramientos llevará esos perfiles en los que se busca la lealtad y la unidad del PSOE y, por tanto, no obedece a ninguna sumisión, aceptación o rechazo. No se trata de premiar o castigar a los susanistas, a los sanchistas o a los que subieron al sanchismo en los últimos tiempos, sino de hacerlo a quien ha estado siempre del lado del partido o de las lealtades en los momentos más críticos, pero sin rencores ni pasar facturas a nadie. Para todo hay un momento y hoy no lo es. Marcar los tiempos en la vida es fundamental, en política es esencial.

La decisión de Pedro Sánchez no pretende provocar enfrentamientos o división interna, como están haciendo Emiliano García-Page, algunos barones, y los viejos dirigentes como Felipe González o José Luis Rodríguez Ibarra que aún no han aceptado la voz de la militancia ni la formación de gobierno progresista. Están deseando que se caiga todo. Las estrategias de Sánchez están claras e igual de claras que las tuvo la vicepresidenta primera, como demostró públicamente estos días pasados, y como lo debe tener el equipo de gabinete de Moncloa, tanto los técnicos como los políticos a la hora de saber marcar los tiempos, algo que, en política, es esencial, como se afirmó anteriormente.

Por otro lado, José Montilla es la mano derecha de Carmen Calvo y catedrático de Derecho Constitucional como ella, además de Secretario De Relaciones con las Cortes y el padrino político de Sandra García. Como aporte de Calvo al sosiego, al equilibrio, a la inteligencia política y a la absoluta lealtad de que ahora toca ser coherente con la “ verdad”. No es tiempo de “equilibrios ni de vanidades orgánicas”. Es tiempo de pensar en el Estado español, en la democracia, en los derechos humanos, en la igualdad real. Es tiempo de mantener un gobierno progresista, es tiempo de diálogo y arreglo, es tiempo constitucional, es tiempo de cerrar los caminos de la extrema derecha, es tiempo de verdad desde la coherencia pensando exclusivamente en las españolas y españoles, es tiempo para el pueblo.

El posible nombramiento de Sandra García no busca un nuevo enfrentamiento en Andalucía. No se trata de marginar a Susana Díaz, ni de lo contrario, sino de no perder ni un voto más en esta comunidad. Todo sigue normal y lo que decidan los socialistas andaluces en su próximo Congreso será aceptado por Ferraz. Cualquier nombramiento obedece a estrategias lógicas de la lealtad porque, lo que está haciendo Pedro Sánchez, está más dentro de las lealtades que a premiar o castigar a sectores internos. Se trata de recuperar lo perdido en Andalucía. Eso es democracia, porque la ruta de la inteligencia marca que lo prioritario son los tres ejes del gobierno democrático progresista (Justicia Social, Cataluña, Presupuestos) y, después, lo orgánico.

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