El primer ministro francés, Jean Castex, anunciaba ayer un nuevo confinamiento de un mes en París y otras regiones para combatir un rebrote de covid-19 que tiene a los hospitales cerca del colapso. Mientras, los franceses llegan a Madrid en miles para hacer turismo y hasta participar en fiestas ilegales ante una comunidad, todavía gobernada por Isabel Díaz Ayuso, mucho más permisiva.

En la últimas semanas se han intensificado los vuelos desde Francia a Madrid, sobre todo de muchos jóvenes que responden a la llamada de que en la capital de España está todo abierto.

Sólo en enero y febrero han llegado a Madrid un total de 60.131 franceses, según ha confirmado Aena. Mientras continúa el desembarco, la mayoría vuelven a los tres o cuatro días, en la capital parisina. Y desde allí, su primer ministro, Macron ordena el confinamiento total de la región de París por un mes.
París y sus departamentos colindantes, la denominada Île de France, vivirán su tercer confinamiento en un año a partir de este fin de semana, según ha anunciado el primer ministro francés, Jean Castex.

La medida, que el Gobierno parisino trató de evitar por su impacto económico y social, también se aplicará a cinco departamentos de la región de Altos de Francia, limítrofe con Bélgica, y a los departamentos de Alpes Marítimos, Seine-Maritime y el Eure.

El confinamiento, que no será tan extremo como el que comenzó hace justo un año o como el de noviembre —las escuelas permanecerán abiertas y se permitirán actividades al aire libre sin limitación de tiempo por un máximo de diez kilómetros del domicilio— estará en vigor durante un mes.

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