Tras haber superado todos los límites que el Gobierno había establecido, París ha entrado hoy en estado de alerta máxima.

Desde el Ejecutivo francés han explicado que la presión en los hospitales está aumentando en París, una situación desbordada que se ha confirmado durante el fin de semana, cuando se han producido 17.000 contagios registrados (Francia ha notificado 12.565 nuevos casos y 32 muertes en el último informe). Ha sido Anne Hidalgo, alcaldesa de la capital francesa quien ha confirmado la situación de alerta máxima.

A través de un comunicado conjunto firmado por el Ayuntamiento de París, la prefectura de policía, la agencia sanitaria y la de educación enviado ayer domingo, se confirmó la nueva situación a partir de hoy.

Los límites establecidos por el Gobierno marcan la línea roja cuando la tasa de incidencia supera los 250 positivos por cada 100.000 habitantes en la población general. En caso específico de pacientes mayores, el límite es de 100 personas por cada 100.000 habitantes. Además, se considera situación de alarma cuando el 30% de las camas de las UCI están ocupadas por pacientes de COVID-19.

Estas cifras han sido ya superadas en París el pasado jueves, cuando la tasa era de 263 casos positivos por cada 100.000 habitantes, y 105 infectados mayores por cada 100.000. La tasa de ocupación de las camas de UCI ronda el 35%.

Por el los restaurantes de la capital podrán permanecer abiertos, aunque con medidas de protección reforzadas.

Se ha pedido al ministro de Educación, Jean Michel Blanquer, que establezca nuevas medidas específicas para frenar el virus: entre ellas, la reducción a la mitad del número de estudiantes por aula en las universidades e institutos de las zonas en alerta máxima.

La Ministra de Trabajo, Elisabeth Borne, ha recordado también la necesidad de implementar el teletrabajo en aquellos casos en los que sea posible, para evitar contacto entre los trabajadores.

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